viernes, 26 de mayo de 2017

Consagrando el Compás

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

En estos días ya no vivimos en pequeños pueblos en medio de claros de bosque, protegidos solo por un seto de espino y confiando en el Sabio o Sabia local para todas nuestras necesidades no físicas. Pero hay quienes continúan todavía las tradiciones de los Jinetes de Cerco y osan desafiar los lugares oscuros para traer de vuelta el conocimiento y el poder que les beneficiará tanto a ellos mismos como a los que les rodean.  Estos son los herederos de esa antigua sabiduría, llámalos Practicantes del Arte, Brujos, Pellars, El Pueblo, como desees. Pero la barrera abarcante todavía la usan todos ellos, de una u otra forma, ya que todavía tiene su uso y propósito en este mundo moderno.

Hay muchos métodos diferentes de consagrar el compás, conjurar el círculo o crear un espacio sagrado, como se le llama de forma diversa. Algunos métodos son increíblemente largos y prolijos, implicando mucha invocación de los espíritus, Poderes y voluntades, que derivan en última instancia de los grimorios medievales y la herencia judeocristiana. En el otro extremo de la escala, la consagración del compás puede involucrar nada más que andar alrededor del borde de tu espacio de trabajo para delinear los parámetros físicos y establecer unos no físicos. Para decidir cuál es apropiado, necesitas saber para qué se va a usar el compás – y no será para el mismo motivo cada vez.
En un nivel, el compás está ahí pura y simplemente para marcar el espacio en el que vas a trabajar. Si está ahí para ser puramente un área de paz y quietud para la meditación, ¡entonces no necesitas una fortaleza inexpugnable en absoluto! Si pretendes trabajar con energías más fuertes, entonces puedes reforzar el compás y convertirlo en una barrera dentro de la cual contendrás las energías que pongas en pie, hasta que sean usadas. Este tipo de compás-barrera también tiene la función añadida de evitar que cualquier energía indeseada se introduzca y perturbe tu trabajo. Las palabras que uses para crear tu compás reflejarán el uso para el que lo coloques y también a quién, o a qué, se le permitirá unirse contigo en tu trabajo.
En otro nivel, el compás actúa como un tipo de portal a diferentes reinos. Algunas veces llamado “El Bosque entre los Mundos”, este tipo de compás se usa como una casa a medio camino entre este mundo y cualquier reino al que deseemos viajar. Estamos con un pie en cada reino, por así decir, como las entidades de los diferentes mundos con las que deseamos contactar. Nuestro espacio de trabajo se convierte en una tierra que no es del hombre, un área neutra en la que experimentar otras dimensiones y seres. Más que eso, podemos dejar con seguridad nuestros cuerpos en esta área protegida mientras enviamos nuestro espíritu/fetch/cuerpo astral a otros mundos, quizá para adquirir conocimiento avanzado o comunicarnos con otros seres en sus propios reinos, seguros sabiendo que no nos sobrevendrá ningún daño mientras estemos viajando. Este es el significado original del término “Brujo del Cerco”, la persona que cabalga sobre la frontera – el cerco – entre este mundo y el siguiente, trayendo de vuelta conocimiento y magia para su uso en este mundo.

Los diferentes tipos de compás se deciden antes de su creación y son entonces traídos a ser en consecuencia. Los principales ingredientes en la construcción de un compás son siempre la visualización y la energía que pongas en ello, si no tienes eso, entonces no hay energía y por lo tanto no hay compás. Este último punto no puede ser recalcado lo suficiente, no son las palabras que uses las que crean tu compás – aunque darán forma a su realidad – son el esfuerzo y energía que dediques, la concentración enfocada y la visualización dirigida, las que lo traen a ser. Si no dedicas la energía, entonces no has creado un compás, de ahí que no tendrás una frontera delineada.
Se debería mencionar en este punto, que aunque invariablemente se le denomine como un “compás”, lo que realmente se construye es una esfera. El área ritual se extiende por encima y por debajo del practicante del Arte, así como al frente, a la espalda y de lado a lado, y por ello estarás para todo intento y propósito encerrado en una burbuja psíquica. El practicante del Arte está en el centro de su propio universo mágico y actúa como el creador y sostén del mismo. Esto es lo que se usa para viajar a los diferentes “reinos”, dentro de los cuales el individuo permanece seguro y bajo control. También hay diferencias en las formas en las que los practicantes del Arte se refieren a este espacio. Algunos se refieren a esta área como un “círculo” y reservan la palabra “compás” para los poderes y energías con los que llenan el espacio. Otros se refieren a todo el asunto como un “compás” y nunca usan el término “círculo”. Yo seguiré usando la palabra “compás”, ya que este es el término que la mayoría de practicantes del Arte usará y entenderá.
Al más simple (o a un nivel diferente, el más complejo) nivel, no hay necesidad real de usar ninguna “herramienta” o “arma” para consagrar o crear tu compás. Sin embargo es tradicional usar al menos una para ayudarte, tanto como apoyo psicológico como para incorporar el simbolismo inherente en la herramienta dentro de tu trabajo. 

Llamando a las Direcciones

Una vez has consagrado física y “energéticamente” tu compás, usando una o más herramientas, es usual “anclar” tu círculo en el reino físico y orientarlo según la geometría sagrada. Esto normalmente se hace invocando las energías/Poderes /espíritus desde las diferentes secciones del compás, siendo estas las cuatro direcciones, Norte, Este, Sur y Oeste. Alguna forma de ser espiritual que encarne la energía de un elemento particular, también puede ser invocada en cada dirección, considerándose entonces que permanecen a lo largo del ritual para canalizar esa energía particular y guardar o vigilar sobre esa dirección particular. (En realidad estas energías siempre están ya presentes, lo que estás haciendo es traerlas al frente de tu consciencia, lo mejor para comunicar y trabajar con ellas). En la mayoría de prácticas modernas, las direcciones generalmente son asignadas como sigue: Norte – Tierra (negro/marrón), Este – Aire (amarillo), Sur – Fuego (rojo/naranja) y Oeste – Agua (azul/verde/gris). Este formato proviene básicamente de los magos medievales y sus conocidos libros de magia, que derivan, en última instancia de las traducciones al griego y al latín de textos de Oriente Medio. Por lo tanto vienen de una cultura que no solo está lejos de nosotros en el tiempo, sino en la distancia, ideología y orientación, entre otros. Si estás en Jerusalén, digamos, entonces, la mayor masa de Tierra aparece al Norte, los vientos del desierto vienen del Este, el sol ardiente está al Sur y las aguas refrescantes están al Oeste, pero ¿que tiene eso que ver con Inglaterra? En el Arte Tradicional, estas correspondencias pueden o no ser seguidas, dependiendo de dónde te encuentres en el país y si, de hecho, los cuatro elementos “clásicos” son siquiera llamados en absoluto. Por ejemplo en Anglia Oriental, la más cercana y grande masa de agua está al Este. El lugar más caliente cierto es que se encuentra al Sur, pero los vientos más fuertes vienen del Norte y gran parte de la masa de tierra está al Oeste. Si estás en algún otro lugar dentro del país, entonces obviamente otras correspondencias reinarán. Alternativamente, si volvemos en el tiempo a nuestra propia Tierra, un esquemático manuscrito inglés iluminado, fechado entre 1080-90, que muestra tablas astrológicas y elementales, da las siguientes correspondencias: ¡Norte – Fuego (rojo), Este – Tierra (azul), Sur – Agua (verde) y Oeste – Aire (blanco)! ¿Dónde deja eso al practicante individual del Arte a la hora de invocar a las direcciones? ¿A qué se llama y dónde? ¿Es necesario tener siempre la misma rutina de invocación, o se puede adaptar a lo que uno esté realmente haciendo? ¿Puede la deidad u otros seres espirituales ser llamados simplemente en las direcciones en lugar de las energías elementales?


La respuesta a estas cuestiones depende mucho de dónde estés y para lo que desees consagrar tu compás en primer lugar, como se mencionó más arriba. No hay necesidad, o incluso deseo, de adherirse a un rígido formato cada vez, ya que no permitiría ninguna flexibilidad en el foco de tu trabajo, o espacio para la expansión o la exploración. Lo que llames al interior de tu compás determinará y estará determinado por el tipo de trabajo que vayas a realizar. En el Arte Tradicional, hay ciertas formas de energía reconocidas o guardianes, que están asociadas con cada dirección. Sin embargo, cada sendero particular dentro del Oficio las ve de forma ligeramente diferente y puede invocarlas de una manera distinta, dependiendo de cómo las vea. A menos que estés asociado con un linaje Tradicional particular, esto no funcionará necesariamente para ti.
Ofrezco aquí una visualización guiada para ayudarte a decidir qué es apropiado invocar para ti en cada dirección y en tu posición sobre la Tierra. Los resultados no serán los mismos para todo el mundo y probablemente no se corresponderán con lo que leas como las correspondencias “correctas” en otros libros. No obstante, serán correctas para ti y obtendrás más beneficios de su uso, que el que obtendrías de seguir servilmente las correspondencias de algún otro.

Visualización Guiada para Determinar las Correspondencias Cardinales Individuales

Siéntate en algún lugar cómodo, donde no te sientas tentado a caer dormido y no seas interrumpido por al menos media hora. Asegúrate de que estás suficientemente cálido y no hayas comido recientemente. Puedes escoger leer a lo largo del ejercicio y seguirlo en el ojo de tu mente conforme avanzas, o grabarlo en algún medio y reproducirlo para ti. Sea lo que hagas, toma unas cuantas respiraciones completas y profundas antes de empezar, después siéntate y déjate ir con la imaginería.

"Crea en el ojo de tu mente la imagen de una gran puerta de roble, integrada en una sólida pared de piedra. La puerta está adornada con grandes pomos de hierro y vistosas bisagras también de hierro. Rizos de hiedra alrededor de los bordes, suavizando el contorno y lo que parece un brillo, como si la puerta fuera casi transparente, pero no puedes ver a través de ella. Una brisa de viento viene de detrás de ti, pareciendo empujarte hacia delante, y conforme lo hace, das un paso a través de la puerta en realidad y te encuentras al otro lado.
Estás de pie en una cámara cuadrada de madera, con una mesa redonda localizada en el centro. Caminas hacia la mesa y colocas ambas manos, palmas hacia abajo, sobre la superficie. Mirando a tu alrededor, ves que la habitación está desnuda de decoración y cualquier otro adorno, pero que las paredes paneladas de madera brillan con un lustre propio, su veta altamente pulida hasta un resplandor brillante. Parece no haber techo que puedas ver, pero tampoco puedes ver el cielo, solo suaves patrones ondulantes donde debería estar el techo. En cada pared, fijado en ángulo recto en el centro, hay un arco con un grabado intrincado. El arco no parece conducir a ningún lugar, pero parece estar lleno del mismo material semitransparente que componía la puerta de roble a través de la que acabas de pasar. Cada arco encara una de las direcciones cardinales, la cual está indicada por una letra grabada sobre el mismo, N para el norte, E para el este, S para el sur y O para el oeste.
Ahora llamarás a los poderes que sean más válidos para ti en cada dirección.
Te mueves alrededor de la mesa hasta encarar el arco del Norte, elevas tus brazos hasta juntarlos y haces un movimiento como si estuvieras empujando un par de cortinas, a la misma vez que dices: “Poderes del Norte os llamo, revelaos a mí.” Baja tus brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz un gesto como si cerraras un par de cortinas, diciendo a la misma vez: “Poderes del Norte, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Este, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Este os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Este, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Sur, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Sur os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Sur, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Oeste, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Oeste os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Oeste, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Coloca tus palmas una vez más sobre la mesa y toma unas cuantas respiraciones profundas. Da un paso atrás desde la mesa y conforme lo haces, siente una brisa de aire en tu cara empujándote hacia atrás. Anda hacia atrás y te encontrarás de pie una vez más ante la brillante puerta de roble donde empezaste. Deja que la puerta se desvanezca gradualmente y a tu propio tiempo, toma unas pocas respiraciones profundas más y abre tus ojos.”
Toma notas inmediatamente, con tanto detalle como puedas recordar, puede que hayas percibido múltiples seres en cada dirección, sean deidades, guardianes, espíritus o guías.

Puede que te encuentres con que no logras ningún contacto entendible al primer intento, en cuyo caso es perfectamente aceptable intentarlo de nuevo hasta que estés cómodo con haber establecido tus propias correspondencias para cada dirección. (Y ten en cuenta que depende de ti a qué llamas y cuándo, dependiendo del propósito de tu rito). Sin embargo, una vez hayas alcanzado este punto, no realices este ejercicio de nuevo hasta que hayas trabajado en tu compás con las correspondencias que has establecido durante algún tiempo. Los atributos direccionales individuales pueden cambiar al tiempo, particularmente conforme progresas y te vuelves más experimentado en tu sendero mágico, pero picar y cambiar continuamente en las primeras etapas solo te confundirá tanto a ti como a los poderes con los que se supone que estás trabajando y con los que estás creando una relación. Sigue con aquellas que hayas experimentado inicialmente, hasta el tiempo en el que tu intuición o experiencia te diga que están cambiando y entonces realiza de nuevo la visualización. O alternativamente podrías ser receptivo y abierto a lo que cambie naturalmente.


Como una alternativa para la realización de una llamada a cada dirección, también es posible componer un cántico a TODAS las entidades que deseas invitar (siempre que solo haya una o dos por dirección), y recitarlo mientras andas por el interior de tu compás. Esto no demuestra una falta de respecto a las energías en sí (siempre que se haga con una actitud mental respetuosa), y tiene el beneficio a la misma vez de crear un almacenamiento de energía con el que realizar tu magia (si esa es la meta del ritual), cómo y cuándo estés preparado. (El recorrido o circunvalación del círculo para elevar la energía normalmente se realiza de todas formas antes del trabajo mágico, así que todo lo que habrás hecho es combinar dos acciones posibles en una).

Contenido del Rito

Lo que se realice dentro del compás una vez esté consagrado es un asunto enteramente personal, habrá tantos ritos diferentes realizados dentro de su esfera como hay practicantes del Arte consagrando uno. He intentado dar algunas ideas del tipo de trabajo para el que un practicante tradicional usaría un compás en los siguientes capítulos, así que no intentaré entrar en ese aspecto en profundidad aquí. Suficiente es decir que una vez creado, el compás es un mundo en sí mismo, ojalá en armonía con el practicante del Arte y el Universo a gran escala, dentro de cuyo espacio las más simples y mayores formas de magia pueden ser forjadas. Se convierte para el Brujo en su propio y único macrocosmos, dentro del que puede crear, viajar, adivinar, curar o casi cualquier otra cosa que pueda ser aprehendida. Está fuera del tiempo normal y de las reglas cotidianas, por ello úsalo como lo veas adecuado para progresar en tu trabajo.

Declaración de Cierre y Gracias

Esta declaración de propósito dual se usa a dos niveles.
La Declaración de Cierre es el inicio del proceso de “apagado” tanto para los poderes como para ti. Al hacer una declaración de que el ritual está ya finalizando, o está próximo a acabar, empiezas a dispersar cualquier resto de energía que haya quedado, particularmente si ha sido un rito mágico en contraposición a uno místico o de celebración. No se debería nunca asumir que toda la energía despertada, se ha usado en el ritual, ya que bien puede no haber sido así. Cualquier exceso de energía dejado y no tenido en cuenta, fácilmente puede conducir a desequilibrios en el/los individuo/s participante/s, o en la atmósfera y ambiente del área ritual. Como mínimo podría resultar en dolores de cabeza o accidentes menores, como máximo podría resultar en desórdenes de la personalidad o actividad poltergeist, dependiendo de la cantidad de energía despertada en el rito. 
A nivel humano, la declaración de cierre indica al individuo que hay que bajar, o regresar, de los niveles exaltados que ojalá se hayan alcanzado con el ritual. No es de sabios cambiar repentinamente de un estado de consciencia a otro, ya que el choque podría resultar dañino para la psique del individuo – un poco como ir de cuarta a primera de un tirón mientras se conduce un coche – por ello la declaración de cierre advierte a la mente del individuo de qué va a ocurrir, esto es, la “vuelta a la consciencia normal”.


La acción de Gracias al final de un ritual no es solo un asunto de cortesía común, aunque estoy seguro de que ¡también se aprecia! Se ha tomado energía de esos seres que la han dado libremente y se debe hacer un gesto recíproco. Una genuina declaración de agradecimiento es una efusión de energía, que devuelve algo de lo que se ha tomado; puede que incluso te guste devolver o dedicar cualquier resto de energía a los seres que la han dado. Nunca asumas que la energía es tuya por derecho – nada nunca lo es, se la debe ganar – por ello una devolución es siempre requerida para mantener una relación armoniosa en todos los niveles. (Dentro del Arte Tradicional, siempre hay un “acuerdo” recíproco con los Poderes, lo que se toma siempre se devuelve. Se espera que se pague de algún modo por lo que se recibe. Esto no significa de ninguna de las maneras, que se sugiera que hay una negociación entre el practicante del Arte y sus dioses – si haces esto para mí, te daré esto a su vez – no funciona así. Simplemente es un asunto del lazo entre el Brujo y los Poderes con los que trabaja. Si algo se da, se debe entregar algo a cambio y esta es una marca de ese intenso vínculo). Es en este punto que a menudo se realiza algún tipo de “banquete”, como una comunión entre tú y los Poderes que Son; si es así, el agradecimiento y la energía puede darse en la forma de una libación de parte del “banquete”, dedicada a aquellos que te han ayudado. Este tema se desarrollará y expandirá en futuros capítulos.

Honrando a las Direcciones

Aunque se puede haber dado gracias en la sección de más arriba a todos los seres presentes que han ayudado en el ritual, los Poderes de las direcciones han sido previamente invocados de forma específica y por lo tanto se les debería dar las gracias u honrar, específicamente. La forma de honrar reflejará la manera en la que fueron llamados, dependiendo de los Poderes solicitados. Es patentemente ridículo “despedir” a un Ancestro, Deidad o Rey Elemental, ya que siempre están presentes – estarías en problemas si no lo estuvieran – y podrían fácilmente ignorarte si lo desearan de algún modo. Una simple declaración o reconocimiento de su presencia y ayuda es suficiente, junto con un gesto de partida o saludo si el individuo lo siente necesario. Los Poderes entonces no parten a algún otro reino, siempre están presentes, pero su fuerza se retira de tu percepción inmediata y uso. Es un poco como correr deliberadamente un velo o cortina sobre una ventana, para impedir que veas el mundo exterior durante un rato – el mundo exterior está todavía ahí, ¡no se va!

Abriendo/Despidiendo el Compás

Abrir el compás es tan significativo como consagrarlo para empezar, pero obviamente a la inversa. Habiendo consagrado tu compás inicialmente para separarte del mundo de la realidad normal y quizá, ir a visitar otros reinos, es el paso final para devolverte a ese mundo que dejaste cuando empezaste tu ritual. Abrir el compás puede ser tan simple como andar en la dirección opuesta a la cual lo consagraste. En cuyo caso simplemente reabsorberías la energía que emitiste en su creación, quizá inspirando profundamente y sintiendo las energías retornando a ti. Ten cuidado – ¡han cambiado como tú mismo lo has hecho! Si consagraste el compás de una manera más “ceremonial”, entonces quizá deberías hacer una circunvalación a la inversa aclarando lo que creaste, y/o abriéndolo después ritualmente con el stang, cuchillo o vara. Algunos practicantes del Arte simplemente barren su compás con una escoba y unas pocas palabras susurradas. Cualquiera que sea el método que uses, son todas acciones simbólicas para un regreso a la consciencia normal. Sí, ahora estarás sujeto a diferentes energías de las de hace unos pocos momentos, pero estas son las energías de tu vida diaria, y ahora deberías resintonizar con ellas.

Lugar de Trabajo

Solo unas palabras aquí sobre el lugar donde realmente estás consagrando tu compás. En el Arte Tradicional, siempre es preferible trabajar al aire libre. Hay varias razones para esto, no siendo la de menor importancia el alejarte de los vínculos y asociaciones con la humanidad. Trabajar bajo techo, o en una zona con edificaciones te recordará constantemente cosas diarias, tales como el trabajo, los asuntos domésticos y preocupaciones y cosas similares; cosas que mejor se evitan en el trabajo mágico, a menos que se vaya a trabajar mágicamente sobre ellas. La otra principal razón es que las fuerzas naturales con las que estarás trabajando, es mucho más probable que sean contactadas en un área natural y salvaje, esto es – hasta donde sea posible en estos días – no molestada por el hombre. Intenta encontrar algún lugar  al aire libre que sea razonablemente seguro y protegido, con esto me refiero a algún lugar que no esté vigilado por alguien que  se oponga a tus “actividades”, o tan lejos de la civilización que sea improbable que te moleste un excursionista casual o un atracador. Esto último es algo que debe ser considerado en la sociedad de hoy en día, así que sé consciente de ello. Si tienes alguna duda, llévate a algún amigo que no le importe quedarse cerca durante un rato, fuera de la vista pero dentro del alcance del oído, que pueda ayudarte en una emergencia. Por supuesto, los grupos pueden sentirse un poco más seguros sobre esto, pero no obstante es una consideración.


Algunas personas prefieren brezales, algunos playas, algunos montes o bosques, pero dondequiera que elijas trabajar, asegúrate de que tienes el permiso de los espíritus locales o guardianes naturales antes de empezar. ¿Cómo te sentirías si alguien acabara de entrar en tu salón, sin permiso y empezara a realizar todo tipo de cosas raras? No, no te gustaría, así que sé considerado también con el “pueblo” que vive al aire libre. La forma más simple es visitar el sitio en algún momento de antemano con una ofrenda de algo como pan y leche, o leche y miel. En voz alta o mentalmente, pide permiso al guardián natural o guardianes para usar el sitio como un lugar de trabajo y verter la ofrenda sobre el suelo, sobre el tocón de un árbol, roca o agujero en el suelo. Siéntate tranquilamente y abre tus sentidos internos a una respuesta. Puede llevarte algún tiempo, así que sé paciente, pero obtendrás una respuesta si confías en tu intuición. Puedes sentir una ráfaga de aire cálido, oír un pájaro cantando brillantemente, descubrir que un animal te mira como evaluándote, o cualquier otro tipo de cosas. Que tus sensaciones sean tu guía, ¿lo sientes correcto o equivocado? ¿Te sientes bienvenido o no? Sé honesto aquí, ya que no tiene sentido mentirte a ti mismo, pues si intentas trabajar en un lugar donde no eres bienvenido, o sin tener el permiso, entonces ¡pronto lo sabrás! Si no te sientes bienvenido, levántate, da las gracias y aléjate, para intentarlo en algún otro lugar otro día. Si sientes que la respuesta es Sí, da las gracias y siéntete agradecido por haber sido aceptado. Ya estás preparado para usar el lugar como tu sitio especial y mágico, y quizá empezar una relación con su guardián o guardianes. Recuerda, no obstante, preguntar siempre antes de entrar y dar siempre las gracias y dejar una ofrenda al marcharte del sitio. La cortesía tiene un largo recorrido en magia y es muy apreciada por el mundo invisible.


Si por cualquier razón no eres capaz de trabajar al aire libre, entonces es perfectamente aceptable hacerlo bajo techo. Si es posible, intenta dejar aparte un espacio especialmente para tus trabajos mágicos, que mantendrás limpio y ordenado en todo momento, decorado a tu propio gusto. Si no, entonces aclara un área del suelo donde puedas, bárrela/pasa la aspiradora/cepíllala para limpiarla y esparce un poco de agua salada alrededor para deshacerte de cualquier energía intrusa antes de que empieces. Intenta mantener la atmósfera limpia de energías “inútiles” en otros momentos, lo cual te ayudará a trabajar allí en un mejor marco mental. Uno de los lugares más tradicionales  para trabajar es a la chimenea de la casa, si eres lo bastante afortunado de tener una en estos días. El principal fuego del hogar es muy potente en ciertos trabajos y nunca debería ser ignorado como un lugar para trabajar. Puede que tengas que alterar tu formato normal ligeramente para trabajar ahí, pero la flexibilidad es una de las marcas distintivas del practicante del Arte. 


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


domingo, 14 de mayo de 2017

Un Hecho Sin Nombre

Por Lee Morgan
(Traducido por Manon de A Deed Without A Name)

La oscuridad adoptó a la iluminación con el fin de hacerse visible.

- Robert Fludd




Todos conocemos historias sobre la brujería, algunos de nosotros incluso creemos conocer la “verdad” sobre ella. Lo que a menudo olvidamos es que mientras que hay un antiguo y eterno “hecho sin nombre” que yace detrás de la palabra, la palabra misma es poco más que un sitio donde numerosos relatos se agrupan. Aquellos que eligen el sendero, o son elegidos por el sendero de la brujería, generalmente tienen una sensación visceral de lo que significa la palabra. Se ven atraídos inexorablemente a una colección de imágenes, una vaga narración que tiene que ver con vuelos nocturnos en forma de espíritu, el cruce de cercos y fronteras, calderos hirviendo y danzas salvajes en lugares silvestres donde los muertos se aparecen y ocurren transformaciones en animal y actos de hechicería.
El académico entre nosotros puede plantear cuestiones sobre ¿cuánto en la imagen de la bruja fue creación del interrogador? Otros son felices aceptando el conocimiento recibido tal y como está. Aquellos que consultan demasiado a menudo a los eruditos se equivocan al posicionarse del lado del ocultista de sillón, leyendo tomos y más tomos de libros y artículos de revistas, practicando “brujería en sus cabezas” sin encontrar un camino que haga de puente en la brecha entre la erudición y la práctica. Otros no realizan un seguimiento de los considerables avances en el moderno conocimiento académico sobre la brujería, y por ello se pierden mucho material esclarecedor. Este libro intenta salvar la brecha entre estos extremos.


Apunta a encender la luz de la razón en la oscuridad de los salvajes y perdidos lugares más allá del cerco. Pero a diferencia de aquellos que portan la linterna de lo académico, soy una experimentada ocultista y bruja práctica. No voy a mirar dentro de las sombras como alguien para el que la oscuridad es extraña,  deseando domesticarla con mi intelecto a través de la ordenación y la categorización. Conozco a la oscuridad como a una Madre, y la oscuridad Misma me conoce como a una de los Suyos. Tomo esta luz de la razón conmigo para iluminar a otros ese algo con lo que yo estoy familiarizada, y porque esta luz, o “fuego”, es también parte de mi herencia como ser humano.


Igual que he llegado a sentirme cómoda en esos lugares crepusculares, sé que nosotros, los modernos, no somos capaces de retornar completamente a la oscuridad primordial en sus propios términos. Tal y como el Destino lo dicta, somos portadores de la llama de la civilización, habiendo un largo camino desde la mentalidad de los brujos de la antigüedad, que encontraban espíritus en las encrucijadas con aparente facilidad. Y sin embargo, lo que descubro al encender mi llama y llevarla a lugares inesperados, es que nunca estamos lejos de esas sombras, que las mismas anidan en la base de nuestros cráneos y en nuestras entrañas, así como en el bosque más allá del seto, siendo también eso parte de nuestra herencia. Por ello esta obra está dedicada a la persecución del medio olvidado legado de la brujería y su mito, uno que rinde homenaje tanto a la lámpara de la mente que busca, como a la rica y fecunda oscuridad a partir de la que esa mente extrae su vida. En la búsqueda del “legado” de un acto esencialmente sin nombre, me veré forzada a contar y repetir historias, así como cuentos, porque de las narraciones compartidas es de lo que estamos realmente hablando cuando hablamos sobre las “tradiciones”.
Por muchas décadas los registros de los juicios por brujería fueron vistos en gran parte como narraciones ficticias, que por lo tanto tenían poco valor para entender la “verdad” real detrás de dichas confesiones. Eran vistos en términos del poder del inquisidor sobre la víctima y rara vez en el contexto más vasto del sistema de creencias del folclore europeo. Los académicos temían demasiado ser acusados de “Murrayismo”, creencia compartida con la temprana erudita Margaret Murray (tan influyente en la Wicca) en que los registros de los juicios presentan pruebas de un “culto brujeril” repleto de covens de trece personas, dirigidos literalmente por sacerdotes vestidos de diablo.


Mientras que la tesis de Murray ha sido en gran medida desacreditada, otros académicos han reabierto este campo como un área viable de estudio. Carlos Ginzburg empezó el importante trabajo de mostrar el “vuelo” de los brujos como un “Doble” abandonando el cuerpo al estilo chamánico, más que como una historia literal y por lo tanto imposible. Desde entonces nos hemos inclinado a revisar las múltiples narraciones de la brujería de forma diferente. Muchos académicos han empezado a revisarlas en términos de “cosas que la gente creía que eran verdad”, indiferentemente de su verdadero valor como “hechos literales”, y otros han ido mucho más allá haciendo comparaciones con el chamanismo de otras naciones. Mi objetivo es hacer accesibles las implicaciones prácticas de esta brujería académica a través de las lentes de mi propia experiencia oculta, particularmente con la Brujería Tradicional.


Este proyecto, y el libro en el que se convirtió, es el resultado de una coincidencia clarividente. A lo largo de los años, mientras recogía mis propias experiencias y las de mis compañeros, a menudo descubría, después del hecho, que este material experimental podía ahora ser apoyado o incluso mejor explicado por el material académico sobre el asunto. Por sí sola una visión, una forma arremolinada surgida del cuerpo de la oscuridad,  que se introduce en la mente de una única persona y que podría verse como una anomalía. Pero cuando dichas formas empiezan a crear patrones y repeticiones, la atención de la luz de la razón está garantizada. Decidí que ya era hora de que alguien intentara una síntesis entre esta abundancia de información académica y esta base de conocimiento práctico cada vez más creciente, una que tuviera valor para el estudiante práctico de la brujería europea postcristiana, no wiccana.
Las implicaciones de los trabajos de eruditos tales como Carlos Ginzburg, Eva Pocs, Claude Lecouteux y más notable y recientemente, Emma Wilby, me proveen aquí con los elementos de dicho material. Yuxtapuestos tanto con mi experiencia práctica en la brujería actual como con una abundancia de material folclórico, soy capaz de poner este progreso académico en un contexto que sea útil para aquellos que desean practicar más que simplemente leer sobre la brujería. Pero lo he hecho de manera tal que vaya más allá del modelo típico del “libro de recetas de hechizos”, intentando ahondar a mayor profundidad en la médula de lo que realmente es y significa este legado.

El trabajo de Emma Wilby, “The Visions of Isobel Gowdie: Magic, Witchcraft and Dark Shamanism in Seventeenth Century Scotland” en particular, plantea grandes y pesadas cuestiones sobre la práctica de la Brujería, para aquellos que están comprometidos con ella. Su trabajo comparativo entre brujas como Isobel Gowdie y los “chamanes oscuros” de la Cuenca Amazónica es extremadamente irresistible, y nos fuerza a preguntar quizá la cuestión más importante de todas respecto a la “brujería”. ¿Qué es un brujo? Y ¿qué profunda función cumplían originalmente los brujos, no solo para su comunidad sino también para el mundo invisible de los espíritus?


Wilby muestra cómo Isobel y su coven actuaban esencialmente como “Hados” que a menudo asestaban golpes malignos sobre la humanidad, que cuando a Isobel la llamaban “bruja”, significaba algo completamente diferente a cuando la “bruja feérica” Bessie Dunlop es denominada “bruja”. A diferencia de Isobel, el contacto de Bessie con el mundo feérico la conducía a ofrecer curas y sanación a niños, adultos y animales enfermos. Habiendo dicho esto, la suma de la evidencia sugiere que estos servicios ofrecidos por algunos brujos, solo era la punta del iceberg en términos del significado más profundo de la brujería a un nivel cosmológico.


Uno podría sentirse tentado a corregir este uso descuidado de la terminología, dando a Isobel el apelativo de “bruja negra” y a Bessie de “bruja blanca”. Pero el asunto no es tan simple. Un rápido vistazo al trabajo de Carlos Ginzburg sobre los benandanti y su trabajo comparativo sobre los Hombres Lobo (un tópico también cubierto en detalle por Eva Pocs), nos muestra que las experiencias sobrenaturales colocadas bajo el encabezamiento de “brujería”, eran mucho más diversas de lo que se puede ordenar simplemente bajo las versiones “negra” y “blanca” del mismo fenómeno. Ahora por supuesto, mucha de esta diversidad proviene de fuentes continentales, pero creo que hay suficiente evidencia para sugerir que esta diversidad estuvo una vez más generalizada en Inglaterra, así como en el continente. Los “juicios de hadas” sicilianos, como eran denominados, donde docenas de mujeres y algunos hombres fueron acusados de ser “magos feéricos”, desposándose con el Rey y la Reina feéricos y derivando poderes de curación a partir de ahí, son chocantemente similares a los “doctores feéricos” de Irlanda y a Bessie Dunlop de Escocia. Isobel Gowdie nos hace pensar más en los “malandanti”, con sus maldiciones y conducta perniciosa que en los benandanti (buenos caminantes), ¡que luchaban contra ellos para la preservación de las cosechas! Se sugiere aquí que es tanto útil continuar llamándonos “brujos”, como a la misma vez descubriremos que hay muchos tipos de “brujos”.


El “hecho sin nombre”, la habilidad innata en la humanidad para tener contacto con el otro mundo y participar, a menudo extáticamente, en sus actos (algo más pronunciado en algunos que en otros), vino a encontrar un nombre en Europa bajo la palabra “brujería”. Sería fácil para el académico entre nosotros sentir desagrado por el término o incluso rechazarlo. De hecho, en un sentido, al extender un manto sobre todas las experiencias espirituales de lo Otro y denominarlas “brujería”, el cazador de brujas nos hizo un gran perjuicio perdiendo y oscureciendo muchas formas ricas y divergentes de hechicería y experiencia extática. Pero en otro sentido, una sensación de volver sobre sí mismo al “diablo de la perversidad”, también abre la posibilidad a una hermandad de lo Otro. Y es en este espíritu que me acerco al término.
A través de una cuidadosa mezcla de erudición y experiencia, no hay razón para que no podamos reclamar también parte de la variedad detrás del término hoy, y disfrutar tanto de la unidad como de la diversidad. Porque es improbable que estos muchos poderes que entraron en erupción en la psique de Europa en el pasado, hayan cesado de hacerlo así abiertamente, o dejado de manifestarse en formas diversas porque casi hemos dejado de reconocerlas. Y a través del despertar de esta comprensión, creo que como Arte, podemos acercarnos más que a un simple abordaje de lo invisible del tipo “talla única para todos”, una vez ya que no todos montamos sobre escobas, sino que algunos de nosotros cabalgamos sobre hierba cana, stangs u horcas, hinojo, sorgo, cabras, lobos, gatos o no requerimos corcel alguno porque simplemente nos transformamos nosotros mismos en bestias. Y sin embargo, al mismo tiempo, no necesitamos negar la escoba como un símbolo que ha llegado a unirnos. Porque realmente el simbolismo de la escoba profundiza un poco más que el hábito o el estereotipo.


Se observa que las brujas se sentían inclinadas a volar sobre escobas, stangs, horcas, ruecas e incluso cucharones, lo que puede parecer inicialmente un poco extraño. Pero cuando nos damos cuenta de que en Hungría, por ejemplo, cuando el tambor se convirtió en algo que ya no se podía poseer por miedo a ser atrapado usándolo para entrar en un estado de trance, este se vio reemplazado gradualmente por el colador, un objeto doméstico común que podría ser forzado a funcionar al servicio de lo invisible. Estos objetos domésticos comunes, son un testimonio de cómo el mundo de más allá del cerco continuamente se interpenetra con todo lo que hay en su interior, todo lo mundano y aparentemente normal y no amenazante permanece sutilmente imbuido con su Otro. En un mundo donde la “brujería”, una práctica siempre parcialmente escondida, se convirtió en algo que tenía que ocultarse, esta fue capaz de esconderse detrás de cada tetera, cucharón, escoba y cazo sobre el fogón.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:





domingo, 7 de mayo de 2017

Hechicería III

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

Magia Elemental y Natural

A primera vista, separar estas dos “funciones” puede parecerle inusual a los acostumbrados a la moderna magia pagana, ya que son vistas generalmente como una y la misma cosa. Sin embargo, para un Brujo Tradicional, hay grandes diferencias entre la magia específicamente elemental y la magia puramente orientada a la Naturaleza. Trataré con un diferente tipo de trabajo elemental en el capítulo sobre el Trabajo con los Espíritus, pero aquí me enfocaré en una aplicación concentrada del sistema clásicamente entendido de cuatro elementos.

Magia Elemental

Estamos tratando aquí con los cuatro elementos del mundo antiguo, Tierra, Aire, Fuego y Agua. Todos tienen sus propios atributos y correspondencias, direcciones y artículos que gobiernan, lo cual de forma general se conoce y entiende. Los brujos a menudo trabajan con un elemento dado en un momento y también los combinan en su magia. Hay una forma de enfocar y concentrar los poderes de cada elemento y esta se conoce como el uso de “Condensadores Fluidos”. Un Condensador Fluido se refiere a la energía no física (fluida) que es la esencia de cada elemento, que se incorpora dentro de un líquido que puede usarse en el trabajo de hechicería. Es similar a una Poción en su elaboración, pero es mucho más potente y utiliza material vegetal que solo está gobernado por un único elemento. Hay varios métodos de elaboración, todos igualmente efectivos, pero aquí veremos uno de los más simples.


En luna creciente, cuando la Luna esté en uno de los signos astrológicos gobernados por el elemento con el que estás trabajando (fallando esto, usa la luna llena), recoge las hierbas apropiadas. En una olla limpia que solo uses para tus preparaciones mágicas (o caldero si eres los bastante afortunado de tener uno “funcional”), coloca dos puñados de hierbas (esto puede ser una sola hierba, o una combinación, pero si es así, usa un número impar de ellas), y cubre con agua fría de manantial, no agua de grifo. Tapa la olla, ponla a hervir a fuego lento durante unos 20 minutos. Retírala del fuego y déjala enfriar durante 15 minutos, manteniendo la olla tapada. Después de este tiempo cuela el líquido y devuélvelo a la olla. Dispón de los restos sólidos de una manera que esté en concordancia con el elemento (por ejemplo, para Tierra entiérralos en algún sitio natural; para Agua colócalos en la rápida corriente de un río o arroyo; para Fuego dejálos secar y quémalos; para Aire lánzalos desde algún  lugar elevado (¡y seguro!) para que los vientos los dispersen). Hierve el líquido restante en la olla tapada, hasta que solo quede la mitad del volumen. Deja que esto se enfríe y después añade la misma cantidad de un licor de alta graduación (ginebra/vodka/ brandy) y agítalo vigorosamente – ¡obviamente con la tapa puesta! Cuélalo a través de cuatro capas de lino o muselina y embotéllalo en un tarro de cristal oscuro, asegurándote de que esté firmemente tapado. Guárdalo en algún lugar oscuro y relativamente fresco hasta que lo necesites. (A algunos practicantes del Arte les gusta añadir un poco de sus propios fluidos corporales con el licor, para aumentar la potencia; la elección es tuya). Y ahí tienes tu Condensador Fluido, preparado para usar. Veremos formas de usar estos Condensadores en breve, pero primero aquí hay una lista de plantas sugeridas a usar para cada elemento. Esta no es de ninguna de las maneras, una lista exhaustiva, pero te ayudará a empezar y puedes aumentarla a tu propia conveniencia si así lo deseas.

Tierra: Cedro, Potentilla, Ciprés, Helecho, Madreselva, Marrubio, Pino, Salvia.

Aire: Retama, Consuelda, Saúco, Eufrasia, Avellano, Lavanda, Mejorana, Artemisa.

Fuego: Aliso, Albahaca, Canela, Clavo, Ajo, Acebo, Ortiga, Pimienta, Serbal, Ruda.

Agua: Manzano, Fresno, Bardana, Helenio, Espino, Hiedra, Ulmaria, Rosa.



Hay muchas maneras en las que cada condensador puede ser usado y siempre será una buena idea inventar o diseñar las tuyas propias, ya que son más personales y, por lo tanto, más potentes para ti. Sin embargo, a continuación hay algunos métodos para cada elemento que pueden darte algunas ideas adicionales.

Tierra

De un sitio natural, recoge un poco de tierra a usar. Colócala en un cuenco cerámico o de barro que solo uses para la magia, poniendo en él unas pocas gotas de tu Condensador de Tierra. Recita un Encantamiento de tu propia creación para el resultado deseado, mientras mezclas el condensador con la tierra. Visualiza dentro del cuenco el hechizo teniendo lugar. Lleva el cuenco al lugar donde cogiste la tierra y, mientras recitas tu encantamiento una vez más, vuelve a enterrar la tierra. Date la vuelta y aléjate sin mirar atrás, sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Tierra con tu condensador para darle un poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Tierra.
(Usa este condensador para trabajos de estabilidad y equilibrio, justicia, abundancia, trabajo o promoción, etc.)

Aire

Toma un pequeño cuenco metálico o platillo de cerámica que uses solo para la magia y vierte un poco de agua de manantial dentro. Añade tres gotas de tu Condensador de Aire. Mezcla mientras recitas un encantamiento de tu propia creación para producir tu deseo. Visualiza dentro del cuenco tu deseo manifestándose. Después, lleva el cuenco a algún lugar elevado – y seguro – en un día de viento y lanza el líquido al aire, repitiendo el encantamiento con fuerza mientras lo haces, o coloca el cuenco sobre una llama viva y deja que el líquido se evapore mientras recitas tu encantamiento, hasta que no quede nada, sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Aire con tu condensador para darle poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Aire.
(Este condensador es bueno para trabajos de inteligencia y aprendizaje/conocimiento, así como comunicación).

Fuego

Sobre un trozo blanco de papel o tarjeta virgen, escribe con tinta roja lo que deseas que ocurra (o tu propio encantamiento para ello). Deja caer unas pocas de gotas de tu Condensador de Fuego sobre él mientras recitas tu encantamiento y deja que se seque, visualizando el éxito de tu hechizo mientras se seca. Enciende una vela roja y quema el papel completamente (todo debe ser consumido por el fuego), mientras recitas tu encantamiento. Deja que la vela arda en algún lugar seguro sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Fuego con tu condensador para darle poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Fuego.
(Debido a la naturaleza de este condensador, sería imprudente dejar que toque la piel denuda, sin embargo es, una excelente ayuda para todo tipo de hechizo de destierro, coraje, poder de voluntad y triunfo).

Agua
Coge tu Copa mágica (limpia) y llénala con agua fresca de la corriente un arroyo natural o río. Añade tres gotas de tu Condensador de Agua y mezcla bien mientras recitas un encantamiento. Visualiza en las aguas turbulentas el éxito de tu hechizo. Regresa al lugar de donde cogiste el agua (o realiza el hechizo allí si puedes) y lanza el líquido dentro de la corriente de agua, mientras recitas el encantamiento con toda tu fuerza. Date la vuelta y aléjate sin mirar atrás, sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Agua con tu condensador para darle poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Agua.
(Este condensador es excelente para todo tipo de magia amorosa, para cualquier cosa que tenga que ver con las emociones, la clarividencia y adivinación, o para comunicarse con los ancestros).

Recuerda que en la magia elemental, no solo estamos hablando de los cuatro elementos, sino con los poderes crudos y verdaderamente elementales del mundo natural. En su mayor expresión, estos Poderes pueden tomar la forma de deidades (ver “Acercándose a los Poderes”), o en su forma menor pueden ser poco más que sutiles brisas en nuestros estados de ánimo. Siempre será digno de tener en cuenta sin embargo, que también somos parte de estos poderes y que, dentro de cada practicante del Arte individual, habitan las energías crudas que invocamos para infundir nuestro trabajo cuando las necesitamos, siendo esto lo que verdaderamente hace que nuestra magia funcione.

Magia Natural

Como el nombre implica, la Magia Natural trabaja con simples artículos tomados directamente del mundo natural. Para el brujo, toda la Naturaleza está viva, igual que nosotros, y todo participa de esa chispa divina que nos anima a todos. Por lo tanto en la Magia Natural, hacemos uso de esa energía, fundiéndonos con ella y pidiéndole que nos ayude en nuestros hechizos. Hemos estado centrándonos principalmente en las plantas y hierbas hasta ahora – todo lo cual es en sí Magia Natural – así que aquí nos centraremos en otras formas de trabajo con los poderes de la Naturaleza que nos rodea.



Piedras

Como las Piedras son una parte integral de la Tierra que nos rodea, y por lo tanto están vivas, pueden ser muy útiles en nuestra hechicería. No estoy hablando aquí de la moda de la Nueva Era de los cristales que han sido dinamitados de la Tierra viva, sino de las Piedras naturales que hemos encontrado o invocado. Todo el mundo conoce la atracción por esa piedra o guijarro particular en la playa u orilla del río mientras paseamos, y que recogemos como un amuleto que da suerte. ¡Cuánto más potente es la Piedra que hemos buscado mágicamente como ayuda para nuestra magia! Antes de ir a pasear, envía consciente y deliberadamente el pensamiento de que deseas encontrar un aliado para tu magia. Pide que se te muestre u ofrezca una Piedra; intenta enviar pensamientos amistosos por delante de ti. Puedes componer un encantamiento a este efecto si lo deseas. Mientras paseas, no busques deliberadamente una Piedra, pero sé consciente si una te atrae. (Puede que necesites más de un intento para encontrar la Piedra correcta, así que no te preocupes si nada salta al primer intento). Cuando la hayas encontrado, deja una pequeña ofrenda en su lugar – algo de pan, miel, vino, etc. – y llévala contigo a casa. Si está sucia, lava el exceso de suciedad (mejor todavía, si la encuentras cerca de una fuente natural de agua, lávala donde la encuentres), sécala y envuélvela en una tela limpia o métela en una bolsa pequeña. No la “limpies”(1), “destierres” o “consagres”, ya que desbaratarías toda la magia natural con la que estaba dotada. Este es uno de los errores básicos de los modernos “trabajadores con cristales”; si “limpias” tu cristal, ¿cómo funcionará adecuadamente?


Ahora, ¿cómo usarla una vez conseguida? Como con cualquier forma de lanzamiento de hechizo, todo el mundo tendrá sus métodos favoritos, pero aquí hay unas pocas sugerencias. Ponla bajo tu almohada en la noche mientras duermes y a ver qué sueños tienes, la Piedra puede transmitirte directamente la forma en la que puede ayudarte. Cuando estés haciendo una bolsa-amuleto, escribe un hechizo o mezcla hierbas, coloca tu Piedra sobre tus materiales o dentro de ellos durante unos cuantos minutos, para impartir su magia especial a tu hechizo. Cuando hagas cualquier poción, simple, etc., coloca la Piedra en el líquido mientras se está elaborando para potenciarla. Lava siempre tu piedra con agua fresca y pura después – no con agua del grifo. Finalmente aquí, ya que estoy seguro de que pensarás muchas formas propias, sostén la Piedra en tu mano receptiva para recibir su energía mientras estés lanzando el hechizo con tu mano dominante. Quizá manteniendo tu mano dominante sobre tu poción, hierbas, etc., mientras recitas un encantamiento.
Hay muchas otras formas que descubrirás por ti mismo, todas las cuales serán perfectamente válidas para ti. Algunos practicantes del Arte tienen más de una Piedra, para diferentes propósitos o tipos de hechizos, lo cual está bien, pero intenta no sobrecargarte con demasiado equipamiento “ritual”. La esencia de los hechizos es la simplicidad y demasiadas cosas pueden nublar el foco.

El Tiempo

Hay numerosos hechizos tradicionales para cambiar el tiempo meteorológico, pero aquí consideraremos un par de formas de entrar en contacto con la energía que hay detrás del clima, en un intento de usarla en la práctica mágica.
Una manera es experimentar la energía que forma, modela y cambia las nubes. En un día de muchas nubes mullidas en el cielo, pero que no sea demasiado ventoso y no esté lloviendo, ve a un lugar seguro a cielo abierto. Siéntate y elige un grupo de nubes que sea bastante estacionario. Intenta “sentirlas” con tu mente, la forma, densidad y energía de ellas. Alarga tus manos si gustas e intenta “tocarlas”. Cuando las hayas examinado durante un rato, intenta romperlas en trozos con tu mente. Céntrate en una nube particularmente larga o en un trozo e intenta apartarla, ¿qué se siente, puedes sentir el movimiento, alguna resistencia, sabor u oír algo? Usa estas sensaciones para aumentar la presión donde sea necesario y encontrarás que, con práctica, serás capaz de afectar a las nubes de formas sorprendentes. Por supuesto, esto no debería hacerse sin tener en cuenta las consecuencias, está bien atraer lluvia si es necesaria, pero si hay una humedad atípica, entonces sería equivocado atraer más.


Otra forma de trabajar con el tiempo es usar su energía en el lanzamiento de hechizos. En un día particularmente ventoso y tormentoso, abrígate bien y ve a cielo abierto, llevando contigo los utensilios para lanzar el hechizo. Usando la experiencia obtenida a partir del trabajo con las nubes, “siente” la energía de la tormenta. Siéntela crecer y toma esa energía dentro de ti, permitiendo que aumente tu propia energía. Puede que te guste empezar un cántico o encantamiento, creándolo a ritmo con el viento o el balanceo de las ramas de los árboles. Continúa tu cántico conforme la tormenta se desarrolla, permitiendo que la energía aumente, entonces, en el pico de la tormenta, o cuando no puedas ya contener más la energía, libérala al viento y déjala ir para hacer su trabajo. Se necesita mucho autocontrol con esta técnica, ya que es muy fácil perder la concentración de lo que estás haciendo y acabar “cabalgando la tormenta”, por así hablar. Usa el tiempo para ayudar a incrementar tus propios poderes, pero no pierdas de vista lo que estás intentando hacer. (Por supuesto, “Cabalgar la Tormenta” es realmente una técnica mágica empleada por los practicantes tradicionales del Arte para propósitos específicos, aparte de la hechicería. Es una habilidad difícil de enseñar y aprender, por lo que no iré más allá de aquí, suficiente es decir que la experimentación personal con esta técnica, si es emprendida con cuidado y seriedad, ¡podría literalmente llevarlo a uno muy lejos!)


Como final de esta sección, algo a probar en un día bueno, ¡para variar! Cuando haga buen tiempo y esté soleado, ve a cielo abierto, llevando contigo los utensilios apropiados para el hechizo y ponte directamente a la luz del sol. No mires directamente al Sol, dañarías tus ojos. Cierra tus ojos y experimenta la calidez y energía del Sol, sintiendo la dorada luz a tu alrededor. “Visualiza” un aura dorada que empieza a rodearte, empezando como una luz de color amarillo, creciendo después y profundizando a un rico y oscuro color miel, que te llena con una brillante calidez conforme crece. Eleva tus manos al Sol si lo deseas, cuanto más mejor para invocar la energía. Cuando puedas sentir la dorada luz, con fuerza, toda a tu alrededor empieza a absorberla en tu interior, poco a poco. Continúa hasta que puedas sentir el estremecimiento de la dorada calidez, o haber tomado tanta como puedas. No te sobrecargues, ¡esto podría marearte! Cuando hayas alcanzado este punto, puedes hacer varias cosas con la energía. Coge los utensilios para el hechizo y que la energía del Sol fluya dentro de ellos a través de tus manos, cargándolos con tu intención mientras recitas un encantamiento, o algo similar. Toma un cuenco de agua fresca y clara de manantial y cárgala, guardándola a buen recaudo para potenciar futuros hechizos. Infunde un talismán o amuleto con la energía. Úsala para rejuvenecerte o autocuración. La lista es ilimitada.

Pájaros y Animales

Como ya hemos visto antes con las hierbas y plantas, los animales y pájaros también tienen sus usos mágicos y correspondencias. Este aspecto de la hechicería es antiguo y deriva en última instancia de las prácticas totémicas y de la adoración a nuestros ancestros, así como de sus agudas observaciones de la naturaleza. Todos conocemos expresiones tales como “el sabio viejo búho”, “astuto como un zorro” y “resbaladizo como una anguila”, y estas son solo algunos de los significados y atributos asociados con nuestros primos naturales. En el lanzamiento de hechizos, estos atributos son tomados literalmente, haciéndose un uso mágico de ellos, incorporando a menudo partes del animal o pájaro dentro del mismo hechizo, de forma real o simbólica. Necesito decir aquí que, si usas partes reales del cuerpo de un animal o pájaro, asegúrate de que el animal del que fueron tomadas no sufrió de ninguna manera. A menudo podemos usar cosas que encontramos, como plumas, pelo, piel, lana, antiguos huesos o un cráneo tirados, que hayamos encontrado. No hay valor mágico en provocar deliberadamente dolor o la muerte de un animal para obtener alguna de las partes de su cuerpo – ¡aunque hay valor mágico en su uso!
Las formas de incorporar los animales dentro de la práctica mágica son muchas y variadas, y obviamente, diferirán de brujo a brujo, pero un prerrequisito es conocer el tipo de animal bien antes de que uses sus poderes. Estudiarlo en libertad es la mejor forma, observa sus hábitos, sus prácticas de alimentación, sus hábitos de apareamiento y tendrás una buena idea de qué habilidades tiene y que te ayudarán en tu magia. Si la observación en libertad es imposible, obtén un buen libro de historia natural y estúdialo en profundidad. (Para los pájaros y animales nativos de Inglaterra, recomendaría “Fauna Britannica”, es bastante exhaustivo e incluye también secciones sobre el folclore, lo cual es muy útil para descubrir cómo usaban y veían los poderes del animal nuestros ancestros).


La mejor forma de ilustrar cómo usar animales y pájaros en tu lanzamiento de hechizos es dar algunos ejemplos, así que aquí hay unos pocos para darte una idea. Obviamente, después podrás componer los tuyos.

Hechizo de Amarre con Crin de Caballo

 Obtén un pelo largo de la crin o cola de un caballo. Enhebra con él una aguja fina y después ensarta algunas bayas de acebo, para hacer una especie de rosario. Con cada baya, pronuncia un encantamiento o cántico, detallando los atributos de la persona a la que deseas atar. Haz con él un círculo y cuélgalo en algún lugar para que se seque. Si realmente lo tienes para la persona en cuestión, haz el rosario como se indica arriba, después cuélgalo en medio de un arbusto de acebo. En ambos casos, déjalo realizar su magia a su propia manera.
Otra forma de usar la crin de caballo de esta manera es:


Toma nueve mechoncitos de pelo y trénzalos en 3 x 3. Úsalos para atar una muñeca de la persona en cuestión, rellénala con hierbas apropiadas, usando un encantamiento de tu propia composición mientras realizas el hechizo. Coloca la muñeca atada en un tarro, sella la tapa y entiérralo en algún lugar seguro donde no sea desenterrado accidentalmente. No obstante, recuerda dónde lo enterraste, en caso de que desees sacarlo y deshacer el hechizo.

Hechizo de Protección con Plumas

Si sabes que vas a hacer un viaje que implique volar en un avión, recoge tantas plumas pequeñitas del campo como encuentres. (¡Obviamente sería una buena práctica usar las plumas de un pájaro que vuele competentemente!) En un día claro, a cielo abierto, a la vista completa de una bandada de pájaros en vuelo, átalas con un hilo rojo, recitando un encantamiento de protección, invocando a los poderes del vuelo seguro. Cuando estén atadas, sostenlas en alto hacia los pájaros y recita tu encantamiento de nuevo, ondeándolas nueve veces en la dirección en la que los pájaros estén volando. Guárdalas sobre tu persona durante tu viaje, quizá sujetándolas a tu chaqueta como un broche, o algo por el estilo.


Hechizo de Cautela/Astucia

Este es para esos momentos en los que preferirías no hacerte notar en una reunión a la que tienes que asistir, para cuando pueda que necesites hacer una escapada a escondidas sin ser visto, o necesitas pasar inadvertido a través de la multitud o del bosque, etc., dependiendo el mismo de los atributos del Zorro o el Ratón. Es posible encontrar un ratón que haya muerto por causas naturales en el campo, o el mechón de un zorro enganchado en un arbusto o en alambre de espino. Si no puedes encontrar ninguno de ellos, o eres demasiado aprensivo para usarlos (en cuyo caso, ¿por qué intentas trabajar con magia tradicional?), una pequeña figurita o foto a color serán suficientes. (Si encuentras un ratón muerto, lo mejor será ponerlo en un cuenco de sal marina y cubrirlo con la sal durante tres semanas antes de usarlo. Esto no solo matará cualquier bicho que pueda haber en él, sino que lo secará y preservará para un uso más fácil).


En una noche de luna menguante, coge todos los ingredientes de tu hechizo – tu vínculo con el zorro/ratón, hierbas de naturaleza “ocultadora”, una bolsa de lazo negro y un poco de Vinagre de los Ladrones. Coloca las hierbas en un cuenco de barro, nombrando cada una y sus poderes de ocultación conforme lo haces. Coloca el vínculo con el zorro/ratón sobre las hierbas, recitando un encantamiento que invoque sus atributos especiales para mantenerte invisible y concederte la astucia. Mézclalo todo, rocía las hierbas sobre el vínculo, recitando tu encantamiento de nuevo. Colólcalo todo en tu bolsa negra, aprieta bien la cuerda y anúdala. Coloca tres gotas de Vinagre de los Ladrones en el nudo, declarando que el portador de ahora en adelante será invisible cuando lo desee. Mantenlo sobre ti cuando estés en una situación “difícil”.

Sobre la Recolección del Material Herbal para el Uso Mágico

Ten claro en tu mente qué planta deseas recolectar y por qué. Solo, preferiblemente al amanecer o anochecer, ve a un lugar donde la planta crezca en profusión. Explica, en alto o silenciosamente, a la planta lo que vas a hacer y por qué, después espera un poco para que la planta absorba la información. A continuación, tan rápida y limpiamente como puedas, corta el material que necesites con un cuchillo que no sea de hierro. Toma un poco de cada de un grupo de plantas en lugar de mucho de una sola, así como no hagas a ninguna planta un daño irreparable. No permitas que el material herbal que has reunido toque el suelo una vez lo hayas cortado, da las gracias a la/s planta/s y deja una pequeña ofrenda tal como pan, vino, hidromiel, leche o miel. Ve directo a casa.
Dependiendo del uso que vayas a dar a la planta, puedes usarla inmediatamente o secarla para un uso posterior. Si la secas, ata el material herbal en manojos y cuélgalos en un lugar cálido y oscuro hasta que esté seco, entonces lo almacenarás en un recipiente limpio, seco y hermético, etiquetándolo cuidadosamente. Guárdalo de la luz del sol directa hasta que necesites usarlo. Las plantas así recogidas tendrán generalmente una vida útil de alrededor de un año, así que necesitarás renovar tu suministro cuando la planta salga la siguiente estación.


Si cortas las partes aéreas de la planta (hojas, flores, etc.), córtalas en luna creciente. Si cortas los frutos, cógelos en tiempo de luna llena, o un día antes o después de ella. Si coges la raíz de una planta, córtala en tiempo de luna menguante, pero asegúrate de que hay abundancia de la misma planta en el área, coger la raíz obviamente matará la planta, a diferencia de recolectar las hojas o frutos.
Así como las mareas de la luna, el ciclo solar también debería ser tenido en cuenta. El mejor momento para cortar es en la primavera, cuando están frescas y llenas de vida. Los frutos obviamente serán recogidos en su propia estación, pero el mejor momento para recoger las raíces será en otoño/invierno, cuando la planta está muriendo de nuevo y retrae toda su energía hacia la raíz para el invierno.
Como nota final en esta sección. A día de hoy, hay muchas plantas cuya recolección en el campo es ilegal debido a su escasez. Comprueba el estatus de cualquier planta que pretendas recolectar antes de cortarla, si está en la lista prohibida, la alternativa es comprar tu propia planta en un buen vivero, o hacerla crecer tú mismo a partir de la semilla. Esto puede convertirse rápidamente en una obsesión, ¡viéndote muy pronto buscando espacio libre en tu jardín!

(1) Desde un punto de vista mágico (Nota del Traductor).
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