viernes, 7 de julio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular V - Vuelo del Alma o Transvección

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

También llamada algunas veces “Proyección Astral”, la Transvección es un método para entrar en el Otro Mundo que los brujos han usado durante siglos y es una de las verdaderas derivaciones y razones para el término “Jinete de Cerco”. Todos hemos oído viejos relatos de brujas volando sobre escobas al Sabbat, ayudadas por sus familiares y demonios, haciendo cabriolas con el Diablo toda la noche y después regresando extenuadas por la mañana. Alternativamente, también están los relatos de brujas “tomando prestados” caballos de los granjeros de la localidad y “Cabalgándolos” a lo largo de la noche, dejándolos goteando sudor y casi comatosos a la siguiente mañana. Aunque fantásticos, estos relatos tienen su origen en técnicas reales, aunque bastante menos dramáticas de lo que generalmente se las retrata.


Es un punto debatible si el alma del practicante del Arte toma realmente el vuelo no durante la transvección, o si la atención o consciencia está tan enfocada en el vuelo y la llegada a otro lugar que parece en realidad ser así. No importa, ya que lo que cuenta es la experiencia y el conocimiento y aprendizaje que derivan de la misma. El ejercicio en lo que radica es en “elevarte hacia arriba” y viajar a un reino diferente, con el objetivo de avanzar en tus habilidades, capacidades y conocimiento. La mayor parte del conocimiento “superior” del Arte se ha impartido de dicha manera y solo aquellos que son capaces de desarrollar dichas capacidades avanzadas, son considerados dignos de que se les imparta dicho conocimiento. No, podría añadir, por agencia humana, sino por aquellos Seres que mantienen y guardan ese conocimiento de quienes no son dignos de él.
Ahora daré dos métodos para el logro del Vuelo del Alma y dejaré al lector que vaya tan lejos como sea capaz con ellos.

Montando en el Stang

Aunque esta técnica se llama Montando en el Stang, la Escoba puede igualmente ser usada y por ello, los comentarios que haré pueden considerarse aplicables a ambos.

En la Luna Oscura, ve a tu sitio de trabajo bajo el cielo y haz las cortesías usuales. Consagra tu compás, asegurándote de que llamas a tus guardianes. Haz la cruz y el círculo antes de cualquier acción. Coloca tu Stang (Escoba) en pie en el centro del espacio consagrado y enciende un pequeño fuego o vela grande ante ti. Teniendo en mente la prohibición sobre el metal al crear el fuego sagrado, enciéndelo con cerillas, no con un encendedor, si eres incapaz de encender un fuego de necesidad(1). Iniciando en el norte, empieza a andar en círculo como la rueda de un molino, en sentido levógiro, con el siguiente cántico:

“Por todas partes y alrededor, alrededor y alrededor,
Entre los mundos se encuentra mi sendero.
Alrededor y alrededor, por todas partes y alrededor,
Cruzaré el cerco a horcajadas de mi montura gris.

Por todas partes y alrededor, alrededor y alrededor,
En medio y entre ambos mi verdadero sendero está enroscado.
Alrededor y alrededor por todas partes y alrededor,
Me levanto y pronto tomaré el vuelo.”


Una vez creada una buena sensación de poder, coge el Stang y colócalo entre tus piernas mientras sigues andando (Esto puede parecerte un poco tonto o necio al principio, pero si puedes superar tu arraigada autoconsciencia, te darás cuenta de que es perfectamente práctico y tradicional. Un paso “a brincos” sería aquí apropiado). Céntrate ahora en el fuego en tu recorrido, manteniendo tu cántico hasta que sientas que el estado de trance te sobreviene con fuerza. Cuando suceda esto, en el último posible momento, gira sobre ti mismo y salta sobre el fuego diciendo con completa convicción:

“¡A través del puente tomo ahora el vuelo,
Sobre el cerco y hacia la noche!”

Mientras aterrizas al otro lado del fuego, que tu mente vuele libremente...
Cuando hayas regresado a la consciencia normal, consagra algo de comida y bebida para tomarlas y acuérdate de compartirlas con tus guardianes y los espíritus locales. Asegúrate de que estás totalmente de vuelta a la consciencia normal antes de despejar tu compás y realiza finalmente la cruz y el círculo.

Viaje Nocturno

El otro método principal de Vuelo del Alma es a través de la ensoñación. La mayor parte de las personas son conscientes de sus sueños, pero generalmente despiertan solo con vagos y deshilvanados recuerdos, lo cual puede se a menudo escenas de dos o tres sueños separados. El brujo se entrena para no solo recordar en detalle cada sueño, sino para dictar la dirección y destino del mismo. Uno de los lugares donde tradicionalmente se encuentra mucho conocimiento y donde se puede encontrar a los maestros del Otro Mundo, es dentro de las Colinas Huecas, el reino del Pueblo Feérico. Muchos practicantes del Arte han buscado y recibido conocimiento e inspiración en el reino Élfico, y ahora describiré un método por el que se puede entrar en sus reinos  a través de “la puerta que no tiene llave”, esto es, a través de la ensoñación enfocada y consciente (Se podrá leer más sobre el Pueblo Feérico en el siguiente capítulo, “Trabajo con Espíritus”).


Esta técnica requiere un fuerte control tanto sobre los poderes de atención del practicante, así como sobre la voluntad. El método implica empezar un viaje mientras se está acostado para dormir y continuarlo, con completa consciencia, una vez pasas dentro del sueño. Es en el punto liminal entre el dormir y la vigilia que la completa atención debe estar concentrada en el viaje y donde toma lugar el Vuelo del Alma. Mucha práctica será necesaria para esta técnica aunque las recompensas justifican con creces el esfuerzo puesto, descubriendo muchos practicantes del Arte que es una forma excelente de enriquecer sus conocimientos, una vez aprendida y dominada.
No hagas una comida pesada varias horas antes de retirarte para la noche. Muchas personas descubren que una pequeña almohada llena de lúpulo y lavanda secos, con un poco de artemisa y ajenjo añadidos, ayudan con esto. Solo colócala bajo tu almohada usual e inhala el aroma mientras te preparas para tu viaje. Descansa sobre tu espalda con los brazos a tus lados para empezar, toma algunas respiraciones completas de forma deliberada y comienza la visualización. Enfoca tu atención y consciencia en la imaginería tradicional y sigue el sendero conforme se despliega, a través de las puertas del sueño.

“Te encuentras sentado sobre una orilla verde y cubierta de musgo, junto a un apacible arroyo que corre. La luz del sol brilla sobre las ondulaciones del agua que fluye suavemente. Tu atención es captada por un gran saúco que crece cerca de la orilla, bajo cuyas ramas sombrías estás sentado. El embriagador aroma de la flor del saúco flota y lo inhalas profundamente. Desde detrás del árbol aparece un bonito caballo blanco, caminando lentamente hacia ti. Es la más bella yegua que alguna vez viste y su piel brilla y reluce con cada paso que da conforme se acerca. De sus brillantes crines blancas, cuelgan pequeñas campanillas de plata que tintinean suavemente conforme las balancea con su paso ondulante. El sonido te calma y parece llamarte, te levantas del suelo y caminas hacia la yegua a la que saludas tranquilamente. Sabes instintivamente que ha venido por ti y al mirar profundamente en sus ojos de marrón líquido, te haces consciente de una gran inteligencia que parece estar llamándote. La yegua agita su cabeza y bufa, aparentemente impaciente y recibiendo el mensaje, te subes en su lomo con poco esfuerzo. Tu corcel blanco como la leche danza ligeramente mientras te acomodas, te agarras a sus crines y se pone en marcha. Salta hacia delante como si fuera una flecha disparada y levanta el vuelo sobre el arroyo junto al que estabas sentado, cruzando a la otra orilla en no más de dos zancadas. Una vez en la otra orilla, establece su paso y empieza a correr hasta la distancia con aparentemente poco esfuerzo.


Tu corcel vuela más rápido que el viento, sobre campos y prados, sus cascos rara vez tocan el suelo, se dirigen hacia la puesta de sol. El gigante orbe cuelga justo encima del horizonte, emitiendo un resplandor misterioso y rojizo, bañando el paisaje con una misteriosa luz, como si estuvieras cabalgando a través de un mar de sangre. Cabalgas incesantemente, cruzando tramos de tierra sin fin, tu corcel nunca se cansa, su respiración es un fácil suspiro. No sientes ninguna incomodidad durante este viaje, eres arrullado hacia un ligero ensueño mientras te meces rítmicamente sobre la amplia espalda de tu maravilloso corcel, galopando establemente hacia el sol descendente. Mientras viajas, la tierra de abajo gradualmente cambia, y mientras que el sol finalmente se pone mostrándote todavía su rojizo resplandor, ves que en lugar de lozanos y verdes pastos, estás ahora cruzando una tierra desnuda y rocosa, que en sí te lleva a un suelo pedregoso y estéril. Al mirar hacia arriba y por delante de ti, puedes distinguir justo en la distancia una divergencia en el sendero que estás siguiendo. Tu montura te lleva rápidamente a una bifurcación de tres caminos en el sendero.
A la derecha, el camino se vuelve una estrecha pista, que se retuerce y revuelve sobre sí mismo, plagado de zarzas y arbustos espinosos. Más adelante el camino continúa como un amplio, muy amplio sendero, con renovado verdor a lo largo de sus veredas, salpicado de flores blancas y florecimientos espinosos. A tu izquierda el camino se estrecha ligeramente, pero parece volverse más llano y claro a tus ojos, con un suave brillo verdoso, casi como si los tréboles estuvieran espolvoreados con gotas de rocío. Se ondula suavemente hacia la distancia, donde desaparece detrás de una línea de colinas ondulantes. Tu magnífico corcel no disminuye su paso y conforme se acerca a la escisión en el camino, continúa galopando por el sendero de la izquierda, sin siquiera un segundo de vacilación.


Desde este punto en adelante, tu viaje parece tomar una notable claridad, el aire parece más fresco y brillante, la luz parece más clara y los objetos parecen más definidos con bordes más agudos, no estridentes, pero pareces capaz de captar las cosas con una visión más aguda y clara. Conforme tu montura continúa su sencilla tarea, llevándote hacia algún destino trascendental, tus pensamientos se vuelven más definidos y bien formados, tus emociones se ensanchan y se expanden más de lo que lo hayan hecho nunca.
Tu corcel blanco como la leche empieza a disminuir su precipitada carrera y te encuentras ahora pasando por en medio de un jardín claro y verde, entre ondulantes campos que estallan con una oculta y apenas suprimida vida propia. Tu sendero ahora te conduce hacia lo que parece ser un gran montículo de césped, rodeado de nudosos aunque bellos y antiguos manzanos, tanto en flor como en fruto. La yegua aminora su marcha hasta parar ante el montículo verde, el viento sopla brevemente y oyes un sonido como de mil diminutas campanillas de plata, todas repicando a la vez. Agita sus crines y como si fuera un acompañamiento, las campanillas suenan produciendo un tono ligeramente más profundo a su repique normal. Te dejas caer de tu sólida montura, que no aparenta cansancio alguno después de acabar de llevarte en el que parecía un viaje sin fin y te acercas al manzano que hay ante el montículo. Ves que sus frutos están maduros y rosados y arrancas uno, perturbando inadvertidamente a una hilera de campanas blanco plateadas, que sonaban obviamente para darte la bienvenida a tu llegada. Repican de nuevo, con un tono exquisitamente bello que se hace eco a través de ti, despertando recuerdos elusivos que no puedes captar completamente. Conforme el sonido empieza a morir aparece una grieta en el montículo ante ti, que empieza a ensancharse lentamente. Mientras contemplas intrigado y excitado, más que aprensivo, la grieta se hace más y más grande hasta que se abre un estrecho pasadizo aunque suficientemente alto, que se extiende hacia el interior del montículo. Te adentras sin vacilación, aferrando todavía la manzana que arrancaste y mirando a la semipenumbra que hay por delante.


En la distancia puedes distinguir una tenue luz, como si estuviera al final  de un túnel, y un ruido débil, como de jolgorio y festejo. El sonido es enormemente seductor y te descubres pasando confiado a lo largo del pasadizo hacia su lejano final, volviéndose más fuerte conforme avanzas tanto la luz como el ruido. Cuanto más te adentras te sientes casi abrumado por una extraña avidez por alcanzar el final del pasadizo, y una gran figura da un paso y bloquea la mayor parte de la luz, apareciendo como una silueta al final del túnel. Te paras de repente y miras hacia delante. La figura parece ser la de una alta mujer escultural de pie con su espalda contra la luz, por lo que es poco más que un contorno para tus ojos. Lentamente levanta su mano izquierda y hace señas, lentamente una vez más, pone su palma plana, como invitándote a que le des algo. Recuerdas la manzana que cogiste a la entrada del pasadizo, todavía en tu mano y das un paso hacia delante, hacia la figura que espera.........”

Desde este punto en adelante es tu propio viaje y lo que ocurra será único para ti. Debes usar todas las habilidades que has aprendido hasta ahora para recordar lo que haya ocurrido cuando despiertes por la mañana, ya que seguramente habrás aprendido más de lo que las palabras mortales pueden transmitir.


(1) Need-fire en el original. Es un término regional escocés e inglés (del norte). Es fuego obtenido a partir de madera seca a través de la fricción violenta, al que antiguamente se le suponía varias propiedades mágicas, especialmente la protección del ganado contra la enfermedad (Nota del Traductor).
------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


No hay comentarios:

Publicar un comentario