domingo, 27 de marzo de 2016

Introducción a la Brujería Tradicional

Por Nigel Aldcroft Jackson
(Traducido por Manon de Call of the Horned Piper)


Mientras el milenio llega a su cierre hay una amplia e invasiva consciencia del fin de una era y del amanecer de un nuevo aeon dentro de la psique humana. Podemos sentir palpablemente el fallecimiento del cansado y obsoleto mundo judeocristiano en un verdadero 'ocaso de los dioses', mientras que los demonios gemelos de los políticos reaccionarios y la religiosidad fundamentalista acechan a la sociedad contemporánea, buscando aterrorizar y esclavizar a las almas libres de la humanidad y moldearlas después a su propia y distorsionada imagen.



Además, como el antiguo orden estéril peligra entre el exceso de toxinas que ha generado a lo largo de los últimos mil años estamos presenciando una visible manifestación de anakukosis, el eterno retorno - mientras permanecemos al borde del umbral de un nuevo ciclo de tiempo y consciencia estamos paradójicamente cada vez más cerca de los antiguos misterios codificados profundamente dentro de la corteza cerebral, estamos empezando a vislumbrar las visiones feéricas de dioses y ancestros de la era primordial y reactivar los patrones arquetípicos profundamente enterrados que nos enlazan con ese 'gran tiempo' o edad dorada.

En el pasado, la tierra-media y los otros mundos estaban más cerca y los canales de interconexión entre los reinos eran más vitales y energéticos - el cielo estaba más cerca de la tierra, los hombres podían volar y hablar con los animales y pájaros y los ancestros y seres divinos se comunicaban más fácilmente y se relacionaban con la Tierra De-Muchos-Colores. El chamán, bruja o mago tradicional busca re-actualizar estas condiciones míticas en su propio ser, actuar dentro del tiempo y espacio sagrados del pasado paradisíaco y re-manifestar los poderes mágicos de los ancestros primigenios. Este trabajo de tender un puente entre los reinos de la tierra-media y Elfhame está todavía en el corazón del Arte-De-Los-Brujos contemporáneo. Este es el misterio iniciático en el que nuestras naturalezas o 'almas' humana y feérica son re-unificadas dentro un todo equilibrado en un hierogamos interior o 'matrimonio místico', que toma lugar dentro de las colinas huecas de los Sidhe, en las cavernas más profundas de Annwvyn.



Si buscáramos los orígenes históricos de la Brujería como un fenómeno de religión-popular y hechicería, deberíamos en primer lugar buscar el origen último del propio término 'bruja'. Esta cuestión etimológica ha causado una cantidad considerable de controversia y división con las interpretaciones propagandísticas que se han mantenido por ambos lados. De acuerdo al Etymological Dictionary de Skeat, la palabra 'bruja' tiene el siguiente pedigrí lingüístico:

"WITCH. Inglés Medieval wicche, tanto masculino como femenino, un mago, una bruja. Anglosajón wicca, masculino, wicce, femenino. Wicca es una corrupción de witga, comúnmente usado como una forma corta de witega, un profeta, vidente, mago o hechicero. Anglosajón witan, ver, relacionado con witan, conocer. Similar al islandés vitki, un mago, de vita, conocer.

Podríamos relacionarlo con el término galés 'gwyddon' para un 'Sabio', bruja o mago para esta derivación. También el eslavo 'vjestica' y ruso 'viedma' para bruja. En cualquier caso la raíz última de las palabras detrás de todos los términos es el indoeuropeo *WID - 'conocer, ser sabio' y también *WAT - "profecía, inspiración, éxtasis". Además otros teóricos ven un origen en el término indoeuropeo *WEIK - que significa hechicería y asuntos religiosos, especialmente la espiritualidad centrada en la tierra del tercer estado del paradigma social tripartito indoeuropeo. Estos fueron los agricultores, pescadores, cazadores y artesanos; el pueblo común que vivía y trabajaba cerca de la tierra hace sobre unos 6000 años. Sus chamánicos misterios-populares estaban centrados sobre las divinidades de la tierra fructífera y las aguas fértiles, los poderes de la fecundidad y regeneración, de la abundancia, placer y buena cosecha. Aquí encontramos los arquetipos de las deidades primigenias de la caza y las manadas de animales que están tan cercanamente enlazadas con el submundo en la tradición chamánica clásica.



En los niveles más profundos había cultos de ancestros divinizados y deidades ctónicas de la muerte y el renacimiento en el submundo, los poderes de la noche-luna y las estrellas y de las profundidades subterráneas. De *WEIK tales teóricos derivan el anglosajón 'wicce/wicce', 'wiccian' - 'lanzar un hechizo' y 'wicce-craeft' - 'witchcraft'1 y también el Antiguo Alto Alemán 'wikkerie' - 'brujería'.

Probablemente los misterios del Astado y la Gran Reina eran antiguos en el apogeo de las expansiones indoeuropeas, hace de seis a cuatro milenios cuando ese grupo de gentes emigró en sucesivas oleadas hacia el oeste desde las estepas de la Rusia del sur, su patria original en las regiones de los ríos Don y Dniéper al norte del Mar Negro. Como esta entidad étnica y lingüística se dividió en culturas separadas tales como los pueblos Romano, Helénico, Eslavo y Celta (y los Persas e Hindúes en sus peregrinaciones hacia el este) el culto-mistérico de *WEIK fue preservado a través de Europa en varias formas distintivas entre los campesinos y gente común. Los practicantes de la brujería fueron considerados con algo de ambivalencia pero generalmente fueron respetados como poderosos hechiceros-populares y hechiceras que florecían como un sacerdocio chamánico a través del centro y norte-occidental de Europa en la Edad del Hierro con análogos en la esfera clásica y meridional de Europa. Parece probable que la brujería europea extrae sus raíces en última instancia de la Antigua Europa pero fueron asimiladas dentro de los fundamentos de la religión y cultura indoeuropea en la remota antigüedad.

Hace mil años, cuando los misioneros cristianos y evangelistas buscaban convertir a las gentes tribales de Europa, concentraban principalmente sus esfuerzos en los poderes políticos visibles, los reyes y jefes tribales junto con sus cortes y bandas de guerreros, en la creencia de que la sociedad podía ser cristianizada de arriba a abajo. En realidad los siglos de intervención revelarían que este proceso no ocurrió y que en el nivel de la vida campesina agraria la tradición pre-cristiana y las prácticas se adherían tenaz y audazmente a la masa mayor de gente rural. Simplemente se demostró imposible erradicar los patrones iniciáticos de la consciencia mágica, que estaban tan profundamente incrustados en la consciencia colectiva de los pueblos europeos y que constituían una antigua herencia de conocimiento esotérico y de tecnologías mitopoéticas y mágicas. Este cuerpo de esoterismo-popular fue expresado en tradicionales cantos míticos y relatos feéricos, en los rituales de máscaras2 y disfraces3 estacionales y otras simbólicas danzas rituales y procesiones, en las reservadas asociaciones artesanales de herreros, pastores, jinetes, comadronas, hilanderas y tejedoras, en ritos y costumbres agrícolas y en las prácticas frenéticas y saber misterioso de las brujas tradicionales.



Los primeros sacerdotes que mencionaron los 'viajeros-nocturnos' y 'jinetes-myrk' del culto brujeril simplemente consideraban sus sobrenaturales vuelos en trance en el séquito de la diosa Herodias como un disparate, una ilusión que tentaba a la gente a salirse de la rectitud de la piedad cristiana. Por lo que al principio las brujas sólo eran sentenciadas a castigos suaves tales como penitencias o destierros temporales. Sin embargo, se hizo patente en el periodo medieval que tales formas mágicas y religiosas profundamente enraizadas, florecieron y crecieron realmente con rapidez, alimentadas por un valiente nuevo impulso de rebelión espiritual contra la Iglesia, los barones y la realeza.

En tiempos de la infame Bula Papal de 1484 que condenaba a las brujas como maléficas envenenadoras, el antiguo culto de la Wicce-Craeft fue oscurecido y malinterpretado entre las nieblas del 'diabolismo' eclesiástico surgido de los escritores del clero en innumerables tratados y sermones estridentes. Hombres tales como Bernardino de Siena en sus sermones romanos, el autor dominico alemán, Johannes Nider y el inquisidor Bernardo Rategno en su 'Tractatus de Strigibus', trabajaron duro para transformar los cultos ctónicos de los 'viajeros-nocturnos' con sus viajes-visión y adoración de Nuestra Señora de la Noche y de Owld Hornie en una amenaza antisocial, un espejismo pernicioso y pervertido que todavía es empleado en la propaganda evangélica a día de hoy.

Los escritores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Spranger escribieron la obra definitiva de malinformación diabólica, el notorio 'Malleus Maleficarum' o 'Martillo de las Brujas'. Este clásico texto católico, definió virtualmente un género literario que persistirá hasta bien entrado el siglo 17 y contribuyó a la tortura y sufrimiento de muchos miles de personas.

La Antigua Fe, ahora bajo directo ataque desde arriba, retrocedió más y más a las regiones marginales de la sociedad y persistió bajo un más cerrado velo de secreto todavía. Incluso a través de las crueles persecuciones y loca histeria de masas maquinada por las iglesias católica y protestante en Europa, parece que el Arte de los Sabios continuó a lo largo de ocultos canales de transmisión, a menudo en antiguas familias en remotos distritos rurales, en perdidas agrupaciones de coven, y en la tradición de solitarias Mujeres-Sabias y Hombres-Astutos.



La caza de brujas y las ejecuciones perpetradas en la puritana Inglaterra de la Commonwealth del siglo 17, revelan más claramente que nunca las motivaciones sociopolíticas que hay detrás del ataque contra la brujería. El puritanismo, con todo su auto-rígido 'trabajo y oración' ético, su triste y represiva moralidad y fanático forzamiento hacia el total conformismo socio-religioso, apelaba mayoritariamente a las prósperas y ascendentes clases mercantiles. Las clases mercantiles de la Inglaterra de Cromwell eran los duros trabajadores, ambiciosos puritanos que estaban empezando a adueñarse de la tierra y a emplear a la gente ordinaria. Esta sombría gente estaba empezando a oprimir al campesinado tradicional, disolviendo los derechos de los aprendices tradicionales y explotando a la mano de obra agraria. Motivados políticamente por un deseo de intimidar, despojar y romper al pueblo común y su cultura, justificados por un amargo y malicioso dogma y enfurecidos por sus propios fundamentos bajamente sociales, los puritanos se embarcaron en un verdaderamente frenético y megalítico destrozo, vandalismo de iglesia, tala de cruces de mayo que alcanzó su demente crescendo en la tortura y ahorcamiento de brujas a lo largo de las Islas Británicas.

Dentro de este entorno histórico de demencia evangélica, disrrupción social y las atrocidades de la Guerra Civil vemos puritanos y parlamentarios empleando a lunáticos sádicos como Matthew Hopkins, el 'Cazador General de Brujas', para erradicar la brujería e infundir el terror en la gente como parte de su esquema político general de control autoritario.

Esta miserable tiranía se colapsó sólo después de unos pocos años pero la Brujería había caído a tierra, retrocediendo más profundamente dentro de los ocultos recovecos de la consciencia popular. Entre la 'Ilustración' racionalista del siglo 18 y el positivismo materialista y el 'cristianismo de los domingos' del siglo 19, las tradiciones Brujeriles todavía persistieron en el silencio y la oscuridad, se preservaron en muchos rincones y esquinas, ahora desechadas como meras supersticiones rústicas, pintorescas reliquias de una era obsoleta, recogidas por académicos y pastores anticuarios como parte de la ciencia floreciente de los estudios folclóricos.



En el siglo veinte hemos visto el reavivamiento de una involucración tanto académica como religiosa en las tradiciones brujeriles europeas en la que se ha hecho un esfuerzo por re-evaluar el asunto adecuadamente, libre de los filtros distorsionadores de los prejuicios cristianos. Este gran trabajo empezó realmente con 'Del Congresso Notturno Del Lammie' ('De las Reuniones Nocturnas de las Brujas') de Girolamo Tartarotti, publicado en 1749 en el que redescubrió la naturaleza pre-cristiana del culto de las brujas y el 'Escuadrón de Diana'. A la misma vez un tema tan ricamente imaginativo como vitalmente irracional como la Brujería, no podría sino ayudar a ejercer una poderosa influencia sobre los movimientos románticos y góticos en el arte y la literatura que estaban entonces empezando a florecer en Alemania e Inglaterra.

Los innovadores trabajos de la Dra. Margaret Murray en los años veinte, causaron furor en el mundo académico que estaba incluso entonces infestado de clérigos y sacerdotes, su obra rápidamente se convirtió en un foco para el resentimiento misógino de ese periodo. Su análisis de la naturaleza pagana de la brujería fue pionero en su esencia y demostró claramente que esta era una antigua religión que había sobrevivido hasta el inicio de la era moderna. Se equivocó en subestimar la naturaleza visionaria y chamánica de la espiritualidad brujeril y exageró el lado organizacional y congregacional del Arte como una secreta red, pero abrió el camino para desarrollos posteriores y aportó un estímulo para los revivalistas junto con los trabajos victorianos de Charles Godfrey Leland, cuyas incursiones dentro de la Brujería Toscana en Italia condujo a la publicación de 'Aradia: The Gospel of the Witches' en 1899.

Los trabajos de Gerald Brosseau Gardner, Doreen Valiente y Alex Sanders desde los cincuenta a los setenta, condujeron al establecimiento de una forma particular de reavivamiento de la brujería como una religión mistérica popular en la era moderna. Gardner y Valiente elaboraron esta forma del Arte a partir de las enseñanzas de un coven tradicional del New Forest, complementándolas con una buena cantidad de material literario, oculto y de saber popular a partir de varias fuentes.



Otro nombre a ser considerado es el de Robert Cochrane que antes de su muerte en 1966 propagó prácticas brujeriles tradicionales a través de su grupo, el 'Clan de Tubal Caín'. Afirmaba haber derivado su conocimiento de una fuente en Norfolk dentro de su propia familia pero tendió a oscurecer estos simples conceptos y prácticas bajo una ciénaga de invención y fabricación personal. No obstante las puras prácticas centrales del 'Clan de Tubal Caín' tienen el sello de la 'verdadera persuasión' y son continuadas hoy por algunos de los antiguos miembros del grupo tales como Evan John Jones.

Los estudios sobre la brujería en los ochenta y noventa han experimentado un intenso periodo de aceleración y grandes avances en el entendimiento académico de la verdadera naturaleza histórica del Arte, se han hecho a través del trabajo de investigadores tales como Hans Peter Duerr en su 'Dreamtime: Concerning the Boundary between Wilderness and Civilization' (1985) y Carlo Ginzburg en su 'Ecstasies: Deciphering the Witches Sabbath' (1990). Estos dos estudios indispensables contienen investigaciones e intuiciones reveladoras y he confiado considerablemente en sus descubrimientos en mi presente exposición del tema como un sendero práctico y experimental de magia y espiritualidad europeas.
En adición a los hasta ahora insospechados secretos sobre cómo la Brujería tradicional se relaciona con los lugares sagrados, escalones de piedra, barreras, y 'líneas-espíritu' sobre los paisajes rituales de Europa están siendo desenterrados por Paul Devereux - investigación que sostiene tremendas implicaciones para el trabajo de la consciencia en general y del Arte en particular.

Por lo que ha llegado el momento de entrar al mundo del Sabbat Feérico y penetrar en el enmarañado y sombrío bosque del saber brujeril medieval con su acechantes fantasmas ancestrales, espíritus y divinidades arcaicas. En ese sobrenatural reino indudablemente encontraremos muchas cosas extrañas pero si quitamos de nuestros ojos las escamas de la ilusión, podremos discernir una sabiduría excepcional.

1Brujería (Nota del Traductor).
2En el texto 'Mumming', baile regional de máscaras (Nota del Traductor).
3En el texto 'Guizing', una expresión en dialecto de Cornualles que describe la costumbre en la que los juerguistas se disfrazan de forma variada y se implican en cantos, tocar música, bailar y actividades teatrales informales (Nota del Traductor).



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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:




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