lunes, 24 de abril de 2017

Hechicería I

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

¿Qué es un Hechizo?

Habrá tantas respuestas a esta cuestión como personas que la respondan – y ¡todas estarán en lo correcto! Los hechizos, particularmente para el practicante tradicional, son un tipo de magia muy individual y lo que funciona para una persona, no lo hará para otra; asimismo, tal y como una persona lanza un hechizo será la forma completamente opuesta a la de otra. En este capítulo nos ocuparemos de lo que puede llamarse “Magia Natural”, el uso de los poderes, fuerzas, elementos y objetos del mundo natural que nos rodea, para producir las transformaciones o cambios que requiramos. Estamos tratando esencialmente con lo que algunas veces se denomina “Magia Inferior” o “Magia de Cocina”, el reino de la Mujer Sabia o el Hombre Astuto de pueblo. Sin embargo, para no cometer un error, el uso del término “Inferior” de ninguna manera implica un estatus más bajo o menor poder en este tipo de magia, ya que sus efectos pueden ser, y a menudo lo son, tan poderosos y profundos como los de cualquier otro tipo. El término se usa para diferenciarla de las formas de magia más ceremoniales o “Altas”, que usan “grimorios”, o libros de rituales mágicos, originalmente más practicada por la aristocracia culta que por las Mujer Sabia de pueblo – aunque ambas se solaparan antiguamente y siguen haciéndolo a día de hoy. El practicante tradicional nunca ha sido contrario a “tomar prestado” y usará cualquier trabajo para sus propósitos, a menudo sin importarle el origen. Esto no significa, por supuesto, que la norma sea el eclecticismo total – como en muchas prácticas modernas – ya que el practicante del Arte está siempre interesado en trabajar dentro de las inmediaciones espirituales de la Tierra en la que está y de la que es.

Así que, para responder a nuestras cuestiones originales, ¿qué es un hechizo? Trataré el uso de los poderes y propiedades inherentes de las palabras, hierbas, árboles, piedras, aceites, colores, etc., tanto individualmente como en combinación, para producir aquellos cambios en nosotros mismos, en otros y en el mundo externo que se consideren necesarios en dicho momento.
¿De dónde viene este “poder”? Es la combinación de las energías naturales de los utensilios usados en el hechizo, sus correspondencias con los más vastos poderes del universo, cualquier deidad o espíritu elegido como ayuda, todo enfocado y dirigido por la Voluntad del practicante del Arte que realiza el hechizo, para producir el resultado deseado. Esto nos lleva a un punto interesante. Es muy posible decirle a alguien cómo realizar un hechizo, decirle los ingredientes a usar, el momento, etc., lo que no se puede hacer es darle a alguien la habilidad para realizar el hechizo; esto debe venir a partir del mismo individuo. Esta es la razón de que tantos hechizos no funcionen, o parezcan no hacerlo, el “operador” no se ha enfocado, concentrado o por otra parte preparado adecuadamente para realizarlo con éxito. El Arte del Encantamiento, como cualquier otro arte, es una habilidad y cuanto más te apliques a aprender los “trucos del oficio”, mejor serás en tu arte. Una aplicación descuidada conducirá a hechizos negligentes, que no funcionarán en absoluto, o no en la forma que querías que lo hicieran. ¡El resultado final yace en la persona que realiza el hechizo, no en el hechizo en sí!

Esto nos lleva a la consideración de si realizar realmente o no un hechizo en cualquier situación dada, ya que el resultado final será siempre responsabilidad del que lanza el hechizo, independientemente de si has sido invitado a hacer el hechizo por, o para, otro o no. No hablo aquí de alguna forma vaga de moralidad Nueva Era, ni estoy remontándome a las estrictas formas del dogma patriarcal. Estoy hablando de moralidad “Natural”, pura y simplemente, ¿sería correcto hacer este hechizo, considerando lo que ocurrirá? ¿Cuáles serán los efectos? ¿Serán peores los efectos secundarios que lo que el hechizo estaba destinado a cambiar? ¿Dañará más que curará? Estas son las ramificaciones que necesitas considerar antes de cualquier acto de magia, hechizo u otra cosa. Obviamente, no podemos ver cada simple efecto de nuestras acciones, pero necesitamos considerar cuanto sea posible. Aunque no hay nadie observándonos con un gran libro, registrando todas nuestras buenas y malas acciones, que decidirá finalmente si vamos a un lugar bueno o desagradable, no está en el interés personal de ningún practicante de magia causar daño deliberadamente, ni siquiera inadvertidamente. Va en detrimento de nuestro progreso mágico y espiritual y los resultados tendrán que ser encarados y pagados en algún punto. Una vez más, no estoy hablando de ninguna “ley de retorno triple” popular, sino de que “lo que se siembra se recoge”. Nuestra moralidad es nuestra para decidir, por ello considéralo antes de lanzar ese “golpe”. (No obstante, aunque no estoy abogando por la maldición indiscriminada, si consideras apropiada y justificada una maldición bien emitida para la situación, entonces adelante, libera un poco de “justicia natural”, solo que estate preparado para las consecuencias. Los practicantes del Arte Tradicional tienen sus propios códigos éticos y se entrometen en los asuntos de otros si lo consideran justificado, independientemente de la moralidad actualmente de moda).
Ahora sí, a los aspectos prácticos de la creación de hechizos.

Encantamientos y Cánticos
Ambas palabras “Charm”(1) y “Cántico” vienen de la palabra latina carmen – un canto, y con ello podemos ver que originalmente significaba una fórmula verbal. En un contexto más moderno se aplica de una forma mucho más amplia, siendo usada también para incluir a objetos que están encantados. Por ejemplo, un colgante, una bolsa de hechizo, un pie de pájaro seco o una piedra de bruja; pudiendo todos ellos considerarse “encantamientos” en sí. En esta sección, sin embargo, trataremos solo las fórmulas verbales.

Aunque no absolutamente esencial para un hechizo, una parte muy integral, y una que la mayoría de las personas normalmente creerían como “el propio hechizo”, es la parte hablada. Esta implica el uso de palabras, generalmente en alguna forma de rima, aliteración o métrica, para declarar lo que el practicante del Arte desea producir. La forma del Encantamiento en palabras generalmente no es muy larga, pero declara lo que se desea que ocurra, a quién o qué, si es que hay, el practicante del Arte está invocando para que ayude en el hechizo (deidades, espíritus, elementos, hierbas, etc.), y también actúa como una “lente” para enfocar y agudizar la mente. Algunas veces se susurra, o murmura, con el aliento y se repite frecuentemente X cantidad de veces para aumentar su eficacia. Esto también tiene el beneficio añadido de crear un ligero trance (ver “Entrando en lo Crepuscular”), si estás usando el encantamiento como foco para un rito como opuesto a un simple hechizo. Se dice a menudo que los Encantamientos más efectivos son creados en un arranque, y mientras que esto frecuente e indudablemente es verdad, hay algunos que son tradicionales que servirán aquí como ejemplos.
Este es un encantamiento anglosajón para bendecir los campos:

“¡Erce, Erce, Erce, Madre de la Tierra!
¡Que el Portador de Todo, el Señor por Siempre te conceda
Acres de crecientes, hacia arriba crecientes
Preñadas (con maíz) y abundantes en fuerza
Multitudes de (grano) tallos de brillantes plantas!
¡Y de blancas mazorcas de trigo creciente,
De toda la tierra sea la cosecha!
Que el grano esté protegido contra toda enfermedad
Sembrada sobre la tierra por los hechiceros
Que las mujeres astutas no lo cambien ni los hombres de astucia.”

En el original en inglés antiguo, la rima y métrica son mucho más estrictos(2).
Aquí hay otro, de las brujas de Italia, a ser usado cuando se esté cosiendo una bolsa amuleto:

“¡La bolsa que coso para mi buena suerte,
Y también para la de mi familia,
Que mantenga por la noche y el día
Los problemas y la enfermedad alejados!”


Y otro para obtener sueños proféticos sobre el futuro verdadero amor de uno, una ramita del mítico Fresno debería ser arrancada con estas palabras:

“¡Tranquilo Fresno, tranquilo Fresno, te arranco,
Para ver esta noche a mi verdadero amor,
Ni en su almiar ni en su trasero,
Sino en la ropa que lleva a diario!”

Finalmente, un encantamiento moderno para propósitos de curación en general:

“¡Por los poderes de la noche y la brujería
Ni mal de la mente o del cuerpo sea,
Con las virtudes de las hierbas y las piedras y los árboles
Expulso la enfermedad y le purifico
A través de la creación de este ungüento
Para que su salud permanezca,
Para ponerle en el camino de la curación,
Por los nombres de los antiguos y el antiguo poder,
Haz que esta persona vaya bien!”

A partir de estos pocos ejemplos puede verse cuáles son los ingredientes esenciales.

En primer lugar y lo más importante, decide para lo que es el encantamiento, esto es, curación, bendición, invocación, protección, etc. Esto puede sonar obvio, pero si no se fija con claridad, no obtendrás el efecto deseado. ¡Y lo sorprendente es lo a menudo que esto se olvida!
A continuación, ¿a quién o qué, si es que los hay, estás invocando para que te ayude? Una vez más, sé claro sobre esto, si invocas a la cosa equivocada, obtendrás el resultado equivocado.

Finalmente, pon las condiciones. Esto podría ser una escala de tiempo, o que el efecto suceda en un cierto lugar o duración, o incluso excluya a ciertas personas, tiempos o lugares.

Cuando hayas decidido sobre lo anterior, teje tu encantamiento en forma de palabras que tengan un cierto ritmo fácil de pronunciar, casi como si se dijera a sí mismo. No estás tratando aquí de escribir poesía maravillosa, por lo que un cierto “humpty, dumpty” servirá, ya que un mal verso puede realmente ser un buen encantamiento.


(1) Charm se traduce como Encantamiento o como Amuleto o Talismán, de ahí que el autor en el texto trate de esclarecer que esa palabra que se usa extensamente para referirse a un objeto encantado, en su origen se refería a una fórmula verbal, a “un encantamiento hablado” más que a un “objeto encantado”, a partir de aquí la traduciremos como “Encantamiento” o “Amuleto” dependiendo del contexto y siempre que sea posible (Nota del Traductor).

(2) En el original en inglés, los encantamientos respetan la rima que al traducirlos al castellano se pierde, de ahí que el autor haga este comentario (Nota del Traductor).



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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



lunes, 17 de abril de 2017

Herencia del Brujo de Cornualles

Por Gemma Gary
(Traducido por Manon de Traditional Witchcraft)


El Oficio Tradicional, con sus muchas y variadas ramas, es un Arte nacido en gran medida del mismo paisaje en el que es practicado. Hay hilos comunes que discurren a lo largo de varias recensiones de la 'Antigua Fe', pero las precisas tradiciones, maneras y prácticas del 'Antiguo Oficio' siempre diferirán y estarán sazonadas por las creencias, tradiciones, costumbres, sabiduría, ritos mágicos históricos, amuletos y artículos  populares preservados de la región en la que su práctica esté enraizada. La brujería tradicional es brujería regional, no es y nunca ha sido una práctica estandarizada y puede que por largo tiempo continúe siendo este el caso. El día en el que la brujería pierda la variación regional, será el día en el que la brujería tradicional deje de existir.


En la cima de la bien establecida variación regional, también está el hecho de que la práctica de un brujo tradicional nace de su propia respuesta a las maneras de su localidad y paisaje en particular, y el instinto, conocimiento, inspiración y creatividad del individuo entran en juego. Si uno fuera a pedirle a un practicante de magia popular de Cornualles y de Norfolk, tanto de hoy como del siglo XIX, que le hablara de las maneras de su Oficio, oiría hablar de dos prácticas, distintas en muchos detalles y exactamente el mismo resultado pasaría si la misma cuestión se le planteara a dos practicantes que operaran en dos pueblos vecinos en Cornualles.
La brujería siempre ha sido practicada en Cornualles, o al menos eso es lo que parece. En muchos sentidos la palabra brujería parece estar inextricablemente vinculada con Cornualles, un remoto cuerno de tierra que es el hogar de incontables leyendas de antigua magia y hechicería, seres fantásticos y muchos antiguos lugares encantados que inspiran la imaginación a considerar los misteriosos tejemanejes a medianoche de brujos y alegres reuniones de Piskies...


Dentro de los antiguos relatos populares de cada lugar, hay elementos contenidos de verdad y recuerdos populares de las 'Antiguas Maneras' transmitidos a través de las leyendas y las costumbres. Cornualles sin duda, no es diferente y detrás de las leyendas hay una 'fe feérica' y un Arte del Sabio que se han seguido observando y practicando hasta el día de hoy (aunque tristemente en una medida siempre decreciente), existiendo eclipsados por las modernas y en ciertos aspectos no relacionadas, prácticas populares de la Wicca.
Cornualles de hecho fue el hogar de muchos practicantes de magia popular, una tradición que alcanzó un clímax en el siglo XIX. Dichos practicantes ofrecían una variedad de servicios que principalmente involucraban trabajos de curación, levantamiento de maldiciones, exorcismo de espíritus malignos, protección, amor y la restauración de  propiedades perdidas o robadas.
A los clientes a menudo se les suministraban sustancias mágicas en la forma de pequeñas bolsas de tierra o polvos preparados. Los Encantamientos escritos también son un rasgo común de la magia popular córnica, plegados y cosidos intrincadamente dentro de pequeñas bolsas cuadradas.

Algunos practicantes córnicos lograron un cierto grado de fama, dos de los más notables quizá sean Tamsin Blight y Granny Boswell.
Tamsin Blight, o Tammy Blee como era conocida, vivió de 1798 a 1856 y quizá fue la practicante histórica más famosa en Cornualles. Realizando su oficio dentro del área de Helston, se ganó una respetada y temida reputación, porque los brujos córnicos siempre han tenido la habilidad de curar y maldecir.
Había clientes que viajaban grandes distancias para consultar con ella, y en ciertos momentos la gente hacía cola fuera de su casa en gran cantidad, para comprar amuletos nuevos o que volviera a empoderar los antiguos, particularmente en la primavera, cuando según la tradición córnica los poderes de una bruja se renuevan.
Sabemos que suministraba las tradicionales bolsas con encantamientos escritos y sellados, así como las bolsitas de tierra de sepultura, huesos y dientes, y las de polvos mágicos; el más destacado 'Polvo de Bruja'. También tenía una fuerte reputación de eliminar maldiciones y hacer curaciones, trabajando no solo con personas, sino también con ganado y caballos.

Sus poderes de visión también se tenían en alta reputación, porque era consultada por el paradero de dinero perdido o robado y la identidad de brujas malévolas, y trabajaba con espíritus, haciendo uso de sustancias alucinógenas para ayudar a sus visiones y comunicaciones.
Tenía un marido, Jemmy Thomas, que también reivindicaba tener los poderes de un brujo, pero la mayoría de las veces disfrutaba de una reputación fluctuante para la magia, aunque su necrológica celebraba sus habilidades para domesticar el comportamiento indisciplinado del ganado y los caballos, una habilidad tradicional entre los hombres de astucia a lo largo de Inglaterra.
El siguiente relato, de William Bottrell (1816 – 1881), folclorista del siglo XIX cuya obra registró un vasto cuerpo de saber brujeril tradicional propio de Cornualles, ofrece una fascinante visión de las prácticas como Pellar de Tammy y Jemmy, llevadas a cabo en su hogar.
De 'Annual Visit of the West-Country Folks to the Pellar of Helston, to have their Protection Renewed':

“...Según el antiguo uso, las gentes de muchas partes del suroeste hacen su peregrinaje anual a algunos famosos brujos blancos, en aras de tener lo que llaman “su protección renovada”. Siempre se elige la primavera para este objeto, porque se cree que cuando el sol está retornando el Pellar tiene más poder para protegerles de la mala suerte que en cualquier otra estación.

...Solía ser una diversión poco común para las gentes ir al conjurador en la primavera, cuando era seguro encontrar en la morada del hombre sabio, personas de todas las edades y condiciones, muchos provenientes de grandes distancias. Entonces los habitantes de las Islas Sorlingas venían en multitud con el propósito de consultar a los brujos blancos de Cornualles, y poder obtener su protección, amuletos, hechizos y contra hechizos. Muchos capitanes de barco, pertenecientes a Hayle, St. Ives y Swansea, a menudo visitaban al Pellar antes de emprender un viaje, así que, entre marineros y hojalateros, estaba asegurada una gran cantidad en el grupo.

...Aunque llegaban a mitad del mediodía, dicha multitud ya estaba reunida esperando desde mucho antes de que llegara su turno para ser admitida ante la presencia del sabio. El conjurador recibía a la gente y sus ofrendas, uno a uno, en la habitación denominada por cortesía el hale (salón). Pocos permanecían encerrados con él más de media hora, durante cuyo tiempo a algunos se les proveía con pequeñas bolsas de tierra, dientes o huesos tomados de una tumba. Estas preciosas reliquias se llevaban suspendidas del cuello, para la cura o prevención de ataques, y otras misteriosas reclamaciones que se suponía estaban provocadas por la brujería. Otros eran provistos con un trozo de pergamino, sobre el que estaba escrito el ABRACADABRA o el siguiente encantamiento:

S  A  T  O  R
A  R  E  P  O
T  E  N  E  T
O  P  E  R  A
R  O  T  A  S

Estos encantamientos eran encerrados en un papel, doblado curiosamente como una tarjeta de amor, sellado y suspendido del cuello de la persona víctima de los malos deseos, hechizada o enferma. El último encantamiento se considera como un instrumento de gran poder, porque las palabras mágicas se leen lo mismo hacia atrás que hacia adelante. Una sustancia arenosa llamada polvos de bruja, que se parecían mucho a ladrillo machacado, también se daba a aquellos que lo requerían. Una envejecida anciana de la sangre del pellar, madre o hermana del brujo blanco en jefe, recibía a algunas de las mujeres en el piso de arriba para curas tales como los casos menos difíciles, ya que un simple encantamiento tenía efecto, pero la mayor parte de ellas preferían al hombre, ya que solo sus encantos eran lo suficientemente poderosos como para desembrujarlas.

En lugar del polvo terrenal, algunos eran provistos con un encantamiento escrito, que varía de acuerdo a los sentimientos de los receptores. La mayoría de los más religiosos tienen un verso de las escrituras, concluido con la reconfortante seguridad de que, por la ayuda del Señor, el Brujo Blanco esperan que les haga el bien. 

Pero aquellos que no tienen sentimientos religiosos en particular, los provee con un encantamiento del cual la siguiente es una copia literal: En un lado de un trozo de papel, del tamaño más o menos de una pulgada y media por una pulgada

NALGAH

Aquí sigue una imagen de lo que debe haber sido creación propia del conjurador, un objeto tal nunca visto por ojos mortales en los cielos de arriba, la tierra de abajo, ni en las aguas bajo la tierra. El único objeto con el que podemos compararlo es algo que es una cruz entre un querubín sin cabeza y un águila con las alas extendidas. Debajo de lo que puede que se pretendiera fuera un ángel o un pájaro, hay un huevo, sobre el que la criatura parece estar empollando. Hay otro huevo en el extremo de una de las piernas estiradas de la criatura. Esta imagen, que es la parte más singular del amuleto, solo puede ser representada con la ayuda del lápiz. La palabra 'TETRAGRAMMATON' está bajo ella. En el reverso:

JEHOVAH.
JAH. ELOHIM.
SHADDAY.
ADONAY.
TEN PIEDAD DE UNA POBRE MUJER.

A partir de la desgastada condición del amuleto (que ha estado en uso muchos años antes de que llegara a nuestras manos) es difícil entender lo escrito.


Otro amuleto, dado comúnmente por el Pellar a sus pacientes, a ser llevado suspendido del cuello, es una pequeña bolsa de tierra tomada de la tumba de un hombre.

Además de los encantamientos anteriormente mencionados, el Pellar da a sus neófitos polvos, para echarlos sobre sus hijos o ganado, para preservarlos contra la brujería, amplias directrices tales como los tiempos afortunados o desafortunados, y un bálsamo verde, del que se dice que es un excelente ungüento curativo. He hablado con muchos que han visitado al Pellar cada primavera, durante años, que han podido conseguir la renovación de su protección. Sin embargo, no se puede descubrir todo lo que tiene lugar en el momento de esta peregrinación, ya que las directrices son dadas a cada individuo por separado, y todos están atados para preservar el mayor de los secretos sobre alguna parte del encantamiento, o no hará el bien.

A otros les daba piedras de sangre, milpreves, o piedras-serpiente, y otros oropeles, manufacturados por la familia del pellar para ser llevados como amuletos. Los anillos de piedra azul, en los que algunos imaginaban que veían la figura de una víbora, eran particularmente apreciados, porque se creía que aquellos que los llevaban, a través de los mismos estaban protegidos de los ataques de cualquier reptil de la especie de las serpientes, y ese hombre o bestia, mordido o envenenado, al darle un poco de agua para beber, en la que esta piedra haya estado sumergida, se recuperará perfectamente del veneno. Los amuletos, reliquias y encantamientos suministrados por el brujo blanco servían para tranquilizar la imaginación del enfermo, así como las píldoras de pan, las aguas coloreadas y otros inocentes compuestos de los practicantes más de moda, o las medallas y escapularios sagrados de otros profesores. No hay nociones nuevas bajo el sol, la única diferencia es la forma en la que se disfrazan.


...Después de la cena, la tarde se dedicaba a contar historias de brujas. Todo el que estaba presente tenía muchos casos, cada uno dentro de su propia experiencia, de los que dar testimonio. Comparaban los méritos de los diferentes conjuradores de reputación, y todos estaban de acuerdo en que ninguno de los Pellar podía sobrepasar al Pellar de Helston. Ni siquiera el “hombre astuto” de Bodmin ni la “bruja blanca de Exeter” podían poseer más poder para levantar un hechizo o castigar a una bruja, o encontrar quién había robado cualquier cosa que se hubiera perdido, y poner el ojo sobre el ladrón."

Otra renombrada mujer sabia de Helston era Granny (Anne) Boswell, 1813 – 1906. Una practicante conocida por ser de sangre gitana, ampliamente consultada por sus habilidades en la magia y la premonición.
Entraba dentro de la larga familia gitana Boswell a través de su matrimonio con su segundo marido Ephraim Boswell, hijo de un Rey gitano. Tuvo que soportar mucho, poco sueldo y jornadas de trabajo largas en Helston, zona de granjas, junto a otras mujeres de su clase y comunidad, viéndose después cargada con la crianza de seis hijos, a los que dio a luz en sus tardíos cuarenta.
El conocimiento mágico ganado con su educación romaní le sirvió en sus últimos años ya que fue capaz de suministrar cantidad de encantamientos, tradicionales tanto para el folclore de la astucia como el gitano, a aquellos que la consultaban en busca de ayuda. Estos incluían de forma particular una pequeña bolsa curativa de arañas negras para colgarla en el dormitorio del cliente enfermo. Le consultaban chicas y mujeres jóvenes sobre asuntos de amor, el levantamiento de maldiciones y era habilidosa en la cura de la tiña en el ganado.

Un incidente divertido que involucró a Granny Boswell, a menudo relatado, ilustra perfectamente la tradición córnica de la gente sabia que tiene la habilidad no solo de dar curas, sino de maldecir. Durante las elecciones de 1906, Granny Boswell estuvo bebiendo hasta emborracharse en una posada de Helston, como era su costumbre, cuando salió a la calle para observar lo que bien podía haber sido el primer coche a motor que sus ojos alguna vez vieran, que traía a Helston a los votantes para la encuesta. Se quedó allí en medio de la calle fascinada con esa máquina pulida,  palpitante y de franja arqueada. El conductor, frustrado por este obstáculo, dijo a Granny Boswell que se apartara de su camino de una forma muy desagradable, pitándole con el claxon del vehículo. Esto enfureció a Granny Boswell y le hizo chillar en el más soez de los lenguajes al conductor, informándole de que la máquina no conseguiría llegar más lejos del otro extremo de la calle. Ella irrumpió en furia, probablemente por otro trago, mientras el vehículo intentaba continuar su viaje. La cosa solo logró llegar a medio camino por la calle antes de que una de las gruesas ballestas de acero se rompiera limpiamente en dos dejándolo varado y requiriendo que un caballo lo remolcase.
Moviéndonos al oeste de Helston, bien adentro de la remota Penwith, el pueblo de St Buryan y las zonas periféricas, tiene una larga y profundamente arraigada asociación con la brujería. El saber brujeril córnico es rico en historias, recogidas por los folcloristas – en particular William Bottrell, sobre una de las brujas de St Buryan, Betty Trenoweth. Es muy probable que estas historias hablen de una figura real, como con mucho del folclore, en el que no hay humo si no hay fuego, y como Kelvin Jones explica en su libro 'An Joan the Crone – The history and Craft of the Cornish Witch', “casi todos los personajes de Bottrell pueden ser rastreados hasta familias reales al oeste de Cornualles justo antes del tiempo en el que estuvo recogiendo sus relatos”.
Se cree que Betty trabajaba en Trove Mill, cerca de Lamorna, moliendo grano traído de St Buryan y las zonas de alrededor. Trove Mill y Betty están asociados con el juego córnico 'Duffy and the Devil', una historia similar a la de 'Rumplestiltskin' en la que a Betty se la presenta como la líder de un coven de brujos local. Destacada también es Boleigh Fogou (una misteriosa y antigua cámara subterránea de las que hay cierta cantidad de ejemplos en Cornualles occidental), el 'Buccaboo' (Bucca Dhu), sinónimo en el saber córnico del diablo, y una descripción evocadora de una reunión de brujos:

“...desgarrando arbustos de zarzas y espinos, nos encontramos en el Grambler Grove. Y ahora,” continuaba él, después de darle un trago al frasco, “Tengo por cierto que lo que los ancianos dicen es verdad de cómo las brujas se reúnen con el Diablo en las noches de verano. En invierno se encuentran en el Fuggo Hole, todos lo sabemos, porque uno puede entonces oír a menudo el sonido de la flauta del diablo para su danza bajo el suelo de nuestro salón, que está justo sobre el extremo interior del Fuggo. Y ahora creo que lo que tomábamos por una liebre, era una bruja que perseguíamos hasta el interior de este bosque encantado. Mirando a través de la espesura yo espiaba, en un lugar desnudo, rodeado de viejos  robles blanquecinos, una llama parpadeante ascendiendo a través de nubes de humo. Los perros retrocedían y permanecían a mi alrededor como criaturas asustadizas. Acercándome y mirando a través de una apertura, vi montones de mujeres, algunas viejas y feas, otras jóvenes y aceptables por lo que a mí respecta. La mayoría de ellas estaba ocupada recogiendo helechos blanquecinos o ramitas secas para el fuego. Noté, también, que otras brujas, si se las pudiera juzgar por su ropa, llegaban constantemente volando sobre los árboles, algunas montadas sobre hierba cana, escobas, cucharones, palos o cualquier cosa sobre la que pudieran montarse a horcajadas. Otras venían a través del humo tan cómodas como gustes, sentadas sobre taburetes de tres patas, y bajaban por el fuego, con sus gatos negros sobre sus faldas. Muchas venían a través del matorral como liebres de las que de pronto brotaban llamas, surgiendo de ellas como las chicas decentes que se pueden ver en la iglesia de Buryan en un día de fiesta. Pronto, una buena hoguera ardía, entonces, a su luz veía un poco atrás sentada bajo un árbol, ¿quién lo diría?, ni más ni menos que a la vieja bruja Bet, la del Molino. Y a su lado un fornido compañero de oscuro rostro, que no tenía mala pinta y que nadie tomaría por un diablo en absoluto, sino por la compañía con la que estaba y la visión de su cola bifurcada que asomaba justo bajo las faldas de su abrigo. De tanto en tanto la Vieja Bet se llevaba a la boca una botella de cuero negro, muy parecida a las nuestras y al Diablo parecía gustarle el licor por la manera en la que se golpeaba los labios...”


“...Las brujas, entrelazadas mano sobre mano, bailaban más locas y más rápidas, empujándose las unas a las otras a través del fuego, y no se chamuscaban mucho, las perras. Daban vueltas y vueltas tan rápido que al final, especialmente cuando el Diablo se les unía, mi cabeza se turbaba. Quería danzar con ellos y gritaba conforme avanzaba '¡Hurra! ¡Mi alegre Diablo y brujas todas!' En un instante, rápido como un relámpago, la música paró, el fuego se apagó, un estampido de viento barrió las ascuas y cenizas, una nube de polvo y fuego vino a mis ojos y casi me cegó. Cuando miré de nuevo, todos se habían desvanecido.”

Para aquellos interesados en conocer más sobre las vidas de los brujos históricos de Cornualles, puedo recomendar totalmente 'An Joan the Crone' de Kelvin Jones, Oakmagic Publications.
Hay muchas historias de la brujería de Betty Trenoweth y de las maneras de la mujer sabia, una nos habla de cómo ganó sus poderes y los mantuvo, por sus frecuentes conferencias con el Diablo. Él la encontraba, se nos ha contado, en la forma de un gran toro negro al norte del camposanto de St Buryan, un lugar feérico en el que incluso hoy en día no es de extrañar que haya actividades de brujería.
Mientras que indudablemente se habrá perdido mucha de la sabiduría y prácticas de la gente de Astucia, Encantadores, 'Brujas Blancas' y 'Pellars' ('repeledores' de espíritus malignos, enfermedades, infortunio y malos deseos en la tradición brujeril córnica) de Cornualles, también hay indudablemente mucho que ha sobrevivido y ha sido preservado.
Junto a las figuras de William Bottrell y Robert Hunt, cuyos relatos y conversaciones recogidos con las gentes ordinarias de Cornualles en el siglo XIX y que preservaron un gran cuerpo de sabiduría y creencias populares respecto a la brujería córnica, estamos en gran deuda con el trabajo del practicante de brujería, coleccionista e investigador Cecil Williamson (1909 – 1999). El fundador del Museo de la Brujería, primero en la Isla de Man en el 'Molino de las Brujas' en 1951, reubicado varias veces antes de asentarse en el pueblo costero al norte de Cornualles, Boscastle, en 1960, donde el museo permanece hoy. Cecil afirmaba haber encontrado en primer lugar el mundo tradicional de las creencias brujeriles del West-Country de niño en el pueblo de Devon al norte de Bovey. Aquí luchó para proteger a una anciana del ataque en la plaza del pueblo, de unos matones que sospechaban que había embrujado al ganado. Este incidente desató un interés de toda una vida en los caminos de las brujas y magos populares, no como algo extinto sino como una rara práctica todavía viva.

El interés de Cecil en el Oficio se centraba mucho en el área de la tradicional magia popular de tipo rural, y lo que denominó el Arte de “la brujería de al lado del camino'. No era aficionado en absoluto o aprobaba la Wicca, sin embargo inadvertidamente jugó un gran papel en su desarrollo cuando presentó a Doreen Valiente a Gerald Gardner, a quien conoció en primer lugar en 1946 y le dio trabajo como 'brujo residente' en su museo. Siguiente a esta presentación, Doreen Valiente se convirtió en una de las Altas Sacerdotisas de Gardner y pasó a producir muchos y bellos textos rituales wiccanos en su coautoría del 'Libro de las Sombras' (se debe decir sin embargo, que Valiente era realmente, y mucho, una bruja tradicional de Sussex).
A través de su recolección e investigación de la brujería, Cecil se mantuvo particularmente interesado en las maneras del oficio de su nativo West Country. Creía que la mejor forma de investigar era practicar activamente su área de estudio. Además de encontrar creencias brujeriles a través de sus propios clientes, se cree que encontró y aprendió de ochenta y dos mujeres sabias practicantes. Existen evidencias de su práctica mantenida hasta su muerte, en los artículos mágicos y ritualísticos 'activos' descubiertos en sus habitaciones después de su fallecimiento, siendo claro que persiguió los tradicionales 'caminos dobles' de la maldición y la sanación. A través de su obra, Cecil legó un rico corpus de maneras brujeriles del West Country, incluyendo herramientas y artículos de trabajo para la práctica adivinatoria y los ritos mágicos de curación, levantamiento de maldiciones, exorcismo y destrucción.

La rica y extensa colección córnica de fragmentos preservados y sobrevivientes de tradiciones y prácticas relacionadas con los rituales de curación, sabiduría herbal, procuración de amor, fortuna y abundancia y levantamiento y lanzamiento de maldiciones, aporta un rico y fértil fundamento a partir del que la práctica siempre viva de la brujería tradicional y la 'Corriente del Pellar' pueden florecer y continuar como una observancia contemporánea, porque es una forma de vida que no puede morir por completo. Los ingredientes necesarios para dicha continuación permanecen como lo hicieron en la Cornualles del siglo XIX. Ahora, como entonces, están los llamados por la virtud de su sangre al Camino del Pellar. Ahora, como entonces, están los que viven en este misterioso y relativamente inalterable paisaje rural que teme el mal sobrenatural, o que busca mejorar su situación a través de medios sobrenaturales y desean así buscar y consultar a un practicante. Ahora, como entonces, hay un rico corpus de tradición y praxis mágica establecido, propio de Cornualles, para inspirar e informar al trabajo del estudiante Pellar.
No se puede afirmar que las maneras del practicante contemporáneo han permanecido inalteradas de aquellas de los practicantes del siglo XIX y anteriores, porque sería absurdo, e intentarlo a través de la adherencia inalterada a la antigüedad no aportaría la 'divisa de la autenticidad', sino solo resultaría en una 'recreación histórica' vacía. La autenticidad descansa en la práctica viva, la cual debe por su misma naturaleza cambiar y evolucionar con el paso del tiempo. La honestidad y el discernimiento en el propio estudio y práctica y el procurarse los resultados, son la única estampa de autenticidad que hay.
Las afirmaciones de algunos historiadores de que las creencias de la brujería tradicional y las prácticas mágicas de Cornualles murieron por entero entre los años 40 y 50, son a menudo, como era de esperar, contradichas por la evidencia  mostrada por su propia investigación, porque la época de las antiguas creencias en el poder de las maldiciones y los que desean el mal está todavía muy viva en este remoto paisaje. Ha seguido habiendo practicantes de magia popular escondidos silenciosamente a lo largo de toda Cornualles, no solo eliminando verrugas sino proveyendo amuletos y preparaciones para todo tipo de necesidades y revirtiendo el poder de quienes desean el mal. Probablemente sea porque Cornualles se vio rápidamente más influida por modernas ideas en los años 40 y 50, haciendo que la gente no admitiera abiertamente por más tiempo dichas creencias, por miedo al ridículo, que estas actividades dejaron de ser registradas por la prensa local. Pareciera que los historiadores gustan mucho de hacer ahí su investigación, en lugar de hablar realmente con la gente ordinaria, como los diligentes coleccionistas de folclore del pasado hicieron. También se podría decir con seguridad que el moderno movimiento folclórico córnico, que floreció en este periodo, fue en gran medida el dominio de la clase media cristiana, aficionada a promover la idea de que las creencias en la brujería de las gentes ordinarias de Cornualles, era algo del pasado firmemente extinguido. 

Sin embargo, las familias de granjeros de Cornualles, todavía hoy pagan a los practicantes locales para que protejan sus tierras y ganado de males sobrenaturales y mundanos, y el pueblo llano todavía consulta a la Gente Sabia Córnica para que eliminen las maldiciones. Incluso he conocido una agencia inmobiliaria de Penzance que piden los servicios de una Mujer Sabia local cuando ponen a la venta ciertas propiedades que se han convertido en problemáticas, mientras que en otras áreas creo que llaman a lo que es conocido como un 'decorador'. Aquí, una casa que no se vende también podría haber sido inundada de energías negativas, espíritus problemáticos o incluso los malos deseos de un envidioso practicante de la brujería, como lo sería el mal gusto en la decoración, o el desorden en exceso. Yo misma recibo, de forma regular, peticiones para levantar maldiciones. Esta, junto a la magia para asuntos de amor, es la magia más requerida. Lo que se podría decir que ha cambiado es la petición para adivinar y descubrir la identidad del que desea el mal, una petición a menudo hecha a los practicantes córnicos. La gente hoy, por cualquier razón, parece contentarse solo con que se elimine la maldición que creen estar sufriendo y recibir protección de futuras maldiciones. Este no es siempre el caso, no obstante, porque dichas peticiones surgen en ocasiones pero se debe decir que son una rareza. A pesar de este ligero cambio y el relativo descenso en la clientela, la Gente Sabia de Cornualles no se ha marchado a ningún lugar. Un ligero cambio y descenso no son en ninguna extensión de la imaginación lo mismo que la extinción. Ni pueden ser usados para argumentar la falta de autenticidad de la práctica contemporánea. Este último asunto también es verdad de la presencia de textos de ocultismo y magia 'salidos del tema' disponibles para los practicantes contemporáneos, cuando se considera que mucho del conocimiento práctico de la Gente de Astucia de Cornualles desde un punto de vista histórico, considerando los detalles de la práctica ritual, encantamientos escritos, virtudes planetarias y cosas similares, se sabe que lo aprendían en famosos grimorios disponibles fácilmente en el siglo XIX de distribuidores de libros por correo. Inspirarse en material publicado por ello, no es una desviación de la tradición, la cuestión simplemente es, que los practicantes modernos necesitan ejercitar un mayor discernimiento dados los extraordinariamente vastos y diversos textos disponibles a día de hoy. Los practicantes de inclinación tradicional, tienden de todos modos a extraer material complementario al conocimiento preservado y establecido en su Arte local.
Algunos también han intentado organizar y 'encasillar' a los practicantes de magia córnicos en distintas categorías, teniendo cada una sus propias habilidades distintivas: Gente de Astucia, Encantadores, Brujos Blancos, Conjuradores y Pellares – el más poderoso de todos. En realidad, no obstante, estos términos eran extremadamente intercambiables, Tamsin Blight, una de las más famosas practicantes de Cornualles, fue encasillada en la mayoría de estas etiquetas en uno u otro momento. Las habilidades ofrecidas diferían, algunas veces solo ligeramente, de practicante a practicante, pero no con ninguna estructura jerárquica real, discernible o estrictamente adherida. Era, y lo es, un Oficio de servicio, en el que se emplea cualquier habilidad que el practicante posea a proporcionar según la necesidad, sea a través de la adivinación, la conjuración de espíritus, la creación de amuletos y sustancias, la imposición de manos o el envío del espíritu.



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