lunes, 12 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular I - Protección Personal

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

El practicante tradicional del Arte, algunas veces es denominado de una manera especializada como “Jinete del Cerco”. Este es un antiguo término anglosajón que se refiere al hecho de que el brujo pasa mucho de su tiempo mágico y trabajo más allá de las fronteras de lo que generalmente llamamos “normalidad”. Mucho del trabajo de los practicantes del Arte implica entrar en mundos y reinos que el promedio de las personas nunca han soñado, y mucho menos visitado, y el “Cerco” mencionado es la barrera simbólica entre este mundo y dichos otros. Las razones para viajar a estos otros mundos son varias, puede ser que otro reino sea un punto más aventajado desde el que lanzar un hechizo o hacer un encantamiento (lo que hemos tocado al entrar en un trance ligero en el capítulo anterior). Puede ser que el practicante del Arte desee encontrarse con varios espíritus o deidades, ciudadanos nativos de esos otros mundos, para mejorar su conocimiento y habilidades. También puede ser que obtenga energía añadida o penetración al visitar diferentes reinos, o solo podría ser conseguir un mejor entendimiento de este mundo en el que vivimos, viéndolo desde un ángulo o punto aventajado diferente. Las razones son muchas y probablemente variarán con el individuo, pero permanece el hecho de que entrar en diferentes niveles o áreas de la realidad – trabajando en trance o “Entrando en la Zona Crepuscular” como algunas veces se le llama – es una parte mayor del trabajo del practicante del Arte tradicional.

Ahora, antes de que describa las varias técnicas por las cuales el trabajo de trance puede tomar lugar, una palabra sobre lo que es realmente el “trance”. Contrario a la opinión popular, a menos que sea una experiencia excepcionalmente profunda, el practicante del Arte no pierde normalmente la consciencia de lo que sucede a su alrededor; su foco de atención y consciencia simplemente se ha colocado en otro lugar. Y esto es básicamente lo que el tipo de trance que voy a tratar aquí es, la colocación de la consciencia inmediata del brujo en un lugar o realidad diferente a la que normalmente habitamos en nuestro mundo de vigilia de todos los días. No es perder la consciencia y caer al suelo, gimiendo y quejándose en “lenguas”. No es yacer helado en un estado catatónico, del que tienes que ser violentamente sacudido para traerte de vuelta, ni es sentarse quieto y mirar vagamente al espacio durante horas (aunque esto después podría acercársele).
El tipo de trance al que entra el practicante del Arte es muy diferente al utilizado por los devotos del Vudú para ser “cabalgados” por uno de los Loas, o un médium espiritista durante una sesión; dichos trances sirven a un propósito completamente diferente, y por lo común según el consentimiento cultural, del médium y del devoto del Vudú no se espera que recuerden lo que ha sucedido mientras estaban en trance y son animados activamente a olvidar lo que hicieron, o lo que estaba pasando a su alrededor. El brujo por otra parte, tiene razones muy diferentes para entrar a los mundos Crepusculares – o donde sea – y generalmente necesita ser muy consciente de lo que está sucediendo en cada nivel en el que habita. De hecho, todo el asunto del trabajo de trance en el Arte Tradicional es que recuerdes lo que sucede en todo momento. Parte del entrenamiento de un practicante tradicional está en la consciencia de quién y qué es, así como de dónde está. Esto implica la práctica en el foco y la atención, emparejada con un agudo sentido de la visualización, antes de que ningún trabajo de trance adecuado pueda empezar. El practicante del Arte también necesita ser consciente de sus propios niveles de energía, tanto durante  trabajos de este tipo como para propósitos mágicos prácticos, por ello las técnicas que elevan la energía también son desarrolladas, una vez más antes de que el trabajo de trance pueda empezar.
No obstante, la cosa más importante a aprender antes de cualquier tipo de trabajo más profundo al que poder entrar, es el cuidado y auxilio del practicante individual del Arte, su bienestar físico, mental y espiritual – protección personal en otras palabras – y esto es por donde propongo empezar en este trabajo.

NOTA: Antes de que empiece a describir cualquier práctica específica, estaría bien hacer sonar una nota de precaución. Estas técnicas, aunque no dañinas en sí mismas, son reales y válidas y están pensadas para provocar cambios en la consciencia. Si estás tomando cualquier tipo de prescripción farmacológica para la depresión, la ansiedad o cualquier otro tipo de problema mental, o estás tomando cualquiera de las así llamadas drogas “recreativas”, estaría bien dejar las prácticas que estoy a punto de describir. Espera hasta que no necesites apoyo médico o químico antes de experimentar con cualquiera de estas técnicas.

Protección Personal

A lo que me estoy refiriendo por “protección personal” es a una forma de práctica más íntima e individual que a la consagración del compás, que no solo armonice las energías en el individuo, sino que también dé una medida de defensa individual. Ahora, cuando hablo sobre “defensa” y “protección” aquí, no quiero decir que te estés protegiendo de una horda de demonios furiosos que están preparados para atacarte en cualquier momento, si dieras el más mínimo de los pasos fuera de lugar. Ni me refiero a que serás barrido a algún reino de dioses olvidados, para ser encarcelado para siempre si trastabillas en una palabra en tu rito o haces un movimiento “equivocado”. ¡Deja todo eso para Hollywood! A lo que me refiero es a lograr un nivel de equilibrio de las energías dentro de ti, tal que estés lo suficientemente equilibrado y preparado para realizar el rito o trabajo que hayas planeado. Este procedimiento también tiene el beneficio en alguna de sus formas, de invocar agentes externos que te den un apoyo extra, si lo necesitas o deseas.
 

Todos estamos compuestos de muchas partes y muchos niveles, y no todos trabajan juntos en cualquier momento dado. Estamos sujetos a presiones externas ¡e internas!, que nos desequilibran y algunas veces nos ponen de mal humor. Durante el ritual, todas las energías y presiones se ven elevadas y aumentadas y por lo tanto, cualquier desequilibrio en nuestros seres se hará más pronunciado y obvio, dicho lo cual – en una situación extrema – podemos ser incapaces de continuar o completar nuestro trabajo. La práctica que voy a describir es un método muy simple de equilibrar nuestras energías internas, poniéndonos en contacto con energías mayores y externas a nosotros mismos, conectando con las energías de la Tierra y por lo tanto creando un marco de trabajo mucho mejor, tanto interna como externamente sobre el que empezar el trabajo.

El Método de la Cruz y el Círculo

Encarando la dirección en la que vas a empezar tu trabajo (generalmente el norte), con los pies separados unos treinta centímetros y los brazos a los lados. Cierra tus ojos, toma unas pocas respiraciones profundas y visualiza. Eleva tu mano dominante y toca tu frente. Di: “Desde Arriba”.
Visualiza una fuente de brillante luz astral, alta por encima de tu cabeza, enviando hacia abajo una corriente de energía para conectar con el área de tu frente. Traza una línea de luz desde tu frente y toca tu ombligo. Di: “Hacia Abajo”.
Visualiza la línea de luz continuando y penetrando en la tierra bajo tus pies.
Toca tu hombro izquierdo. Di: “Desde la Izquierda”.
Visualiza una fuente de luz viniendo desde el infinito a tu izquierda y conectando con tu hombro izquierdo.
Traza una línea de luz que cruza hacia tu hombro derecho. Di: “Hacia la Derecha”.
Visualiza la línea de luz continuando hacia el infinito a tu derecha.
Ahora tienes una cruz de brazos iguales estampada sobre el frontal de tu cuerpo, extendiéndose hasta el infinito y enlazándote con los cuatro cuadrantes del universo, en cualquier dirección en la que puedan estar.
Cruza tus palmas sobre el centro de tu pecho, donde las líneas se encuentran. Visualiza un círculo de luz cuya circunferencia toca tus hombros izquierdo y derecho, tu frente y ombligo. Di: “Estoy completo y contenido”.
Ahora inspira y visualiza la cruz, espira y visualiza el círculo rodeándola. Repite dos veces más (tres veces en total).
Ya has completado la Cruz y el Círculo básicos y armonizado las energías de tu interior. Esto también da una medida de protección personal que da paso a cualquier trabajo para el que no consideres necesario erigir un compás formal, pero para el que no te sientas cómodo realizándolo sin nada. Esto cargará tus propias energías personales y te guardará contra cualquier interferencia o distracción errante. También puedes usar esta técnica antes de erigir tu compás, si lo sientes necesario, o en lugar del ejercicio de centrado descrito en “Consagrando el Compás”.
Al final de tu ritual o trabajo, después de que hayas aclarado tu compás, se considera una buena práctica repetir la cruz y el círculo. Esta vez no estás intentando colocar una protección a tu alrededor, sino “recalibrando” tus energías personales. Acabas de realizar algo que ha alterado tu flujo de energía, en una mayor o menor medida, y esto a menudo puede ser bastante desorientador. No hay nada equivocado en darte una buena armonización, ¡es lo mejor para volver a este mundo!

Habiendo aprendido el método básico, hay varias ligeras alternativas que puede que te guste utilizar. Si estás dedicado a una deidad o deidades en particular (ver capítulo “Aproximándose a los Poderes”), puede que te gustara sustituir sus nombres en lugar de “Desde Arriba” (Dios) y “Hacia Abajo” (Diosa) en el método básico. Si tienes guardianes/espíritus personales, puede que te gustara sustituir sus nombres en lugar de “Desde la Izquierda” y “Hacia la Derecha”. Intenta experimentar y ver qué funciona mejor para ti. No olvides visualizar a la misma vez. Puede que también descubras que el color de la luz que estás “viendo” cambia con quién o qué invoques. Los practicantes del Arte son un grupo quisquilloso, así que lo que le funciona a uno puede que no lo haga para otro, solo sigue tu nariz. No obstante, recuerda seguir visualizando la cruz y el círculo, ya que estos son los que constituyen el foco y los poderes son el resto del mismo. Una vez lo has colocado firmemente en tu campo de energía al principio de tu trabajo, puedes dejarlo funcionando por sí mismo durante el resto del tiempo.
Aquí hay otro ejemplo de una versión que podrías usar mientras trabajas en un área arbolada y boscosa.
Usando la misma postura y visualizaciones que en el círculo y cruz básicos, toca tu frente y di: “Viridos, Padre Bosque.”
Traza la línea hacia abajo hasta tu ombligo y di: “Erda, Madre de Todo.”
Toca tu hombro izquierdo y di: “Por el Roble.”
Traza la línea de cruce y toca tu hombro derecho y di: “Y el Saúco.”
Cruza tus manos sobre tu pecho y di: “A mi alrededor se forma el Bosque.”
Permítete experimentar las energías y ver qué diferencias hay. Puede que descubas que este simple ejercicio te ayuda en tu trabajo inmensamente.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


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