viernes, 6 de julio de 2018

Libro Ritual: El Arte del Pueblo Escondido (VI)


Hacer Objetos “Rojos” 

Las instrucciones para el trabajo de hechicería se pueden usar para “consagrar” objetos o dotarlos con ciertas potencias, dadas a ellos por los poderes que invoques. Este es el “encantamiento” o “hechizado” de los implementos, pudiendo ser muy útil; teniendo sin embargo, sus límites. 
Ten contigo el implemento u objeto que quieras sea dotado con cualquier virtud en el Compás, o simplemente en el suelo delante de ti si no estás usando uno. No obstante, recorrer el Compás casi siempre es bueno para este tipo de trabajo. 
Invoca a los poderes a los que solicitarás en este trabajo y haz la petición, indicando exactamente con qué es con lo que deseas que se dote al objeto. Pero se debe poner un límite de tiempo en el trabajo, el artículo puede ser “dotado” o “hecho rojo” durante siete minutos, siete días, siete meses o siete años, cualquier múltiplo de siete, pero pierde esta virtud al final de dicho periodo, y el trabajo debe repetirse para recrearlo. 
Cuanto más corto sea el tiempo, más fuerte será el “enrojecimiento”, cuanto más largo, más débil. Los objetos así encantados están destinados a ser de alguna manera una ayuda para ti. Los mejores ejemplos que he escuchado, son pequeños espejos que fueron bendecidos y fortalecidos en el nombre del Maestro para “rechazar” malos espíritus y hechizos que intentan dañar a la persona que lleva el espejo. Otro trabajo común de este tipo, es dotar a un recipiente o vaso con el poder de proporcionar visiones o sueños proféticos a la persona que beba agua de él antes de irse a dormir. Así es como los amuletos y talismanes se hacen para “dar suerte” o protección o lo que sea a la persona que los lleva, y cualquier cosa puede ser encantada de dicha manera: joyas, pergamino doblado en bolsas, lo que sea. 
Cuando hagas la petición para otorgar poder al objeto o talismán, debes realizar un Festín Rojo, y luego usar al final el vino para untar el implemento; así es como se lo “enrojece” literalmente. Si usas un Compás, lleva el objeto contigo cuando le des al final una vuelta en sentido horario, y salta hacia afuera en la dirección que esté en simpatía con el propósito del objeto encantado. 
Hay una profunda corriente de hechicería “simpática” tan vieja como las colinas, y que siempre se las arregla para darse a conocer en el arte, y aunque no pretendo discutir la magia simpática en detalle, su funcionamiento es fácil de entender y crear:  cuando estás dentro del Compás, cualquier cosa que hagas provocará “eco” en el mundo mayor, por lo que crear imágenes simpáticas (o muñecas o poppets) y llevarlas al Compás, para luego “llevar a cabo” acciones sobre ellas, producirá que esas acciones “hagan eco en el exterior”, pero en primer lugar dichas imágenes o muñecas o poppets deben hacerse tan cuidadosa y completamente como sea posible para imitar el asunto deseado a través del trabajo. 
Luego, antes de utilizarlas, se “bautizarán” en el Compás con el agua sobre la que se hizo el Hechizo del Agua, “dándoles  nombre” y mostrándolas después a las cuatro direcciones, anunciando el mismo. Una vez que hayas terminado tu trabajo con la imagen, llévala contigo conforme corres en sentido horario y saltas hacia afuera en la dirección apropiada. 

El Amuleto de Protección de Fresno 

El uso principal del Compás no es la “protección” pero espiritualmente hablando, de alguna manera es protector; cuando permaneces dentro de uno, tu propio deseo natural de estar seguro y libre del acoso de tus enemigos o de fuerzas funestas, se magnifica y  refleja de forma natural en el “mundo exterior”, y los espíritus invocados, si se lo pides, velarán por ti o te protegerán, especialmente los poderes ancestrales, o los poderes del lugar a los que haces ofrendas generosas. Pero hay formas de agregar un elemento de protección más fuerte a tu Compás. 
Tienes que conseguir una rama o vara de fresno, y encantarla o “hacerla roja” con el poder de proteger a cualquiera o a cualquier cosa, a cuyo alrededor dibujes un círculo con la misma. Una vez que la tengas, cuando hagas tu Compás, usa la rama para trazar el límite del mismo después del Hechizo para el Fuego, pero antes de los hechizos de la Orilla del Río.
A medida que lo trazas, di esto: 

“Me rodeo con una vara de fresno,
Contra el dolor y la mordedura,
Contra todo lo temible y horroroso;
Me rodeo contra el horror que a todo odia,
Y contra todo el mal que entra en esta Tierra”. 

No tienes que estar en un Compás para hacerlo. Una vez que hayas encantado la vara, puedes usarla en cualquier momento, simplemente dibujando el círculo a tu alrededor y diciendo el hechizo. 


Exorcizando a los Muertos Sin Descanso 

A veces, los muertos no descansan alegremente. Un cuento de Gales revela tanto el encantamiento de unos muertos sin descanso, que casualmente son descritos como “elfos”, y los medios por los cuales una vieja bruja en el límite del bosque de Coedygadfa, libra a los lugareños de la amenaza de dichos fantasmas. 
En 1244, cerca de la ciudad de Rhewl, las fuerzas de En-rique III masacraron a un ejército de hombres leales al príncipe Llywelyn. Los fantasmas de los asesinados empezaron a atormen-tar a los aldeanos locales, tomando la forma de “pequeños elfos” y saliendo del bosque de Coedygadfa, un nombre que significa “Bosque de la Batalla”. Una anciana que vivía al borde de dicho bosque, conocía el hechizo para mantener a raya a dichos fantas-mas o ahuyentarlos, un encantamiento que tenía que llevarse a cabo al atardecer, un tiempo “liminal” que facilita el contacto con los poderes espirituales. 
Al anochecer, se aventuró a adentrarse en el bosque con un grueso palo y una sartén llena de conejo cocido y chamuscado y ancas de rana, cuyo olor recordaba a los cuerpos en llamas del campo de batalla. Se dice que “este olor, que era un horrible recordatorio para los muertos de su fin mortal, envió a los espectros élficos a esconderse bajo el suelo”. 
Este es un punto muy importante sobre el que reflexionar: los muertos sin descanso se “disipan” recordando su muerte o haciéndoles saber que han muerto. El “grueso palo” era más que un medio de protección; era la varita de su arte, el emblema de su autoridad en el mundo invisible, pero también de su habilidad para pasar a lo invisible a voluntad. 
Los dos animales utilizados para simular el olor a carne quemada – conejos y sapos o ranas – ambos tienen poder simbólico; los conejos de la Diosa de la vida y la muerte, y de la vida en general, y las ranas del paso al oeste a través de las aguas que dividen este mundo de lo invisible. El conejo resuena con el poder del este y de Hyldor o la Reina de Fuego, y la rana o el sapo con el oeste, las aguas, el crepúsculo, el paso de los fantasmas. 
Naturalmente, cualquier cosa que simule el olor a carne quemada podría, o puede, usarse si los fantasmas pertenecen a aquellos que han muerto por el fuego o la violencia que implica el fuego o el humo, como las batallas, los accidentes de vehículos o incluso los disparos y cosas por el estilo.
El olor general de la decadencia es suficiente para “despertar” la consciencia de los muertos a su Destino. 
En muchos lugares, como Gales, se cree que si las personas esconden cosas antes de morir, y nunca tienen la oportunidad de recuperarlas, corren una gran probabilidad de estar atadas a la tierra, hasta que los objetos que escondieron sean descubiertos y expuestos a la luz directa del sol al aire libre, siendo así revelados. Este es otro hecho importante a recordar y tener en cuenta, si alguna vez te encuentras con tal situación. 

El Árbol de Espinas en la Encrucijada 

Este trabajo un tanto oscuro pero poderoso hace uso del poder del árbol de espinas – un árbol de entrada entre este mundo y el Inframundo – y la presencia cercana de caminos cruzados, para invocar a los poderes del Pueblo Pálido y a los otros poderes del mundo profundo para ayudar al solicitante. 
Es un trabajo más simple, no se requiere el Compás, ni realmente ningún implemento, pero sí un poco de fortaleza, porque requiere que ores constantemente e invoques a los poderes de abajo durante al menos una hora, y si es posible, toda la noche . 
Por la noche, ve a un árbol con espinas cerca de una encrucijada, y si no tienes un lugar así, puedes crear la encrucijada usando la técnica de los “caminos de goteo”, tratada en otra parte de este grimorio. 
Cuando vayas al árbol de espinas, arrodíllate debajo de él y empieza a invocar, más bien suplicar, a los poderes de abajo para que te ayuden en lo que necesitas. Debes continuar esto durante al menos una hora, pero cuanto más tiempo pases, mejor. El tipo de trance que surge de este potente trabajo es profundo, después de un rato, el poder del tiempo y el lugar se unirán a tu concentración mental y a tus palabras, y te “desbordará”, haciendo que los sientas. Por supuesto, hacer un Festín Rojo antes de este trabajo ayuda, y nunca debería hacerse, como en todos los trabajos del arte, en un lugar donde seas un “extraño” – debes realizar el “Rito de Llegada” (comentado al final en esta sección) para familiarizarte con los poderes de dicho lugar antes de intentarlo. 
A continuación, doy algunos ejemplos “memorizados” que puedes usar como forma de inicio, pero a medida que pase el tiempo, di lo que sientas en tu corazón; solo recuerda poner énfasis continuamente en el hecho de que estás llamando al “Pueblo Pálido en lo profundo de la Tierra”, y menciona la naturaleza de su existencia y poder “perpetuos” e “intemporales”. 

“Pueblo Pálido en lo profundo de la Tierra, 
Que mora a perpetuidad, 
Sé amable conmigo.” 

“Poderes de abajo, 
Aquellos tranquilos, 
Y aquellos prematuramente desaparecidos de la tierra, 
Poderes de lo profundo, que moráis a perpetuidad, 
Los más profundos poderes del duro Destino,
¡Escuchadme! 
¡Sed amables! 

Poderes intemporales, Pueblo Pálido, respondedme...” 



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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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