domingo, 12 de junio de 2016

La Herbología Mística de la Mandrágora

Por Robin Artisson
(Traducido por Manon de The Horn of Evenwood)

Las gentes en los antiguos tiempos siempre buscaban trabajos para la protección del hogar, así como los trabajadores de las artes hechiceriles de cualquier época. Los hechiceros tienen todas las razones usuales para querer que sus moradas sean seguras, pero han añadido el peso del propósito, ya que sus hogares casi siempre sirven como salas de trabajo, y contienen, con el paso de los años, incontables talismanes, objetos de vínculo, filtros y pociones en botellas y otras parafernalias hechiceriles sin número. Sus áreas de trabajo se vuelven familiares para ellos, y temen que un enemigo o un poder maligno se infiltre o comprometa sus lugares sagrados.

Muchos hechizos y trabajos pueden (y deberían) hacerse para la protección del hogar. Aquellos que practican el Arte de la Hechicería o Brujería atraerán inevitablemente las atenciones negativas de otros hechiceros y poderes viles. Nadie puede ser tan bondadoso y puro de corazón como para evitar todas las atenciones negativas. El mundo es menos que ideal respecto a cómo otros perciben a una persona y sus intenciones.


El más simple y sin embargo, más poderoso de todos los trabajos para la protección del hogar incluye el "Hechizo de los Huevos y las Piedras de la Madre Tierra" - un trabajo Saturnino de protección que implica la carga y otorgamiento de poder de huevos de gallina o de piedras marrones oscuras o negras del tamaño de un puño, para la protección de tu hogar y la Tierra en el nombre de la tenebrosa Madre Tierra, y su enterramiento a lo largo del perímetro de tu propiedad en el suelo.

Estos amuletos enterrados crean lo que podrías llamar "trampas para duendes", bloqueando la entrada de poderes desde cualquier dirección. Para ello, el mínimo que deberías enterrar, durante la luna creciente o llena, es cuatro, una para cada punto cardinal si es posible. Por el contrario, el máximo que deberías enterrar es nueve, ocho en un círculo alrededor del hogar y una bajo la entrada principal de la casa o ante ella, haciendo de "toma de tierra" para que dichos poderes vayan a parar a la nada. Indiferentemente de si cargas o no los huevos o piedras para la defensa de tu propiedad u hogar, ten la certeza de que los sellas en pequeñas cajas o tarros que impedirán que la tierra los toque, una vez que hayan sido enterrados y estén bajo tierra. Serán perfectas para esto las pequeñas cajas de madera cuyas "grietas" se puedan sellar con cera oscura, o tarros. Envuelve con una tela suave el recipiente, si estás usando un huevo.

Desde debajo de las nieblas del tiempo, un método mucho más poderoso de proteger el hogar ha llegado hasta nosotros. Este método, y su único recipiente de envío, tiene usos hechiceriles que van mucho más allá de la protección del hogar, pero la protección de la vivienda y el hogar del hechicero y su familia es su uso principal. Este método es el método de la Creación y Manipulación Hechiceril de la Mandrágora o Maniquí.


La Mandrágora es una planta que ha sido asociada con la hechicería y la Brujería desde tiempos inmemoriales. Aunque se considera una planta Venusina, cómo llegó a ser asociada con la Dama Venus es una historia interesante aunque macabra. La Mandrágora era llamada “El Ahorcado” porque a menudo se la veía crecer bajo los patíbulos en los que se ejecutaban hombres colgándolos. Como la mayor parte de la gente ya sabe, cuando se cuelga a un hombre, experimenta lo que se llama “erección post mortem”. Él eyacula por última vez. Se cree que este semen caía al suelo, donde se convertía en plantas de Mandrágora, y de ahí su asociación con la lujuria y la corriente Venusina. Es fácil ver que esta conexión Venusina se ve subrayada también por una poderosa asociación Saturnina (sexo y muerte, la eterna pareja), de ahí que la planta de la Mandrágora esté en una posición ideal para ser “despertada” y convertida en un guardián del hogar.

Se la ha llamado de muchas formas – su nombre “científico” es Mandragora Officinarum, aunque ha sido llamada Aulraum, Mandrágora, Anthropomorphon, Ahorcado, Hierba de Circe, Ladykins, Maniquí, Womandrake, Semihomo, Mandragor, Mandragen, Zauberwurzel y Hexenmannchen. Como hierba, puede ser usada para cualquier propósito Venusino o Saturnino.


Tradicionalmente, los principales usos de la Mandrágora son para trabajos de amor y para la creación de un servidor mágico llamado Maniquí. Los primeros usos serán discutidos en un momento, pero el segundo requiere mayor explicación. Como cualquiera que haya visto una raíz de Mandrágora sabe, recuerda naturalmente a la forma de un ser humano, o puede ser fácilmente hecha o forzada para tomar dicha forma, de ahí sus muchos nombres folclóricos que la asocian con la humanidad. 

La Mandrágora es protectora en casi cualquier capacidad de uso o contacto. Partes de sus hojas, o virutas de sus raíces quemadas en incienso, evitan que los espíritus malignos permanezcan en un lugar. La mera presencia de la potente raíz prohíbe a los espíritus malignos entrar a un hogar. El agua calentada en la que la raíz haya sido bañada se convierte en una poderosa agua “exorcizante”. Las camas que hayan sido cargadas por las raíces de Mandrágora colgadas sobre ellas, serán lugares libres de sueños con pesadillas para sus ocupantes. Se dice desde hace largo tiempo que la esencia de la Mandrágora vuelve calientes, viriles y fértiles a los hombres y mujeres, aunque se debería hacer notar que la Mandrágora es extremadamente venenosa si se toma por vía interna, y debería ser manipulada con cuidado.

Antes de que tratemos la manera de dar forma y animar al Maniquí, debemos tratar el método apropiado de recolectar la Mandrágora. Algunos escritores del pasado decían que la Mandrágora puede matar a una persona que la arranca con su chillido mortal. Algunos han sugerido que se traiga un perro para la recolección, y después de que la tierra haya sido removida y la parte alta de la raíz esté expuesta ligeramente, se ate una delgada cuerda o cordón a la planta y al perro. A medida que el dueño del perro se aleje, que el perro le siga y tire de la Mandrágora hasta sacarla. Otros creen que es prudente tapar los oídos con algo para no poder oír mientras se arranque la planta del suelo. Si bien es cierto que la Mandrágora chilla, el sonido que hace sale de la tierra, no puede golpearte para que caigas muerto, un “golpe mortal del Destino” puede caer sobre ti, a menos que la coseches respetuosa y apropiadamente (un proceso tratado anteriormente en este grimorio), y devuelvas un trocito de la raíz de la Mandrágora al suelo, para que vuelva a crecer.


Como planta Venusina/Saturnina, debe ser recolectada un viernes o sábado por la noche, y durante la luna creciente o llena si la vas a usar para propósitos románticos o protectores. Coséchala durante la luna menguante (nunca en luna nueva) si la vas a usar para arruinar o maldecir a amantes, o para algún oscuro propósito Saturnino. Debería envolverse en una tela limpia y ser llevada despacio a tu hogar. Si eres afortunado, las raíces ya deberían tener una forma más o menos antropomórfica.

Desde este punto, cómo trates la raíz dependerá de cuáles sean tus intenciones para ella. Si simplemente deseas un manojo de hierbas, como hojas y virutas de raíz, para la creación de filtros o inciensos, entonces solo cosecha lo que necesites, almacena el resto y úsalo con normalidad, como cualquier otra hierba fresca, aunque asegúrate de lavar bien la raíz.

Si deseas crear un Maniquí, un servidor vivo que pueda (entre otras cosas) actuar como guardián de tu hogar, necesitarás formar un Anillo Brujeril y colocar la raíz en tu Triángulo de Manifestación, la misma noche que la coseches. Tendrás que cantar la carga para la Mandrágora, pidiéndole que tome forma humana y venga a la vida como un Maniquí-servidor de tus necesidades, cualesquiera que puedan ser, todo en el nombre del Maestro. A medida que lo haces, dale a las raíces forma humana con un Artavus o cuchillo purificado. Esculpe bien los rasgos. Si eres hombre, tu maniquí debería ser femenino; si eres mujer, tu maniquí debería ser masculino.

Tan pronto como puedas, deberías tomar la raíz tallada y volver a plantarla en la tierra, pero nunca en el lugar del que originalmente la cogiste, debes llevarla a un lugar Venusino o Saturnino. El mejor lugar es la tradicional localización donde los hombres eran colgados, las Encrucijadas, que también son el principal lugar de poder Saturnino. Otro buen lugar es en un cementerio, en un lugar en el que no sea molestada durante un mes. Cualquier lugar en el suelo donde un hombre y una mujer hayan hecho el amor es otro sitio en el que puede ser plantada. A falta de todo esto, puedes plantarla en cualquier lugar que desees, en la medida en que esté fuera del camino y puedas ir y venir a la raíz replantada para regarla y atenderla durante un mes.


Cada tres días durante un mes lunar, o el tiempo que le lleva a la luna menguar y después recuperar la forma que tenía cuando extrajiste de la tierra la Mandrágora, ve al lugar donde la volviste a plantar y riégala. Este agua pura debería contener unas pequeñas salpicaduras de leche y un poco de tu sangre. Esto es importante porque la sangre enlazará al sirviente que crece en la tierra contigo, su futuro dueño.

Cuando sea el tiempo de volver a extraer a tu sirviente, ve y hazlo y envuélvelo de nuevo en una tela limpia y llévalo a casa. El maniquí debería haber adoptado una nueva forma basada en como lo tallaste.

Haz un Anillo Brujeril y lava al Maniquí en su interior, dentro de tu Triángulo de Manifestación. Lávalo con una infusión ya fría de hierbas que estén alineadas con los deberes que deseas imponerle - si pretendes que tu Maniquí habite en tu casa y te ayude a seducir a las personas que lleves allí, la infusión debería ser de hierbas Venusinas. Si pretendes que tu Maniquí sea por completo un protector del hogar, entonces la infusión debería ser de hierbas Jupiterinas y Saturninas, o incluso Jupiterinas y Solares, con una única hierba Saturnina en la mezcla. A medida que lo lavas, cárgalo con su propósito. Dile que eres su dueño y después dale un nombre; dile qué nombre le estás dando. Dile qué propósito deseas de él.

Después, pásalo a través del humo de incienso, creado con hierbas que estén alineadas con el propósito que tengas para él. Colócalo sobre su espalda en el Triángulo y repite la carga una y otra y otra vez, en el nombre del Maestro. Cierra tu Anillo Brujeril de la forma usual y coloca el Maniquí en tu ropa, o en el mejor lugar de honor obvio de tu casa. Ponlo donde nadie pueda tocarlo.


Lo último que debes hacer es secar el Maniquí. Al siguiente día, seca tu Maniquí en un horno, o pásalo a través del humo de un fuego en el que estés quemando hierbas apropiadas para su propósito todos los días durante varios meses, hasta que esté seco. Guárdalo siempre dispuesto en tu ropa o en un buen lugar en la casa, o en tu lugar de trabajo hechiceril, si está pensado para ser un protector/potenciador específico de dichas operaciones. Nunca dejes que el Maniquí sea manipulado por otros si puedes evitarlo.

Los Maniquíes duran tanto como las raíces, y ningún protector mágico de una casa podrá ser más fuerte. Deberías, de tiempo en tiempo (en luna llena) "alimentar" al Maniquí con un poco de tu sangre, o algo de leche y agua con las que salpicar ligeramente al Maniquí, y vuelve a darle la carga dada en su creación. La única forma de "finalizar" un Maniquí es quemarlo o enterrarlo - y si tienes que hacerlo o ya no tienes más necesidad de él, entiérralo dándole las gracias. Quemarlo sería un insulto. Si necesitaras destruir el Maniquí de un enemigo, por supuesto deberías quemarlo si tuvieras la oportunidad.



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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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