viernes, 15 de abril de 2016

Mordiendo la Lengua de las Serpientes

Por Robin Artisson

(Traducido por Manon de The Horn of Evenwood)

Este trabajo ilustra una técnica hechiceril para silenciar a aquellos que chismorrean destructivamente sobre el Brujo. Los difamadores son llamados “serpientes” en el trabajo, y “morder” sus lenguas se refiere al acto de hacer estallar sus lenguas, representando su capacidad para transmitir sus chismorreos, con un amarre Saturnino para obligarlos a parar. En una noche de sábado durante la luna menguante, ayuna y lávate, después retírate al lugar donde se realizará tu Hechicería. Forma el Anillo Brujeril de la manera usual. Sobre la Mesa del Arte, deberías tener suficiente arcilla de modelado para hacer una bola y darle la forma de un busto para cada una de las personas cuya lengua desees “morder” y por lo tanto silenciar. Necesitarás alguna conexión material con estos chismosos, el agua de haber lavado vasos o contenedores de los que hayan bebido, recortes de pelo, ropas o alguna de sus posesiones personales con las que te hayas hechos a sus espaldas. Necesitarás una cuerda negra de alguna fibra natural, o una cuerda de cuero oscuro, que será lo suficientemente larga como para envolver los bustos de arcilla, lo cual harás al menos tres veces, pero si son nueve, mejor. También necesitarás algunas agujas o alfileres muy largos, que estén muy afilados, tres por cada lengua que “morderás”. Necesitarás siete alfileres más pequeños por cada busto. Finalmente, necesitarás un retrato de cada persona que desees atar, en la forma de una fotografía clara de su cara, que haya sido agrandada e impresa sobre papel, para que puedas recortarla. Necesitarás, asimismo, unas tijeras para el rito, con las que hacer el recorte. Toda esta operación puede realizarse con alguna oportunidad de éxito solo con la imagen, pero son vínculos preferibles los artículos llenos de poder. También necesitarás un incienso (previamente preparado) de dos partes de corteza de ciprés finamente reducida, una parte de hojas de ciprés trituradas, un poco de cáñamo y algo de pimienta roja molida.





Muele todas estas hierbas, correctamente recolectadas, así espero, juntas con un mortero, después añade algunas gotas de miel o aceite – en muy pequeña cantidad – y continúa machacando la mezcla. Hazlo durante un rato, mientras salmodias tu propósito sobre la mezcla transfiriendo tu mano y acto. La transferencia de los encantamientos incluye los siguientes ejemplos:

“No es mi mano la que mezcla estas hierbas,
sino la mano del Maestro”;
“Este acto no es mi acto, sino el acto del mismo Padre Brujo”;
“Mézclate, oscuro perfume, con el propósito de atar
a las serpientes cuyas lenguas me ofenden”.

Espolvorea un poco de harina sobre la viscosa mezcla final, y amásala entre tus manos, después guárdala en pequeñas bolitas hasta que las necesites en este rito. Si quieres hacer esta operación incluso más poderosa, crea este incienso en un círculo aparte, un sábado antes de la misma, llevando a cabo este trabajo para crear y cargar expresamente el incienso a tu favor, usando un cuenco en el que hacer la mezcla y otras herramientas para la creación de inciensos, colocándolo en tu Triángulo de Manifestación.

Algunas raspaduras de corteza de hojas de ciprés deberían guardarse para espolvorearlas alrededor del Triángulo de Manifestación, que también necesitarás. Espolvoréalas cuando tengas preparada tu Mesa del Arte.

El añadido de pimienta roja molida, una hierba Marcial, en esta mezcla Saturnina, se debe a que esta maldición requiere un toque del rápido y agresivo fuego de la corriente Marcial para su acto de castigo espiritual. Cuando mezcles inciensos y pociones que contengan hierbas, deberás mezclarlas de tal modo – usando tu intuición, añadiendo todos los elementos y cualidades que necesites, aunque nunca con exageración. Un tipo de planta (Saturnina, Marcial, Venusina, etc.) siempre debería ser dominante en cualquier mezcla. Añadidos menores de otras, te ayudarán a redondear tus intenciones para el trabajo.

Una vez hechas estas preparaciones y tú estando en el Anillo Brujeril preparado, trae a tu mente la "Consciencia del Poder que Une", después coge una campana y camina hacia el norte, hazla sonar y di la conjuración del Norte que hay en las “Conjuraciones a los Cuatro Puntos del Compás Para Trabajos de Simpatía, Identificación o Traer a la Vida”. Hazlo en cada dirección, con la apropiada conjuración en cada una de ellas. El motivo para hacerlo así es que este trabajo requiere que una imagen simpatética sea “traída a la vida”. Esta es la única vez en la que usarás dichas cuatro invocaciones a las direcciones. Es muy importante que las uses siempre en este tipo de trabajos, como en la creación de muñecos y cosas similares.

Cuando hayas hecho dicha tarea, hazte consciente de nuevo del poder que une (deberías hacerlo siempre antes de cada acto ritual) y entonces purifica la arcilla, las fotos impresas o imágenes, el incienso que hayas hecho y las agujas y alfileres con la mezcla de agua y sal y el fuego en tu Lámpara del Arte. La fórmula se ejecuta así:

“Criatura de (el material que sea),
sé limpiada, despertada y preparada
para servir a la causa de mi hechicería
en el nombre del Maestro”.

Para tu arcilla dirías algo al efecto de:

“Criatura de arcilla,
sé limpiada, despertada y preparada
para servir a la causa de mi hechicería
en el nombre del Maestro”.

Para las fotografías o imágenes dirías:

“Imagen de X,
sé limpiada, despertada y preparada
para servir a la causa de mi hechicería
en el nombre del Maestro”.

Si gustas, incluso puedes purificar las tijeras que usarás para recortar las imágenes; los puristas ciertamente estarían de acuerdo en que deberías hacerlo. Si has usado tu Triángulo del Arte antes, debería ser una de las cosas también purificadas.

Ahora empieza a quemar tu mezcla de incienso Saturnino y tómate algún tiempo para invocar al Maestro y a tus otros Espíritus Familiares, si tienes alguno, y sigue llamándolos e invocándolos para que te ayuden en tu propósito. Hazlo hasta que sientas que están cerca de ti, escuchándote, preparados para ayudarte. Hazte consciente del poder que une y coge un trozo de arcilla (o el único trozo, si solo hay un chismoso al que atar) y colócalo en el Triángulo de Manifestación. Empieza a darle forma de cabeza, masculina o femenina, dependiendo de la víctima. Conforme lo haces, transfiere tu acto.

“No es mi mano la que da forma a la cabeza de X,
(nombre de la víctima)
sino la mano del Maestro de los Brujos”.

Dilo varias veces, pero declara también lo que estás haciendo:

“Arcilla, te doy la forma de la cabeza de X,
Un vicioso e insolente chismoso,
Cuya lengua se burla y me ofende.
La lengua, de esta cabeza,
Será atada silenciosamente,
Pero no solo por mí;
Será atada por el Maestro de la Hechicería”.

Si tienes fluidos corporales de estas personas, tales como saliva de una copa, es importante que, en este punto en el trabajo, viertas dicho fluido en la arcilla y los amases muy bien, antes de empezar a hacer la forma final de cabeza. Asegúrate de esculpir algo de pelo en la arcilla sobre la cabeza, que recuerde al pelo que la persona realmente tiene. Si tienes algunos mechones de su pelo real, pégalos en la cabeza cuando esté acabada. Si tienes recortes de uñas, clávalos también en la arcilla de la cabeza. Si tienes un retal de la ropa o un artículo personal, ponlo bajo la cabeza después de que hayas terminado de hacerla, asegurándote de que estén en el máximo contacto posible.

Asegúrate de que estas cabezas no sean demasiado grandes. El aspecto más importante en estos trabajos simpatéticos es que cuando veas la cabeza, automáticamente “veas” a la persona de la que es una representación. Por ello, usaremos una imagen fotorrealista para añadir los rasgos faciales. El tamaño de la foto impresa de sus caras marcará cómo de grandes serán las cabezas de arcilla.


Cuando las cabezas estén preparadas, ponlas juntas y coge las fotos/imágenes. Recorta las caras de las víctimas, todo menos la boca y la parte de la barbilla. Hazte con los ojos, nariz, frente y mejillas, y usa tus siete alfileres pequeños para clavar literalmente esta cara recortada en el frontal de la cabeza, en la parte que corresponda.

Después, con tus dedos, tira un poco de la arcilla donde tendría que estar la boca, y haz una buena lengua, de gran tamaño. Cuando lo hayas hecho, ondea la cabeza a través del humo de incienso, y colócala en el Triangulo de Manifestación. Mírala, generando emoción en contra de la persona cuya cara ahora te mira, y levántala, caminando hacia el norte, “mostrándola” a dicha dirección. Trae a tu mente la “Consciencia del Poder Que Une” y di:

“Poderes del Norte,
sostengo ante vosotros a X, (nombre completo de la víctima).
Este es X, la serpiente,
el chismoso cuya insolente lengua morderé,
atando para siempre su destructiva conversación sobre mí”.

Ve a cada dirección y dilo, después vuelve y coloca la cabeza en el Triángulo, y coge el cuenco de agua pura y salpícala con unas gotas en la coronilla. Este es el bautismo, di:

“Yo te bautizo X
En el nombre del Maestro,
Tú eres X, vive ahora X”

Y a continuación coge la cabeza y ondéala a través del fuego:

“El fuego de la vida te es dado, X.
Vive ahora.
Que los vigilantes poderes de los puntos del compás
vean a X, viviendo y respirando aquí”.

Cuando todas las cabezas estén preparadas, o si solo una fuera necesaria, estarás listo para finalizar este trabajo. Debes darte cuenta de que estás ante la cabeza real de la persona que está chismorreando contra ti. Cuando la toques, tócala como si estuviera realmente viva, un ser de vida y dignidad que teme ser dañado. Debes creer que cualquier cosa que se le haga a la cabeza ante ti, se le hará la persona.

Ahora coge la primera de las tres largas agujas con tu mano izquierda y prepárate. Siendo consciente del poder que une, y mirando la cabeza con tu propia fuerza de voluntad y fuego ardiendo en tu pecho, desliza lenta y deliberadamente una aguja a través de la lengua de la cabeza de la víctima. Mientras lo haces di:

“X, serpiente chismosa, muerdo tu lengua.
Mientras esta criatura de afilado metal te perfore,
No podrás ofenderme más con tus cobardes palabras.
No podrás hablar contra mí,
Sin que el dolor y las pesadillas te encuentren.
¡No es mi boca la que pronuncia este amarre,
Sino la del Maestro!
¡Silencio, serpiente chismosa!
¡Silencio, X!
Tu lengua es mordida y atada.”

Dilo maliciosa y salvajemente, y con tanta fuerza como puedas reunir, para cada una de las tres agujas. Cuando llegues a la última, finaliza con:

“¡Que así sea!”


Después coge la cuerda que purificaste antes, y envuélvela alrededor de la cabeza(s), siendo cuidadoso de no aplastar la lengua de arcilla conforme la envuelves a su alrededor. Cuando la(s) cabeza(s) esté(n) atada(s), colócala(s) en una caja o en algún contenedor que tengas en espera de ella(s).

Cuando todas las cabezas hayan sido preparadas de esta manera, di la "Invocación de la Agencia del Nombre Inefable", y después haz la "Conjuración del Viento de Liberación" para romper y desterrar tu Anillo Brujeril. Coge la caja con las cabezas en su interior, y guárdala en lugar seguro – no permitiendo que las cabezas sean dañadas o vistas por nadie más. Dañar las cabezas sería equivalente a intentar matar a las personas cuya imagen ellas portan.

Esta operación, aunque Saturnina (y dedicada a la restricción Saturnina) puede fácilmente ser transformada en una calurosa y ardiente operación de ira, cambiando los inciensos herbales y elementos de Saturninos a Marciales, y alterando el día de la práctica y la fase de la luna. Con agujas, o tu Artavus/cuchillo frotado con hierbas Marciales y después calentado en la llama de la Lámpara del Arte, y finalmente clavado fuertemente en la cabeza viva de arcilla, cualquier tipo de horrendos “estallidos” pueden ser enviados a la persona, desde estallidos que causan accidentes, quemaduras, dolores de cabeza e incluso la muerte. No te sugiero que lo hagas a menos que la persona plantee una amenaza real para tu vida, y solo te lo explico para ilustrar cómo tu imaginación es el límite en estos trabajos. Todo es posible si le das vueltas a estos simples principios.

“La Ley de Silencio” siempre se aplica a tus trabajos, después de que hayan finalizado. Si los chismorreos continúan, siéntete libre de crear un nuevo Anillo Brujeril, quitando la cuerda de sus cabezas y atravesando más clavos y agujas en sus lenguas, repitiendo el encantamiento antes de volver a envolverlas con la cuerda. Cuando dejen de chismorrear, podrás desatar las cabezas una vez haya pasado un año, quitando las agujas de las lenguas. Después las purificarás de tus amarres previos con agua y sal puras y consagradas, pero no con fuego, mientras les dices que son liberadas de los amarres, y que “ya no son X, sino un terrón de arcilla sin vida”. Tira después las cabezas al suelo desnudo o entiérralas en algún lugar.

Esta “liberación” asume que tienes buen carácter y eres un buen ganador. Si quieres, puedes elegir no desatarlas; enterrando la caja que contiene las cabezas atadas y cargadas (si la caja es de madera o metal) simplemente en algún lugar para siempre.



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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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