jueves, 6 de diciembre de 2018

Brujería Toscana I



Pero hay, con todo, como he observado, una gran cantidad de misterio y secreto observado en todo este culto. Tiene sus profesores: hombres, sino en su mayoría mujeres, que coleccionan amuletos y hechizos, y los enseñan a otros y organizan reuniones, es decir, hay una especie de colegio de brujas y magos que, por muchas buenas razones, elude la observación. 

Charles Leland 
Etruscan Roman Remains, 1892 


La Brujería en la Toscana es única entre otros tipos de Brujería en Italia. En la Toscana, las raíces de la Antigua Religión se remontan a los tiempos etruscos y contienen menos influencia romana que muchas otras formas de Brujería italiana. En el período neolítico de Italia, una vez existió la cultura que ahora se conoce como el Culto de la Gran Diosa. Los descubrimientos arqueológicos que datan de este período incluyen una gran cantidad de iconos que representan a una diosa madre y un consorte masculino. Algunos arqueólogos, como Marija Gimbutas, creen que los etruscos fueron los herederos de las creencias y prácticas sobrevivientes tanto de este antiguo culto, como de otro conocido como el Culto de los Muertos, que una vez prosperaron en la península itálica. Esta área era parte de lo que ahora se llama antigua Europa, una región que incluye Italia, Grecia, Checoslovaquia, el sur de Polonia y Ucrania occidental. 

Conceptos extremadamente arcaicos florecieron en la región de la antigua Europa mucho después del surgimiento del Cristianismo. Esto fue particularmente cierto en toda la península italiana. Los escritores helénicos y romanos a menudo se asombraban al descubrir rastros de concepciones y prácticas primitivas dentro de las antiguas tierras etruscas que eran bastante diferentes a las que se reconocen comúnmente en Grecia y Roma. Entre las más notables se encuentran las sugerencias de una concepción animista de lo sobrenatural y la omnipresente importancia de los augurios, los signos y las artes adivinatorias. 

Los antiguos etruscos abrazaron el elevado estatus social y religioso de las mujeres, un remanente de la religión matrifocal que una vez floreció en la antigua Europa. También es digna de mención la creencia en la supervivencia material de los muertos en sus lugares de enterramiento. Los etruscos colocaban artículos personales, juegos, herramientas y muebles en sus tumbas. En la religión romana arcaica también encontramos prácticas similares asociadas con los sitios de enterramiento. La evidencia arqueológica de tales prácticas en los túmulos funerarios neolíticos dejados por el culto indígena de los muertos es abundante. Tan grande fue la antigüedad de las creencias y prácticas etruscas que los antiguos romanos mismos, se referían a la religión etrusca como "la Antigua Religión". 

La civilización etrusca llegó al poder en Italia en algún momento alrededor del 1000 a.C. Algunos estudiosos han teorizado que los etruscos no eran indígenas de Italia, sino un pueblo indoeuropeo. Sin embargo, un estudio lingüístico de las 10000 inscripciones dejadas por los etruscos, ha convencido a la mayoría de los lingüistas de que era un pueblo no indoeuropeo nativo de Italia que adoptó muchas costumbres, artesanías y estilos de la cultura del Mediterráneo oriental a través del comercio. 

Los etruscos creían en el poder supremo de las fuerzas sobrenaturales. Todos los actos de la Naturaleza eran vistos como iniciados por un dios o un espíritu. Varios signos y augurios precedían a la aparición o acción de cualquier ser sobrenatural. Este fue el catalizador para la presentación de ofrendas sagradas, un intento de establecer una relación beneficiosa entre espíritus, deidades y seres humanos. Conectado a la creencia etrusca en el poder de los augurios y los signos está el antiguo mito del animal guía o ancestro. Este concepto prehistórico se extendió por toda Italia y se mantuvo vinculado al pastoreo y la trashumancia como se evidencia en los estudios arqueológicos de la Edad de Bronce de los Apeninos. 

Las primeras tribus nómadas en Italia creían en un espíritu animal que las guiaba y protegía. La tribu de los Picenos, por ejemplo, creía que su guía era un pájaro carpintero, los Sabelios un toro, los Lucanos un lobo y los Ursenti un oso. La gente de esta época practicaba una costumbre conocida como Ver Sacrum, la primavera sagrada. Esta requería que una parte seleccionada de cada tribu se fuera y se estableciera en otra área cada temporada de primavera. Por lo tanto, el guía animal era extremadamente importante para las creencias y prácticas de un pueblo tan nómada-pastoral. 

A medida que los seres humanos se convirtieron en una sociedad agraria, los espíritus de los prados y bosques se transformaron en espíritus de los campos arados y sembrados. Estos eran los espíritus Lasa, seres que compartían una íntima relación ancestral. Bajo el dominio romano, estos espíritus fueron llamados Lares, y se transformaron en espíritus del hogar y la familia, haciendo que los lares protectores de la familia preservaran la memoria de su antigua naturaleza ancestral. 

Los etruscos desarrollaron y refinaron muchas de las primeras creencias paganas, creando una tradición mística y mágica famosa en todo el mundo clásico. Siglos antes de que los romanos llegaran al poder, los etruscos adoraban a la Gran Diosa Madre Uni y su consorte Tinia. Estas deidades supervisaban una gran cantidad de espíritus y semidioses, mostrando poder sobre las fuerzas de la naturaleza y el destino humano. El panteón de los etruscos no era diferente a los dioses olímpicos de Grecia, aunque adoraban a otro grupo de dioses que estaban sobre ellos. Estas deidades fueron llamadas los Involutos o dioses de las nieblas. 

Las brujas de la Toscana son las descendientes de la raza etrusca. Durante siglos han mantenido en secreto su existencia, susurrando en noches de luna a las antiguas deidades de sus ancestros. Generaciones ininterrumpidas han pasado las Antiguas Maneras a través de linajes familiares de sangre, preservando el ritual y el conocimiento mágico de la antigua Brujería italiana. A principios del siglo XVII, Francesco Guazzo (un monje ambrosiano) escribió sobre las brujas hereditarias italianas en su libro Compendium Maleficarum. 

En el capítulo seis, Guazzo escribe sobre la "corrupción hereditaria" de la Brujería encontrada en niños nacidos de brujas. Varios capítulos tratan sobre ceremonias en las que los niños son dedicados a la Secta de las Brujas y otras ceremonias, incluidas las bodas brujeriles. Guazzo afirma que todo esto está diseñado para "propagar la raza de las brujas". 

Espíritu Protector Etrusco 

En el siglo XIX, Charles Leland se encontró con Maddalena, una bruja italiana de la Toscana. Leland escribió en su Memoirs sobre Maddalena: 

Una joven que habría sido tomada por una gitana en Inglaterra, pero en cuya cara, en Italia, pronto aprendí a reconocer el antiguo etrusco, con sus extraños misterios, al que se añadía la mirada indefinible de la bruja. Era de la Romagna Toscana, nació en el corazón de su paisaje insuperable, salvaje y romántico, en medio de acantilados, torrentes, bosques y viejos castillos legendarios. No reuní todos los hechos durante mucho tiempo, pero poco a poco descubrí que pertenecía a una familia de brujas, o una cuyos miembros, desde tiempos inmemoriales, decían la fortuna, repetían leyendas antiguas, reunían encantamientos y aprendían a entonarlos, preparaban medicinas encantadas, filtros, o hechizos. De niña, su abuela bruja, su tía, y especialmente su madrastra la hicieron creer en su destino como bruja, y le enseñaron en los bosques, lejos de los oídos de los seres humanos, a hacer cánticos en extraños tonos prescritos, encantamientos o evocaciones a los antiguos dioses de Italia, bajo nombres un poco cambiados, que son ahora conocidos como folletti, spiriti, fate o lari – los Lares o duendes domésticos de los antiguos etruscos. 

Maddalena le proporcionó a Leland una gran cantidad de saber brujeril, gran parte del cual publicó más tarde en sus libros Legends of Florence y Legends of Virgil. El libro de Leland, Etruscan Roman Remains, estaba inspirado en su contacto con Maddalena, y es el trabajo más completo de Leland sobre la Brujería italiana. Cerca del final de su vida, Leland obtuvo un material de Maddalena que publicó como Aradia: Gospel of the Witches. Este texto era muy diferente de todo lo que Maddalena le había enseñado a Leland sobre la Brujería italiana. Al comparar este material con la mayor parte de lo que Maddalena suministró anteriormente a Leland, se hace evidente que el material de Aradia no representaba el tipo de Brujería practicada por Maddalena. 

Legends of Florence y Legends of Virgil de Leland presentan una visión fascinante de la Antigua Religión de Italia. Gran parte del material se centra en los cuentos de una oscura religión matrifocal en la que las diosas han sido reducidas a espíritus de la Naturaleza a lo largo del tiempo. Estas leyendas reflejan temas de conflicto entre entidades femeninas y masculinas, todas resolviéndose en victoria para las primeras. La diosa Diana aún conserva su estatus divino en estos viejos cuentos, y aparece como la patrona y protectora de todas las brujas. 

Los temas agrícolas aparecen prominentemente en el material de Maddalena. Un espíritu conocido como Bughin forma semillas. Otro espíritu llamado Palo preside la siembra y Segetia guarda la semilla dentro de la tierra. Segesta protege el brote de la nueva planta, Patana cuida la planta a medida que crece y Patelena abre la espiga del grano. Patella prepara el grano para su primer contacto con la luz solar y la luz de la luna. Una vez que se expone el grano, los espíritus de la noche vienen en forma de luciérnagas e imparten sus poderes místicos al mismo. Un espíritu conocido como Talena (el espíritu de la noche) supervisa este proceso. 

Robigo es el espíritu de la cosecha y Remle es el espíritu de los molinos. Cuando se cosecha el grano, las brujas hacen pasteles rituales para ser utilizados en una comida sagrada bajo la Luna Llena. En los mitos proporcionados por Maddalena, las semillas (que más tarde se convertirían en plantas) extraían los secretos del Inframundo mientras se encontraban en el suelo oscuro y cálido. Cuando las plantas se abrían para revelar el nuevo grano, los espíritus venían a aprender nuevos secretos e impartir antiguos. De esta manera, las brujas reciben todos estos secretos místicos cuando comen los pasteles rituales. Leland habla de esta conexión con el submundo en Etruscan Roman Remains: 

Porque hay en la tierra profundos misterios; el gusano de la tierra y el topo están llenos de ellos porque el pie del hechicero pasa sobre ellos y les da poder, la salagrana o estalagmita, y diferentes minerales metálicos son realmente sagrados, por ser subterráneos, y aún así brillan con luz oculta cuando rotos se encuentran con el sol; y las plantas que envían sus raíces a lo profundo de la tierra, extraen de ella fuerzas místicas que adoptan variadas formas mágicas de acuerdo con su naturaleza cuando ascienden a la luz y el aire. Debido a la incapacidad de mi informante para expresarse con claridad, durante mucho tiempo tuve dificultades para comprender esta teoría adecuadamente ctónica, cuando la dominé, me impresionó su carácter Paracelsiano, esta creencia en una "fuerza geomántica" que los chinos reconocen como Feng Shui.

(Continuará...)

------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


viernes, 30 de noviembre de 2018

Festivales de las Estaciones



Aradia enseñó que la participación en los Festivales de la Treguenda llevaba a las brujas a estar en armonía con la Naturaleza. Las alineaba con los patrones de energía que fluían a través de la tierra. Aradia prometió que los poderes tradicionales de la Brujería serían otorgados a través de la participación continua en la Rueda del Año. 

Del texto 


En Italia, las brujas no usan la palabra Sabbat para sus ritos estacionales. La palabra italiana es Treguenda (tregüenda), y tiene un significado similar al de Sabbat. El diccionario Webster registra Sabbat como francés antiguo para Sabbath (inglés antiguo también). La palabra "Sabático" (en francés: Sabbatique) se define en el diccionario como "de o adaptada al sábado" y "un período de descanso que ocurre en ciclos regulares". La palabra treguenda tiene como raíz la palabra Tregua que significa "un descanso, o una tregua". Es interesante notar que una "Tregua" (treigua) también es una palabra en jerga para la ceremonia de la Luna Llena. Se traduce como "un intervalo de alivio o descanso temporal (por ejemplo del trabajo, etc.). En italiano moderno, la palabra treguenda significa "trimestral, cada tres meses". Es fácil ver la relación entre Sabbat y Treguenda como periodos de descanso. 

En los primeros tiempos, los seguidores de la Antigua Religión eran agricultores y artesanos. Sus vidas en gran parte estaban dedicadas al trabajo. Su religión proporcionaba momentos en los que podían dejar de lado su trabajo y disfrutar de una celebración social y espiritual. Estos festivales eran, de hecho, un "respiro" o un "período de descanso que ocurre en ciclos regulares". 


Las Ocho Treguendas 

En la tradición aridiana moderna hay ocho treguendas: cuatro mayores y cuatro menores. Los principales ritos ocurren en octubre, febrero, mayo y agosto. Estos son los festivales espirituales y son considerados de mayor importancia. Los festivales menores ocurren en los Equinoccios de Primavera y Otoño, y en los Solsticios de Verano e Invierno. Estos son los festivales de la tierra, y son de naturaleza estacional/agrícola. Si bien muchas personas creen que la observancia ritual de estos tiempos es de origen celta, el hecho es que estos ritos estacionales se observaban en la antigua época romana en el sur de Europa, como lo descubriremos en este capítulo. 

El año agrícola era vital para los antiguos romanos y para los agricultores italianos posteriores. Los antiguos romanos celebraban varios festivales cada mes, por lo tanto, es fácil encontrar celebraciones similares que ocurrieran cerca de las mismas fechas que los festivales modernos de la Wicca. Los granjeros romanos conocían los equinoccios y los solsticios y su lugar en la rueda del año, esto también era objeto de observancia en el culto de los Misterios Eleusino griego y romano. Los ritos de los Misterios Eleusinos menores se celebraban en el Equinoccio de Primavera, los Misterios mayores en el Equinoccio de Otoño. Tales ritos se centraban en el descenso de la Diosa al Inframundo y su ascenso en primavera. 

Así como no tenemos registros históricos que indiquen que alguna secta celta específica celebrara los ocho Sabbats dentro de un culto concreto, tampoco lo tenemos en las tradiciones italianas. Sabemos que los temas básicos de cada Sabbat son nativos de los festivales del Egeo/Mediterráneo que se producen en las mismas épocas del año que los festivales del norte de Europa. Un estudio simple de los festivales griegos y romanos lo demostrará claramente. Para obtener una buena visión general de los antiguos festivales italianos originados por influencias etruscas y romanas en Italia, echemos un vistazo a los festivales del año de la Wicca y observemos las contrapartidas itálicas. 

Samhain (31 de Octubre/1 de Noviembre) 

Según la tradición italiana, los muertos regresan al mundo humano en vísperas de noviembre y continúan hasta la segunda noche de dicho mes (3 noches en total). En el siglo XV, la Iglesia Católica Romana (en un intento de disolver las prácticas paganas) declaró oficialmente el día de la celebración llamándolo Ognissanti o Todas las Almas. Ya en el siglo X, esta antigua celebración pagana italiana preocupaba a los monjes cristianos que la habían encontrado entre la gente. La Iglesia permitió que esta práctica continuara debido a las oportunidades de conversión que presentaba, empezando los monjes a cocinar grandes cubas de habas para los pobres que colocaban en las esquinas en honor de las almas difuntas de los fieles. Un sermón gratuito acompañaba a cada porción de comida gratis. 

Solsticio de Invierno (21 de Diciembre) 

Diciembre estaba marcado por festivales romanos al dios Sol y al dios de la agricultura Saturno. La conexión íntima entre el sol y el crecimiento de los cultivos exigía una invocación de ambos aspectos de la deidad. 

Imbolg (Candelaria) 

En la Wicca gardneriana es un tiempo de purificación. El mes de febrero era sagrado para el dios romano Februus, que era un dios de la purificación y la muerte. Los ritos de purificación de la Lupercalia también se celebraban en febrero. Esta ocasión ritual se transformó más tarde en un festival en honor a San Simón. En el siglo VII, la Iglesia Romana le cambió el nombre a "La Presentación del Señor". La fecha se cambió al 2 de febrero con la esperanza de poner fin a las celebraciones paganas rivales. Al proporcionar un tiempo de adoración conflictivo, la Iglesia se aseguraba la presencia de gente común que no querría ser considerada ausente en la celebración cristiana, ni descubierta como prefiriendo la celebración pagana, por temor a la repercusión resultante de la Iglesia. Los festivales eclesiásticos coincidieron entonces con el mes dedicado a la purificación en el paganismo romano: Juno Februata y el ritual de la Lupercalia. Al eliminar todas estas presencias paganas, y sobre todo, Juno, el 2 de febrero se convirtió en la Purificación de la Santísima Virgen. Esta vez fue conocida como Candelora o Candelaria porque las personas eran bendecidas con velas distribuidas a los fieles por la Iglesia. Se creía que estas velas poseían virtudes protectoras contra calamidades, tormentas y la agonía de la muerte. Las mismas prácticas y creencias eran observadas anteriormente por agricultores paganos que una vez encendieron antorchas para obtener el favor protector de Juno. 

Equinoccio de Primavera (21 de Marzo) 

Marzo estaba marcado por el festival de Liberia, que también era conocida con el nombre de Proserpina (Perséfone). Proserpina era (entre otras cosas) una diosa de la primavera cuyo ascenso desde el Inframundo estuvo marcado por rituales realizados en los Misterios Eleusinos en el equinoccio de primavera. 

Bealtaine/Día de Mayo (30 de Abril/1 de Mayo) 

Mayo estaba marcado por los festivales de primavera de la Floralia. Flora era la diosa romana de los jardines y las flores. Sus celebraciones de una semana de duración en primavera culminaban el 1 de mayo con un gran festival. 

Solsticio de Verano (22 de Junio) 

El festival romano de Vesta se producía en junio. Vesta era la diosa del hogar y del fuego sagrado. Los Lares (espíritus ancestrales) estaban bajo su dominio. Estos lares eran originalmente espíritus de los campos cultivados. Derivan de los Lasa etruscos que eran espíritus de los campos y prados. Los lasa son idénticos al antiguo concepto de los seres feéricos en toda Europa. El festival de mediados de verano está conectado con los feéricos y los tiempos mágicos. En el festival romano de Vesta, con sus lares, vemos el tema de la Reina de los Feéricos en la víspera de mediados de verano. 

Lughnasadh/Lammas (31 de Julio/1 de Agosto) 

El festival de Ops tenía lugar en agosto. Ops era la diosa de la fertilidad, las fuerzas creativas y las energías terrenales. Ella era la esposa de Saturno, el dios romano de la agricultura, y así tenemos la asociación con la cosecha. En la mitología romana fue identificada con la diosa Fauna/Fatua. 

Equinoccio de Otoño (21 de Septiembre) 

En los ritos eleusinos de los cultos romano y griego, este era el momento del descenso de la Diosa al Inframundo. Este antiguo tema egeo/mediterráneo es el clásico mito wiccano visto por la mayoría de las tradiciones. 

Los modernos ritos aridianos de los festivales anuales se basan en los mitos de la Antigua Religión, que se conocen colectivamente como "los Mitos". Estos mitos emplean los nombres de varias deidades para personificar las maneras de la naturaleza y retratar la vida de la humanidad, así como el proceso de la muerte y el renacimiento. En esencia, los mitos son una obra de teatro, la Tierra es el escenario y nosotros somos los intérpretes. Dentro de los héroes y villanos de la obra, encontramos nuestro propio ser interior luchando contra las fuerzas de la luz y la oscuridad. Las estaciones del año representan el viaje del Alma a medida que se mueve a través de los ciclos del mundo natural y el mundo sobrenatural. 

El año religioso aridiano comienza a finales de octubre y está marcado por la celebración conocida como el Festival de la Sombra, o en italiano, La Festa dell 'Ombra. El siguiente es un resumen de cada Treguenda: 

El Festival de la Sombra (La Festa dell' Ombra) – 31 de octubre: Celebración de la Pro-Creación. En los mitos, la unión del Dios y la Diosa. 

Solsticio de Invierno (La Festa dell' Inverno) – diciembre 21/22: El nacimiento del Dios Sol, a partir de la Unión en el Festival de la Sombra. Celebración de la luz, la esperanza y la promesa. 

Lupercus (Festa di Lupercus) – 2 de febrero: Celebración de la purificación y el comienzo de la fertilidad. En los mitos, la pubertad del Dios Sol. 

Equinoccio de Primavera (Equinozio della Primavera) – 21/22 de marzo: celebración del ascenso de la Diosa desde el Inframundo, el Reino de las Sombras. Celebración del despertar de la fertilidad. 

Día de Tana (La Giornata di Tana) – 1 de mayo: en los mitos, el cortejo del Dios y la Diosa. Celebración del regreso de la Diosa al mundo. Celebración de la vida y de la plenitud de la fertilidad. 

Solsticio de Verano (La Festa dell' Estate) – junio 21/22: En los mitos, el matrimonio del Dios y la Diosa. Celebración de la vida y el crecimiento. 

Cornucopia (La Festa di Cornucopia) – la víspera de agosto: Celebración de la abundancia y de una cosecha madura. En los Mitos, Dios se está preparando para sacrificarse para que el mundo continúe. 

Equinoccio de Otoño (Equinozio di Autunno) – Septiembre 21/22: Celebración de la cosecha. En los mitos, el Dios muere y se va al Inframundo. La Diosa entonces desciende en busca de su amante perdido. 

Un término moderno común para los ocho ritos es la "Rueda del Año". Imaginada como una rueda giratoria, rodando y tejiendo los patrones de la vida. En el nivel físico, simboliza el cambio de las estaciones. En el nivel espiritual, simboliza las "estaciones del alma". Los mitos, que son una parte integral de cada rito, simbolizan el viaje del alma a través de una variedad de existencias. En las Enseñanzas de los Misterios de la Rueda, descubrimos que somos los personajes de los mitos. Todo es simbólico dentro de cada mito y representa varios aspectos de los encuentros que enfrenta un Alma a medida que pasa de una vida a otra. A través de un estudio de los mitos y la participación rutinaria en cada Treguenda, uno puede obtener la iluminación espiritual. 

La ceremonia de los mitos de la Luna Llena se abre paso a través de cada Treguenda y completa la Visión Espiritual. Comprender la ceremonia de la Luna Llena es esencial para desbloquear los misterios. Es interesante notar que las antiguas enseñanzas conectan la luz de la Luna con los pasadizos del alma. 

En los antiguos mitos, el Dios se levantaba cada día y viajaba a través del cielo de este a oeste. Mientras lo hacía, recogía las almas que habían dejado el cuerpo durante su ausencia. Luego descendía al Inframundo y las entregaba a la Diosa. Ella entonces las llevaba al Reino de la Luna. A medida que se reunían más y más almas, la luz de la Luna aumentaba hasta estar llena. A medida que estas almas renacían de nuevo en el mundo, la luz de la Luna disminuía. 

Aradia enseñó que la participación en los festivales de la Treguenda ponía a las brujas en armonía con la Naturaleza. Las alineaba con los patrones de energía que fluían a través de la tierra. Aradia prometió que los poderes tradicionales de la Brujería serían otorgados a través de la participación continua en la Rueda del Año. 

En la antigua Roma, un festival conocido como la Saturnalia se llevaba a cabo en diciembre. Este mítico rito en particular iba a tener un gran impacto sobre las costumbres europeas posteriores influyendo en la Antigua Religión quizás más que ningún otro. En el calendario anterior a la República, el festival comenzaba el 17 de diciembre y, por lo general, duraba varios días y terminaba en el Solsticio de Invierno. Las hogueras ardían durante este tiempo, y la celebración estuvo marcada por orgías, carnavales, travestismo y regalos. 

Los amos y esclavos cambiaban de lugar y el mundo estaba patas arriba por un corto período. Todo esto era supervisado por un rey temporal llamado "El señor del Desgobierno". Estas celebraciones y orgías saturnales no fueron reprimidas hasta el siglo XIV, cuando la iglesia católica tuvo el poder suficiente para ejercer finalmente su "autoridad" sobre el gobierno y el pueblo. 

La persona elegida para interpretar al Señor del Desgobierno tenía que ser un hombre joven, atractivo, fuerte y viril. Durante los treinta días previos al festival, se le permitía disfrutar de todos los placeres a su gusto. Se le vestía con ropas reales y era tratado como un rey. De hecho, este joven representaba al dios Saturno, en cuyo honor se originó el festival. 

Los romanos consideraban a Saturno como un dios de los campos de cultivo y las semillas que brotaban, según la leyenda, fue el primer rey de Latium1 y el que primero introdujo la agricultura. Al final del festival, era asesinado en el altar de Saturno cortándole la garganta. Su sangre era entregada a los campos para que su vitalidad pasara al suelo, revitalizando la vida dentro de la Tierra y asegurando una cosecha abundante para el próximo año. En el período clásico de Horacio y Tácito, este rey era una figura de bufón, pero en épocas anteriores era el rey del sacrificio. 

En el libro The Golden Bough, de James Frazer, leemos estas palabras: 

Difícilmente podemos dudar de que en el Rey de las Saturnales de Roma, tal como lo representan los escritores clásicos, solo podamos ver una copia débil y emasculada2 de ese original, cuyos rasgos fuertes han sido afortunadamente preservados para nosotros por el oscuro autor del Martirio de San Dasio. En otras palabras, el relato de los expertos en los martirios sobre las Saturnales está tan de acuerdo con los relatos de ritos similares en otros lugares que posiblemente no conocían, que la precisión sustancial de su descripción puede considerarse como establecida; y aún más, ya que la costumbre de dar muerte a un rey simulado como representante de un dios no puede haber surgido de la práctica de nombrarlo para que presida un festín.3

Hoy en día, en Italia, el festival de invierno de Carnevale (el Carnaval) se asemeja mucho a las delicias de las Saturnales, con la excepción del asesinato literal del rey, por supuesto. Frazer escribe de esto en The Golden Bough: 

El parecido entre la Saturnalia de la antigüedad y el Carnaval de la Italia moderna se ha observado a menudo, pero a la luz de todos los hechos que se nos han presentado, podemos preguntarnos si la semejanza no equivale a identidad. Hemos visto que en Italia, España y Francia, es decir, en los países donde la influencia de Roma ha sido la más profunda y duradera, una característica destacada del Carnaval es una figura burlesca que personifica la temporada festiva, que después de una corta carrera de gloria y disipación es públicamente disparada, quemada o destruida de otro modo, para el dolor fingido o deleite genuino de la población. Si la vista aquí sugerida del Carnaval es correcta, este personaje grotesco no es otro que un sucesor directo del viejo rey de las Saturnales.4

En la antigua Roma, un cerdo era sacrificado en la Saturnalia. En tiempos posteriores, esto fue sustituido por un personaje tramposo, y en tiempos más recientes por un gran bufón que gobernaba como el Rey del Carnaval. Este personaje era llevado sobre un trono mientras se reclinaba, vestido con un disfraz de cerdo. 

Tradicionalmente, se horneaba una haba dentro de una torta de focaccia5, y el joven entre los participantes que encontraba la judía se convertía en el Señor del Desgobierno. La costumbre de colocar una haba en un pastel de focaccia todavía tiene lugar en el Carnaval de Italia, junto con muchas versiones atenuadas de las fiestas originales de la Saturnalia romana. En The Aquarian Dictionary of Festivals de J. C. Cooper, el autor comenta sobre las antiguas y modernas asociaciones de la Saturnalia: 

Las características de este tiempo pasaron de Roma a Europa, persistiendo en los tiempos medievales, teniendo también un Señor del Desgobierno.6

Bailarines Rituales 

El libro de Frazer trata de los mitos del Dios Asesinado, que forman parte integrante de la Antigua Religión. En The Golden Bough, encontramos estas palabras de Frazer: 

Podemos concluir con bastante probabilidad que si el Rey del Bosque en Aricia vivió y murió como una encarnación de una deidad silvestre, tuvo un antiguo paralelo en Roma con los hombres que, año tras año, eran asesinados en el papel del Rey Saturno, el dios de las semillas sembradas y germinadas.7

Podemos ver claramente, en todo lo que aquí se presenta, los mitos del Dios Asesinado de la Tradición Occidental de los Misterios, el Señor de la Vegetación (antes el Señor de los Bosques) sacrificado en la cosecha. Es interesante notar que otro mito artesanal del norte de Europa se originó en Italia. Sin embargo, todavía hay quienes afirman que la Stregheria no es nativa de la región del Mediterráneo/Egeo sino un sistema creado a partir de la moderna Wicca gardneriana. El hecho de que casi todos los principios de la Wicca gardneriana aparezcan también en las antiguas creencias y prácticas griegas y romanas parece escapar a la lógica de estos críticos. En realidad, es natural que las brujas de Italia absorban diversos aspectos culturales, religiosos, filosóficos y teológicos del sur de Europa. 

Otras Fuentes 

Bunson, Matthew. A Dictionary of the Roman Empire. Oxford University Press, 1991. 

Cardini, Franco. Il giorno del sacro, it Libra dellefeste (Días Sagrados, el libro de los Festivales). Milano: Rusconi Libri, 1989. 

Catabiani, Alfredo. Calendario: Lefeste i mitti le leggende e i ritti dell'anno (El calendario: festivales, mitos, leyendas y rituales del año). Milano: Rusconi Libri, 1988. 

Field, Carol. Celebrating Italy. Nueva York: William Morrow & Co, 1990. 

Kravitz, David. Who's Who in Greek and Roman Mythology. Clarkson N. Potter, Inc., 1975. 

Mitos de la Rueda del Año 

Abajo y en las siguientes páginas están reproducidas imágenes que reflejan los mitos de la Rueda del Año. Estas ilustraciones aparecieron por primera vez en la obra de Charles Leland sobre la Brujería Italiana, Etruscan Roman Remains (1892). Los grabados originales fueron hechos por fricción sobre la parte trasera de antiguos espejos de latón coleccionados por Leland.


El comienzo de los mitos. El Dios y la Diosa en el Reino del Inframundo, conocido como Achru. Aquí ellos se aman y son como Uno. De esta unión nacerá el nuevo Dios Sol del año por venir. Su nombre será Lupercus, hijo de Dis y Umbrea. Observa que Tagni sostiene el Disco Lunar, en la vara de poder perteneciente a Uni. Esta es símbolo del reino que pasa de la Diosa al Dios en el Tiempo de las Sombras: Festa Dell' Ombra.


La segunda fase de los mitos. El nuevo Dios Sol ha nacido. Es Manea quien le da nacimiento en el Solsticio de Invierno, aunque fue el útero de Umbrea quien le dio a luz hasta completo término. Observa la aparición del fruto del árbol de la luna sobre el pilar. El nuevo Dios Sol se sienta a los pies de la Diosa Luna, y el disco solar se ve cerca de sus propios pies, justo como se ve sobre el hombro derecho del anterior Dios Sol. Observa que eleva su brazo izquierdo hasta la luna creciente, y los tres puntos de la manifestación aparecen en su gesto. También aparecen flanqueando el fruto del Árbol de la Luna.


La tercera fase de los mitos. El nuevo Dios Sol Lupercus está preparado para reinar como el Dios del Año. En su mano izquierda porta el Rayo de Tagni, el símbolo del reino divino. En su mano derecha sostiene la Vara del Sol. Detrás de Teramo están las espirales, signos del Laberinto y el retorno. La Búsqueda, y la prueba de los 12 trabajos, ahora yacen ante Lupercus.


La cuarta fase de los mitos. La Diosa sale del Inframundo y regresa al mundo de los vivos. Árboles en ciernes y otros signos de nueva vida señalan Su retorno. El Señor del Inframundo sostiene la granada, un símbolo de la esencia de la vida: la semilla de lo masculino y la sangre de la diosa. El jugo de la granada no solo es la sangre del himen, sino también la sangre de la menstruación. La sangre de la Diosa enlaza a todas las almas a la fuente del renacimiento.


La quinta fase de los mitos. El Dios corteja a la Diosa y se hacen amantes. El ganso colocado entre los dos es un signo de la divina seducción, significando que esta unión está destinada y dirigida por los Altos Dioses de Aster. El pájaro posado sobre la lira del Dios es la Diosa Carmen, disfrazada, cantando la canción del encantamiento. El venado es un símbolo del Ciervo y la Cierva, el cortejo primigenio.


La sexta fase de los mitos. El Dios y la Diosa se desposan en el Solsticio de Verano, el Tiempo de la Promesa de la Abundancia. Aquí y en este día, las fuerzas de la Luz y la Oscuridad se unen. Este momento también está marcado por batallas rituales, tales como las luchas entre los Benandanti y los Malandanti, un tema del festival del Verano desde tiempos antiguos.


La séptima fase de los mitos. El Tiempo de la Abundancia y la anticipación de la Cosecha. El Mundo ha producido en abundancia para celebrar la Unión del Dios y la Diosa. Los espíritus de los campos han bendecido lo otorgado y todo lo que conlleva. Todo es fértil en el Mundo, y los dioses han recompensado las labores de todos los hombres y mujeres. Es el tiempo de la Cornucopia, el Cuerno de la Abundancia.


La octava fase de los mitos. El Dios del Año es asesinado, segado en la cumbre de su poder. Su espíritu está atado en los fajos de la Cosecha para que no escape mientras los campos son pasados a hoz. Observa que el espíritu es la base de la pintura. Sostiene un pez, el símbolo de la abundancia, y sus piernas forman serpientes, símbolos de regeneración y fertilidad. La serpiente también se mueve entre el Mundo de la Humanidad y el Inframundo (grietas y madrigueras), igual que el Sol y la Luna desaparecen bajo el horizonte, solo para retornar una vez más desde el otro lado.

Notas:

1 Lacio (en italiano: Lazio: en latín: Latium) es una de las veinte regiones que conforman la República Italiana. Su capital y ciudad más poblada es Roma, capital del país. Está ubicada en Italia central, limitando al norte con Toscana y Umbría, al este con Marcas y Abruzos, al sureste con Molise, al sur con Campania y al oeste con el mar Mediterráneo (Nota del Traductor). 

2 Se denomina emasculación (del latín emasculãre) a la ablación total de todos los órganos genitales externos masculinos, es decir, tanto del pene como de los testículos (Nota del Traductor). 

3 The Golden Bough de James Frazer, página 678. MacMillan Company, un volumen abreviado, doceava edición de 1972. 

4 The Golden Bough, página 678. 

5 La focaccia (focacha) es una especie de pan plano cubierto con hierbas y otros productos alimenticios. Se trata de un plato tradicional de la cocina italiana muy relacionado con la popular pizza. La receta básica de este preparado se cree que procede de los antiguos etruscos o los antiguos griegos (Nota del Traductor). 

6 The Aquarian Dictionary of Festivals, página 192. The Aquarian Press, 1990. 

7 The Golden Bough, página 679. 

------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



viernes, 23 de noviembre de 2018

Brujería Italiana II


Aspectos Culturales detrás de la Supervivencia 

Las raíces de la Brujería claramente se remontan a los sacerdotes y sacerdotisas chamánicos de nuestros antepasados. De sus intentos por comprender el mundo que los rodeaba surgieron las creencias y prácticas de lo que se convirtió en la Bujería. Las mujeres eran vistas como mágicas debido a su capacidad para reproducirse y porque podían sangrar durante días y no debilitarse ni perecer. Los hombres temían a las mujeres y las apoyaban en una sociedad matriarcal. Con el tiempo, a medida que los hombres empezaron a cazar y luchar, las imágenes masculinas cobraron más importancia. Un culto patriarcal interior surgió y exigió un lugar en el clan. Lamentablemente, los sistemas matriarcal y patriarcal no compartirían por igual la vida del clan, y el antiguo poder comenzó a colapsarse. 

El concepto de Deidad en la Antigua Religión tiene su origen en las primeras etapas del desarrollo humano. Cuando la humanidad comenzó a preguntarse acerca de las fuerzas que la rodeaban, personificando por simplificación, surgieron los "dioses". Esta etapa en el desarrollo humano fue el origen de lo que eventualmente se convirtió en la religión natural de la brujería. 

Nuestros ancestros percibieron una "consciencia" o "espíritu" dentro de todas las cosas. A esto lo llamaron el Numen. Era el numen el que daba poder a las formas en la Naturaleza. Los objetos de poder, las piedras y los hechizos eran valorados por el poder de sus númenes. Estos espíritus residentes pueden ser entidades menores, o muy poderosas, dependiendo del objeto poseído. Se creía que los objetos raros contenían númenes poderosos, mientras que los objetos más comunes contenían los menores. Una excepción importante fue el árbol. Siempre se consideró que los árboles contenían un numen muy potente. 

Además de los númenes, nuestros antepasados percibían los espíritus de la Naturaleza o Elementales. Estos son espíritus que canalizan la fuerza vital hacia la Naturaleza. En la tradición oculta se les llama Gnomos, Silfos, Salamandras y Ondinas. Los gnomos están vinculados a las energías de la Tierra, los silfos al Aire, las salamandras al Fuego y las ondinas al Agua. Estos son los elementos físicos y no físicos que constituyen los materiales creados. 

Los rituales de la Brujería indican una preocupación por el crecimiento y el sustento, y marcan claramente la cima del culto en un momento de desarrollo agrícola. Los ritos fueron diseñados para aumentar la fertilidad de plantas y animales. Las huellas de los mitos conocidos del "Dios asesinado" son todavía evidentes. En los ritos modernos de la Brujería Aridiana, se pueden encontrar capas sobre capas de estas creencias antiguas, que se han construido sobre cada fundamento anterior (al igual que las ruinas antiguas yacen más profundamente debajo de las ciudades de la antigüedad). Con el creciente poder de la nueva religión del Cristianismo, el culto de las brujas comenzó a retirarse. Donde una vez se habían reunido pueblos enteros para celebrar, ahora solo un puñado de personas venían a adorar. Para el 314 d.C., se había convertido en un crimen de herejía creer en cualquier cosa que fuera contraria al Cristianismo. 

Las transcripciones de los juicios y varios tratados desde el siglo IV a.C. hasta el siglo XVIII, documentan claramente un culto brujeril en la Europa cristiana. Algunos autores contemporáneos nos harían creer que nada de esto estaba sucediendo realmente durante dicha época. Solo puedo asumir que perciben a estos campesinos simplemente como aburridos, y que los mismos, por lo tanto, decidieron suicidarse inventando su participación en un culto inexistente. 

Sin embargo, las constantes declaraciones documentadas registradas por los inquisidores italianos demuestran claramente que estos campesinos estaban adorando a Diana, en un culto cuyas prácticas se remontan históricamente al menos a la época de Horacio. Es interesante notar que los campesinos enjuiciados en los siglos XV y XVI d.C. fueron acusados de las mismas prácticas mágicas que Horacio, en el primer siglo a.C., atribuye a Canidia, la bruja. 

El inquisidor italiano Bernardo Rategno escribió, en su Tractatus de Strigibus, de una rápida expansión de la "secta de las brujas" alrededor de 1375. Había estudiado transcripciones de juicios del pasado, y concluyó que con lo que estaba tratando en 1508 había comenzado a engendrarse, en algún momento alrededor de 1375. Algo había ocurrido en la Italia del siglo XIV, de la que surgió un aumento en la práctica de la Brujería. 

En el libro Folklore by the Fireside; Text and Context of the Tuscan Veglia, el autor Alessandro Falassi (profesor de antropología y director de la Universidad de Colorado en Siena) relata la costumbre italiana conocida como la veglia (pronunciada veiya). La palabra "veglia" se traduce aproximadamente como "despertar" y es similar a la palabra latina vigilia, que significa permanecer despierto durante las horas habituales de sueño (una vigilia). La veglia siempre ha sido una ocasión social en la que las reglas y valores sociales se han discutido y transmitido en la Toscana rural, el folclore ha proporcionado durante siglos los medios y mensajes de tales eventos comunicativos cruciales. 

Falassi describe la escena en la que los campesinos italianos una vez regresados de los campos al atardecer se reunían frente a la chimenea. Aquí, primero contaban cuentos de hadas a los niños más pequeños que contenían varios mensajes y moralejas, con la intención de fusionar al niño con la comunidad toscana a medida que crecía. Luego, a los niños mayores se les contaba historias de sus familiares y ancestros, a fin de establecer quiénes eran y quiénes habían sido. Finalmente, hablaban de sus creencias y costumbres religiosas para preservar sus tradiciones. Es debido a tradiciones como la veglia que gran parte de la Brujería hereditaria italiana ha sobrevivido y se ha transmitido. Falassi escribe de la veglia: 

“La veglia, la palabra y la costumbre que la rodea tienen un anillo antiguo para los toscanos de hoy. Sin embargo, estos anocheceres al lado del fuego y sus actos hogareños no están tan alejados de la experiencia de la gente contemporánea, ya que solo en la última década, ha perdido la ocasión su vitalidad... La veglia ha durado más de 500 años sin perder su función o sentido."1

Tradicionalmente, para asistir a una veglia uno tenía que ser un miembro de la familia, "de la sangre", como dirían. Otros participantes en la veglia podrían ser parientes "de la misma sangre" o aquellos adquiridos a través del matrimonio. 

A lo largo de la Edad Media, la veglia se llevó a cabo durante el período del año entre el otoño y la siembra de los cultivos en invierno, y la cuaresma, aunque los rituales comunes se extendieron para cubrir el ciclo completo del año y las cuatro estaciones. 

El hogar de la chimenea era el centro de la casa de los paganos italianos, un lugar que se ha mantenido durante siglos. La familia y la chimenea pertenecían a la madre del hogar y era ella quien atendía el fuego. En el centro de la chimenea estaba la "piedra de fuego", una losa incombustible sobre la que ardía el fuego. Los cordones umbilicales de los niños nacidos en la familia se colocaban debajo de la piedra, una costumbre basada en la creencia popular de que esto mantendría a la familia unida. Esto es una indicación de que la piedra de fuego fue un elemento importante en las reuniones familiares de la veglia. 

La sustancia principal del fuego en la veglia era el ceppo (tronco) que se quemaba. Este tronco siempre provenía de la parte del árbol más cercana a las raíces, conectando simbólicamente el tronco con las raíces de la familia. Ceppo es la palabra italiana para tronco, pero también puede significar "un grupo de casas" o "una familia". Una mujer embarazada a veces se llama ceppa inceppita, lo que significa un tronco listo para que brote una rama. El tronco era el símbolo del matrimonio en la época romana, y la mujer simbolizaba el árbol de la vida, por lo que es fácil ver que el simbolismo de la veglia es bastante antiguo. 

La chimenea era el centro de la casa, proporcionando calor y luz y los medios por los cuales se preparaba la comida. Era el punto en el que la naturaleza se fusionaba con la cultura humana. Aquí también colgaban los artículos comunes a la vida familiar doméstica, que también eran símbolos del acto generativo de la vida y de la familia. Los símbolos femeninos eran el caldero, la chimenea y la cadena, simbolizando el útero, el conducto vaginal y el principio unificador de la familia. Los símbolos masculinos eran el atizador y las pinzas (representaciones fálicas), y el fuego mismo. 

Fue aquí en este entorno que la familia se reunía para escuchar las viejas historias contadas y repetidas. El fuego que iluminaba al narrador era el principio explicativo y significante de la transformación mágica y metafísica de la familia. Solo tenía sentido que este fuera el lugar donde los valores familiares y las visiones del mundo se compartieran entre los de la misma sangre. Era aquí donde las brujas hereditarias se mantuvieron unidas de una generación a otra a través de los relatos familiares de los linajes y las creencias religiosas, mezclados con el folclore y la leyenda. 

Las referencias más tempranas a la veglia en la literatura datan del siglo XV, aunque ciertamente esta era una práctica mucho más antigua. En la Tradición Strega, las reuniones en el momento de la Luna Llena se denominan Veglione (pronunciada veiyone), aunque el término en argot Tregua (treigua), que significa "descanso", se usa más comúnmente. La raíz de la palabra veglione es claramente veglia. Veglione significa "bailar toda la noche", hoy esa palabra es el nombre de una danza tradicional italiana. 

La reunión ritual en el momento de la Luna Llena era un descanso de las cargas del trabajo diario y la monotonía para los campesinos paganos de la antigua Italia, de ahí la palabra del argot tregua. Esto también fue cierto en las celebraciones anuales de los grandes festivales, muchos de los cuales fueron adoptados y modificados por la Iglesia, lo que facilitó la celebración abierta de los paganos bajo el disfraz del culto cristiano. La adoración abierta de los santos se convirtió en una tapadera útil para la adoración de los antiguos dioses, ya que las brujas se adaptaron a la clase dominante del período. 

Muchas brujas modernas ven a los católicos simplemente como paganos que aceptan la divinidad de Jesús, y ciertamente muchos aspectos del paganismo italiano han sobrevivido en el Catolicismo romano. Claramente, María es la imagen de la diosa, la "madre de dios", y Jesús es el dios asesinado nacido en el solsticio de invierno, vinculado a temas de la resurrección que mantienen el antiguo ciclo del Hombre Verde. 

El fuego de la veglia todavía es encendido hoy por las brujas italianas en la forma de la "Llama del Espíritu", que arde sobre el altar. Colocado directamente en el centro del altar hay un recipiente que contiene la llama azul que simboliza la presencia del antiguo espíritu de las Antiguas Maneras. Sin embargo, en un sentido real, esto es más que un símbolo, ya que los Strega invocan a los antiguos directamente dentro de la llama y extraen su poder del fuego divino. El fuego es una de las formas más antiguas de la divinidad y parece haber sido un foco común en la mayoría de las culturas antiguas. 

En el libro The Golden Bough, de James Frazer, hay un capítulo que trata sobre el santuario de la diosa Diana en el lago Nemi en Italia. En este capítulo Frazer hace referencia al fuego divino: 

Como los fuegos sagrados perpetuos de los arios en Europa parecen haber sido encendidos y alimentados con madera de roble, y en Roma, a pocas millas de Nemi, el combustible del fuego de la vestal consistía en ramas o troncos de roble, como ha demostrado un análisis microscópico de las brasas carbonizadas del fuego Vestal... si Diana era una reina de los bosques en general, era en Nemi una diosa del roble en particular. En primer lugar, llevaba el título de Vesta y, como tal, presidía un fuego perpetuo, que, según hemos visto, era alimentado con madera de roble. Pero una diosa del fuego no está muy lejos de una diosa del combustible que arde en el fuego, el pensamiento primitivo tal vez no dibujó una clara línea de distinción entre el fuego y la madera que arde.2

Aquí nuevamente vemos la antigua conexión entre el tronco, el fuego y el espíritu femenino (que es el escenario de la veglia). Fue literalmente el "folclore de la chimenea" lo que preservó gran parte de las maneras de la strega. 

Afortunadamente, la persecución de las brujas en Italia comenzó casi 100 años después que en el norte de Europa, e incluso entonces la bruja local de la aldea era generalmente tolerada, ya que la Iglesia buscaba principalmente grupos organizados. La persecución de las brujas no fue tan feroz en Italia, aunque de hecho muchas brujas (y no brujas) fueron quemadas por la Inquisición en su guerra contra la libertad religiosa. Sin embargo, la mayoría de las veces, la mayor parte de las brujas en Italia eran azotadas o encarceladas a corto plazo. Esta actitud más tolerante, junto con la tradición de la veglia, ayudó a muchas tradiciones familiares a sobrevivir a lo largo de los siglos de persecución que destruyeron o fragmentaron gravemente muchas de las tradiciones de las brujas del norte de Europa. 

Creencias Rurales detrás de la Supervivencia 

Como se mencionó anteriormente, en la Antigua Religión de Italia hay ciertos espíritus llamados lares, que son protectores y conservadores. En la mitología romana, los lares eran espíritus ancestrales y custodiaban a la familia. Un pequeño lar de la casa era colocado en el hogar. Cada lar del hogar tenía un receptáculo para ofrendas que consistían en vino, miel, leche y flores. 

El punto focal de una familia es su hogar, y en la antigüedad el punto focal de una casa era el hogar (la palabra latina focus significa hogar); el hogar contenía el fuego, que proporcionaba calor y sobre el cual se preparaban los alimentos. Se rezaba una oración al lar todas las mañanas y se hacían ofrendas especiales en las festividades familiares. Estos espíritus eran originalmente dioses de los campos de cultivo, adorados por cada familia en la encrucijada donde su asignación se unía a la de otros. Más tarde, los lares fueron adorados en las casas y el lar de la casa fue concebido como el centro de la familia y del culto familiar. La imagen del lar era generalmente una figura juvenil vestida con una túnica corta, sosteniendo en una mano un cuerno para beber y en la otra una taza. 

En los tempranos tiempos de los etruscos, a estos espíritus se les llamaba Lasa. En la Toscana, el nombre lasa todavía se aplica a varios espíritus. Aradia, que vivió en la Toscana durante el siglo XIV, enseñó a los mortales sobre los lasa y el fuego. La llama se convirtió en un símbolo del Espíritu de la Antigua Religión. Aradia asoció la luz del fuego con la iluminación personal. Ella enseñó que todos llevamos una chispa o llama de la Consciencia Divina dentro de nosotros. Esta era nuestro espíritu o alma. El fuego es un antiguo símbolo de la Deidad y de adoración (Moisés y la zarza ardiente, etc.). En los primeros tiempos de la humanidad, proporcionaba calor y protección, así como un método para la preparación de los alimentos. La posesión del fuego era esencial para la supervivencia a largo plazo. Hoy aparece en el altar aridiano como la Llama del Espíritu, que representa la presencia de la Deidad. 

En La Vecchia, los lares representan no solo los antiguos lazos familiares, sino también a los espíritus que protegen y preservan la Antigua Religión (y a sus seguidores). También se debe en gran parte a la creencia en los lares que la Antigua Religión nunca fuera totalmente destruida durante las violentas persecuciones de brujas de la Edad Media. El culto a los lares mantiene una fuerte conexión familiar, y es por esta razón que las brujas hereditarias de Italia mantuvieran una Tradición Familiar cohesiva a través de los siglos. 

Generación tras generación ha recordado y honrado a sus predecesores, transmitiendo las viejas tradiciones de la Antigua Religión. Incluso hoy en día, entre la población dominante, todavía existen muchos elementos del antiguo culto. La tradición de la Bruja Buena Befana llenando los calcetines colgados en la chimenea, es un remanente viviente de la Antigua Religión. Es interesante notar que los niños escriben sus deseos en trozos de papel que colocan en el hogar para ser transportados por la chimenea (conectando el fuego, los lares y a Befana). 


Notas:

1 Folklore by the Fireside, página 2, University of Texas Press, Austin, 1980, 

2 The Golden Bough, página 190. Reimpresión de una edición abreviada de 1 volumen, Macmillan Co., 1972. 


------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


sábado, 17 de noviembre de 2018

Brujería Italiana I


Preveo que llegará un día, y que tal vez no esté tan lejos, que el mundo de los eruditos se sorprenderá al considerar en qué período tardío sobrevivió un inmenso cuerpo de tradición antigua en el norte de Italia, y cuán indiferentes fueron los eruditos con respecto a él, habiendo existido en verdad solo un hombre, un extranjero, que se ocupó seriamente de recogerlo y conservarlo. 

Charles Leland 
Aradia: Evangelio de las brujas, 1899 

Se ha hecho popular actualmente en la comunidad Neowiccana descartar "La Antigua Religión" como un sistema reconstruido, una creación contemporánea basada en conceptos antiguos. Algunos escritores modernos insisten en que no hay evidencia de un vínculo wiccano con ninguna forma antigua y auténtica de adoración. Otros dicen que las brujas siempre fueron representadas como malvadas en los tiempos antiguos y que no puede haber similitud entre las referencias antiguas a las brujas y la imagen de las mismas retratada por la Wicca en la actualidad. 

En este capítulo veremos todos estos temas y presentaremos pruebas convincentes de que la Brujería era en realidad una religión antigua, y que las brujas no eran intrínsecamente malas, sino que simplemente eran difamadas por una sociedad patriarcal "solar" que se oponía a la sociedad matriarcal "lunar". Veremos que la imagen cristiana de la Brujería surgió del miedo y la ignorancia, dando paso al prejuicio y la discriminación. 

He hecho un uso liberal de varias citas en este capítulo, y le pido al lector que sea indulgente conmigo. Aquí es importante introducir las conclusiones de otros que vinieron antes que yo, para presentar un argumento convincente para mi caso. Las técnicas de la magia probadas por el tiempo y las creencias religiosas esotéricas, son partes integrales de la Antigua Religión en Italia. Ellas han llevado y mantenido las Antiguas Maneras durante siglos, permitiéndoles sobrevivir a la persecución durante la Edad Media. Tener un poco de paciencia con este capítulo recompensará tu tiempo. 

Apoyo Histórico de la Antigüedad y Supervivencia 

En el libro Etruscan Magic & Occult Remedies1 (publicado en 1892), el autor y folclorista Charles Leland escribe sobre su investigación respecto a la Brujería italiana: 

Pero me sorprendió mucho más descubrir que en la Toscana, la parte más iluminada de Italia bajo todo el gobierno romano, una antigua fe pagana, o algo parecido, ha existido en un grado extraordinario. Porque realmente no es una mera supervivencia casual de supersticiones aquí y allá, como en Inglaterra o Francia, sino un sistema completo, como demostrará abundantemente este trabajo.2

Leland luego implica que fue llevado a la comunidad de las brujas en su libro Legends of Florence (1895), en el que declara: 

Las brujas de Italia forman una clase que es la depositaria de todo el folclore, lo que no es conocido de forma general, es que también guardan como estrictos secretos una inmensa cantidad de leyendas propias, que no tienen nada en común con los cuentos infantiles o populares, como los que comúnmente se recopilan y publican... Lady Vere de Vere, que ha investigado la brujería tal y como existe en el Tirol italiano, en un admirable artículo en La Rivista de Roma (f une 1894) nos dice que "la Comunidad de brujas italianas está regulada por leyes, tradiciones y costumbres del tipo más secreto, poseyendo recetas especiales para la hechicería" lo cual es perfectamente cierto. Habiendo estado libre de la comunidad durante años, puedo hablar por experiencia. Lo más oculto y singular de sus secretos no es, lógicamente, de una naturaleza a ser publicada...3

Lo que debería ser de particular interés aquí para los wiccanos modernos es el uso que hace Leland (y Lady Vere de Vere) del tiempo presente cuando hablan de Brujería en su época. Aquellos que crean que el Arte fue inventado por Gerald Gardner, han de tener en cuenta que esto fue escrito más de medio siglo antes de cualquiera de los libros de Gardner. De hecho, muchos aspectos de la Antigua Religión que se encuentran en la Wicca Gardneriana también se pueden ver en los escritos anteriores de Charles Leland y James Frazer. A pesar de este hecho, muchas personas insisten en atribuir dichos orígenes a la Wicca Gardneriana. 

Después de consultar con Lady Vere de Vere (folclorista italiana) y el profesor Milani (Director del Museo Arqueológico de Florencia), Leland escribió sobre saber brujeril italiano en Legends of Florence: 

Que esto es de gran antigüedad es claro, ya que de este bosque encantado de la Brujería italiana y la hechicería mística, nunca surgió nada grande o pequeño que no fuera al menos de la Edad del Bronce, sino del Neolítico. 

En Aradia: Evangelio de las brujas (1899) Leland escribe sobre la popular imagen cristiana de la bruja, pero continúa diciendo: 

Pero la strega italiana o hechicera es, en ciertos aspectos, un personaje diferente de estos. En la mayoría de los casos, ella proviene de una familia en la que su vocación o arte se ha practicado durante muchas generaciones...4

Nuevamente encontramos el uso que hace Leland del presente al describir a las brujas en Italia alrededor de 1880. 

Digno de mencionar también, en el libro de Leland, es la historia de las brujas del nogal. Los manuscritos de los antiguos juicios de brujas en Italia hablan de este nogal, que (se dice) siempre estuvo allí y con hojas todo el año. Durante siglos, se contaron leyendas de las grandes reuniones de brujas en la ciudad de Benevento, en el sitio de un antiguo nogal. En el año 662 dC, San Barbato convirtió al duque de Benevento (un pagano) al Cristianismo y cortó el árbol. Las brujas volvieron a plantar el nogal a partir de la semilla, y la leyenda dice que todavía se encuentra en Benevento. Botellas de licor de strega, fabricadas en Benevento hoy, llevan etiquetas en las que aparece el viejo nogal con un grupo de brujas y sátiros bailando a su alrededor. 

Hay varios capítulos en Etruscan Magic & Occult Remedies que contienen algunas declaraciones muy interesantes que apoyan la existencia del culto de las brujas en Italia durante el siglo XIX, y las implicaciones de su existencia remontándose a los días de la antigüedad. En el capítulo 10, encontramos una sección titulada "brujas y Brujería", con estas palabras: 

… y es interesante saber que en la ciudad de Florencia, en el mes de enero de 1891, había personas que creen en un chamanismo prehistórico que es más fuerte y más poderoso que el de la Iglesia. Las edades han transcurrido a través de las edades, los etruscos y los cultos sabino-latinos y los romanos y cristianos se sucedieron los unos a los otros, pero a través de ellos todas las brujas y magos, humildes y desapercibidos, se han mantenido a sí mismos.5

En el capítulo 8 encontramos una sección titulada "Diana y Herodías" que contiene las siguientes palabras: 

Es notable que mientras la brujería fue considerada en épocas posteriores entre las razas del norte como una creación de Satán, nunca perdió en Italia un carácter clásico. En este país, la bruja es solo una hechicera, y a menudo es una hada benéfica. Su gobernante no es el diablo, sino Diana... es bastante cierto que los monjes importaron y forzaron en la superstición popular italiana, fuertes infusiones de diabolismo. Sin embargo, con todo esto, en general, la verdadera bruja italiana no tiene nada que ver con Satán o con un infierno cristiano, y sigue siendo como antaño una hija de Diana. Hay algo casi revivificador o refrescante en el pensamiento de que hubo un lugar en el mundo, en la propia Italia papal, donde el veneno del diabolismo no prevaleció por completo".6

Entonces, ¿cuál fue la base de la imagen de la bruja malvada? Hay varias maneras de entender esta imagen distorsionada, y nos dirigimos a los escritos del poeta romano Horacio para empezar nuestra búsqueda. En el Libro de los Epodos de Horacio, escrito alrededor del 30 a.C., cuenta la historia de una bruja italiana llamada Canidia. Horacio la describe como una vieja bruja desdentada con el cabello desgreñado y descuidado, que lanza hechizos malignos sobre aquellos que la ofenden. 

Horacio continúa diciendo que Proserpina y Diana otorgan poder a las brujas que las adoran, y que las brujas se reúnen en secreto para realizar los misterios asociados con su adoración. Habla del libro de encantamientos de las brujas (Libros Carminum) a través del cual la Luna puede ser "invocada" desde el cielo. Otros escritores romanos antiguos, como Lucano y Ovidio, produjeron obras que apoyan claramente el mismo tema. Esto parece indicar que durante esta era tales creencias acerca de las brujas y la Brujería eran algo de conocimiento común. En Epodos 5 leemos: 

...¡Oh noche! y ¡oh Diana!, compañeras fieles de mis empresas, que presidís el silencio, sedme propicias en la celebración de estos sagrados misterios. Ahora, ahora venid, que vuestro numen se revuelva airado contra las casas de mis enemigos... 

En Epodos 17 encontramos estas palabras (dirigidas a Canidia): 

Por fin me rindo a tu ciencia soberana, y suplicante te ruego por el reino de Proserpina y el numen implacable de Diana, y por los libros poéticos capaces de arrancar del cielo los astros que lo tachonan, que ceses, Canidia, en tus mágicas imprecaciones, y vuelvas pronto hacia atrás el círculo que giras rápidamente... (Canidia responde) ... ¿Acaso la que pudo animar (tu curiosidad harto lo sabe) las imágenes de cera y arrancar la luna del firmamento con sus gritos, y volver a la vida las cenizas de los cadáveres, y componer los filtros de amor más enérgicos, habrá de llorar la impotencia de sus artes inútiles contra ti?7

Sabemos por los escritos de la época romana que Proserpina y Diana eran adoradas de noche en ceremonias secretas. Sus adoradoras se reunían de noche bajo la Luna Llena y rechazaban las ciudades donde gobernaban los dioses solares. Es lógico que los habitantes de la ciudad las temieran porque se reunían en secreto cuando las personas "decentes" dormían en sus camas. De su miedo surgieron imaginaciones comunes de ignorancia y prejuicio. A su vez, se creía que todas las dolencias y desastres inexplicables provenían de estas brujas que se reunían en secreto (porque seguramente estaban conspirando contra la "buena gente"). De generación en generación, creencias perjudiciales se transmitieron, convirtiéndose con el tiempo en conocimiento común. De esta misma manera, creencias perjudiciales sobre varias minorías se mantienen vivas hoy. Una generación enseña a otra a través de comentarios y actitudes, y pronto la distorsión se convierte en "hecho". 

No es de extrañar que el poco sofisticado habitante pagano del campo, tuviera la imagen de la malvada bruja sin dientes, maldiciendo el ganado y los campos de sus "buenos" vecinos. Como la brujería era predominantemente matriarcal, los hombres que gobernaban las ciudades (y escribían la historia) consideraban a las brujas como rebeldes y peligrosas para el orden establecido. En una sociedad patriarcal, una mujer que usa magia y adora en secreto, no teniendo necesidad de una sociedad o religión patriarcal, solo puede ser vista como una mujer malvada y enloquecida. En la imagen tradicional de la bruja de Halloween, quizás estemos viendo los peores temores de una sociedad patriarcal: una mujer desatada sin las restricciones de las reglas patriarcales o el dogma religioso. Agrega a esto, en tiempos posteriores, la llegada del Cristianismo y su pasión por convertir a los paganos, y ¿qué otra imagen de una bruja podría haber sino una malvada? 

El hecho de que algunas brujas fueran "renegadas" por luchar contra la Iglesia, empleando a Satán, a quien la Iglesia veía como un enemigo poderoso, al final solo sirvió para verificar la naturaleza malvada que el Cristianismo atribuía a las brujas. La mayoría de las brujas optaron por no denigrar las Antiguas Maneras de esa forma, y se fueron a la clandestinidad, desapareciendo casi por completo de la historia. 

Es interesante notar, sin embargo, que en Italia había brujas "buenas" y "malas". En el capítulo 10 de Etruscan Magic & Occult Remedies, Leland escribe: 

Es cierto que hay brujas buenas y malas, pero todas las que conocí pertenecían por completo al buone (bien). Siendo sus rivales y enemigas quienes eran maladette streghe (brujas malvadas), etcétera, pero a estas últimas nunca las conocí. Todos estábamos con el bien.8

Este tema de la "guerra de brujas" entre buenas y malvadas es similar al de los Benandanti y Malandanti9, de los cuales he escrito en otros capítulos. 

A pesar del hecho de que la Iglesia enseñaba que todas las brujas eran malvadas, su antiguo culto aún mantenía seguidores y continuó a través de los siglos. Mircea Eliade escribió en su libro Ocultism, Witchcraft, and Cultural Fashion, acerca de la existencia y el estudio moderno de la Brujería: 

Baste con decir que, a medida que avanzaba el trabajo, el fenómeno de la brujería parecía más complejo y por consiguiente, más difícil de explicar por un solo factor. Poco a poco, se hizo evidente que la brujería no puede entenderse satisfactoriamente sin la ayuda de otras disciplinas, como el folclore, la etnología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones... por ejemplo, incluso un rápido examen de los documentos de la India y el Tíbet convencerán al lector desprevenido de que la brujería europea, no puede ser la creación de una persecución religiosa o política o una secta demoníaca dedicada a Satán y la promoción del mal. De hecho, todas las características asociadas con las brujas europeas son, con la excepción de Satán y el Sabbat, reclamadas también por los yoguis y magos indo-tibetanos". 

Hay claramente un hilo común que atraviesa muchas prácticas y creencias antiguas. Es a través de nuestra mirada atrás en el tiempo que encontramos las raíces de la Brujería. En su libro Las Brujas y su Mundo, Julio Caro Baroja escribe sobre el sur de Europa: 

Parece que hubo un culto floreciente a Diana entre los campesinos europeos en los siglos V y VI, y en general se la consideraba una diosa de los bosques y campos, excepto por aquellos que intentaban erradicar el culto, que pensaban que era un demonio.10

En las notas del autor para el capítulo 4, Baroja agrega que el culto también adoraba a una deidad masculina llamada Dianum. Esto puede ser de interés para los escritores modernos sobre Wicca que afirman que las brujas nunca adoraron a Diana, o a un Dios y Diosa consorte en la antigüedad. 

En el año 906, Regino de Prum escribió en sus instrucciones a los obispos de los Reinos sobre las brujas: 

Viajan por la noche en ciertas bestias con Diana, diosa de los paganos y una gran multitud de mujeres, que cubren grandes distancias en el silencio de la noche más profunda, que obedecen las órdenes de la diosa... hablando de sus visiones (de ellas) ganan nuevos seguidores para la Sociedad de Diana..." 

Es interesante observar que la etiqueta "Sociedad de Diana" mencionada por Regino, continúa asociada a las brujas a lo largo de los siglos en Italia, según lo registrado en los juicios de brujas por la Inquisición italiana. Aparece con mayor frecuencia en las transcripciones de los juicios durante la última parte del siglo XIV y hasta finales del siglo XV. A continuación se presenta una breve cronología11 para resumir esta cadena ininterrumpida de la Brujería europea a través de los siglos: 

700 a.C.: Hesíodo, en su Teogonía, habla de la bruja Circe. 

30 a.C.: el poeta romano Horacio en sus Epodos de Horacio asoció a las brujas con la diosa Diana en un culto mistérico. 

314 d.C.: en el Concilio de Ankara fueron etiquetadas como brujas herejes que creían que pertenecían a una "Sociedad de Diana". El Concilio concluyó que eran engañadas por Satán. 

662 d.C.: San Barbato convirtió a Romuald (duque de Benevento) al Cristianismo. Por orden de San Barbato, Romuald hizo cortar el "nogal de las brujas". Este nogal fue el lugar de reunión de las brujas que adoraban a Diana, bien conocidas en la región. En el año 680 d.C., San Barbato asistió al Concilio de Constantinopla, donde habló en contra de las "brujas de Benevento". 

906 d.C.: Regino de Prum, en sus instrucciones a los obispos, afirmaba que los paganos adoraban a Diana en un culto llamado la Sociedad de Diana. 

1006 d.C.: el libro 19 del Decretum (titulado Corrector) asociaba la adoración de Diana con la gente pagana común. 

1280 d.C.: el Consejo Diocesano de Conserans asocia el "Culto de las brujas" con la adoración de una diosa pagana. 

1310 d.C.: el Concilio de Trier asoció a las brujas con la Diosa Diana (y Herodías). 

1313 d.C.: Giovanni de Matociis escribió en su Historiae Imperiales que muchos laicos creían en una sociedad nocturna encabezada por una reina a la que llamaban Diana. 

1390 d.C.: una mujer juzgada por la Inquisición milanesa por pertenecer a la "Sociedad de Diana" confesó adorar a la "Diosa de la noche" y declaró que "Diana" le otorgó bendiciones. 

1457 d.C.: tres mujeres juzgadas en Bressanone confesaron que pertenecían a la "Sociedad de Diana" (según lo registrado por Nicolás de Cusa). 

1508 d.C.: el inquisidor italiano Bernardo Rategno escribió en su Tracatus de Stigibus que una rápida expansión del culto de las brujas había comenzado 150 años antes. Concluyó esto a partir de su estudio de transcripciones de ensayos de los Archivos de la Inquisición en Como, Italia. 

1519 d.C.: Girolamo Folengo (poeta italiano) asoció a una "Señora" conocida como Gulfora con brujas que se reunían para adorar en su corte, en su Maccaronea. 

1526 d.C.: el juez Paulus Grillandus escribió sobre las brujas de la ciudad de Benevento que adoraban a una diosa en el sitio de un viejo nogal. 

1576 d.C.: Bartolo Spina escribió en su Quaestrico de Strigibus, listando la información obtenida de las confesiones, que las "brujas" se reunían en la noche para adorar a "Diana" y tenían relaciones con los espíritus de la noche. 

1647 d.C.: Peter Pipernus escribió, en su De Nuce Maga Beneventana y De Effectibus Magicis, de una mujer llamada Violanta, quien confesó haber adorado a Diana en el sitio de un viejo nogal en la ciudad de Benevento. 

1749 d.C.: Girlamo Tartarotti asoció el culto de las brujas con el antiguo culto a Diana, en su libro Del Congresso Nottorno Delle Lammie. En su A Study of the Midnight Sabbats of Witches escribió: "La identidad del culto Diánico con la brujería moderna está demostrada y probada". 

1890 d.C.: el autor Charles Leland asoció el culto de las brujas con la diosa Diana, como una supervivencia de las Antiguas Maneras, en sus libros: Etruscan Magic & Occult Remedies, Legends of Florence, y Aradia: Gospel of the Witches. 

El profesor Carlo Ginzburg, autor de Night Battles: Witchcraft & Agrarian Cults in the 16th & 17th Centuries, y Ecstasies: Desciphering the Witches' Sabbath, presenta pruebas convincentes de la Brujería como la supervivencia de una cultura chamánica oculta que floreció en todo el continente europeo (y en Inglaterra) durante miles de años. Ginzburg fue profesor de historia en el Instituto di Storia Medioevale e Moderna en la Universidad de Bolonia. Actualmente es profesor de estudios del renacimiento italiano en la Universidad de California en Los Ángeles. En Ecstasies, Ginzburg presenta información importante que respalda la antigüedad del culto de las brujas. Aunque cargado con la imagen cristiana de las brujas malvadas, pero armado con el conocimiento de la religión europea precristiana, Ginzburg tiene un enfoque interesante para el estudio de la Brujería. La mayoría de los académicos que estudian la Brujería, contemplan las transcripciones de los juicios, descartan las afirmaciones como "demasiado fantásticas" y, por lo tanto, concluyen que tal culto nunca existió, sino que se debió a algún tipo de histeria. Ginzburg contempla el material como si las declaraciones indicaran lo que realmente creían las personas, y luego intenta comprender por qué creían haber participado en eventos tan fantásticos. Una gran parte del saber brujeril puede discernirse a través de tal enfoque, y nos permite ver el material contenido en varias transcripciones como un vistazo al folclore de la Edad Media. 

A través de esta línea de investigación emerge una antigua práctica chamánica que involucra alucinógenos orgánicos, empleada para enviar a los practicantes a otros reinos de la consciencia. Esto, por supuesto, dio lugar a historias fantásticas de vuelo, criaturas míticas, orgías y Sabbats salvajes (por no mencionar cualquier cosa que pueda haber contribuido a las transcripciones de los juicios para su propia agenda por parte de la Inquisición).

(Continuará...)

Notas:

1 Originalmente titulado Etruscan Roman Remains cuando fue publicado por primera vez en 1892. Renombrado en la reimpresión de 1963 por University Books. 

2 Charles Leland era un folclorista americano que dedicó sus años finales en Italia a la investigación de la Brujería y el folclore toscano. Autor de muchos libros y artículos sobre este asunto, los trabajos de Leland fueron claramente el fundamento para mucho del material reconstructivo de Gerald Gardner sobre la Wicca. 

3 Introducción, página 9. Reimpreso por University Books, 1963. 

4 Página 252, Legends of Florence, Macmillan & Co., 1895. 

5 Prefacio, página 5, Aradia: El Evangelio de las brujas. Reimpreso por Phoenix Publishing, Inc., 1990. 

6 Etruscan Magic & Occult Remedies, página 196. Reimpreso por University Books, 1963. 

7 Las Obras de Horacio, páginas 177-178. Reimpresas por David McKay Publisher, 1884. 

8 Etruscan Magic & Occult Remedies, página 197. 

9 Los Benandanti y Malandanti eran dos facciones diferentes de brujos que luchaban los unos contra los otros en combate ritual. 

10 The World of Witches (el autor trabaja con la traducción al inglés de este libro originalmente escrito en castellano), página 65. Traducción al inglés de University of Chicago Press, 1964. 

11 Compilada a partir de las obras de Carlo Ginzburg, Julio Caro Baroja, Alfredo Cattabiani y Charles Leland. Aunque algunas de las referencias abordan eventos de fuera de Italia, debe recordarse que la Iglesia era dirigida desde Roma, y que los Concilios y las personas mencionadas aquí, eran responsables ante el Papa en Italia (y también durante un tiempo en Aviñón). 


------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace: